11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo

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“No hay nada que favorezca más a un enfermo que el ser curado por un médico de su confianza”. Séneca

El 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Esta jornada se celebró por primera vez en Lourdes en el año 1993, por lo que este año se celebra la XXVII Jornada. El Papa Juan Pablo II instituyó esta jornada en el 1992 para el año siguiente, y se celebra principalmente en Lourdes.

¿Por qué se celebra una jornada mundial del enfermo?

  • Este día se inauguró para visibilizar y reflexionar acerca de la situación que sufren los enfermos y de todos los que sufren en general.
  • También está dedicado a los que se entregan a su cuidado, comenzando por sus familiares, así como los profesionales de la salud y voluntarios.
  • Además, esta jornada renueva la fuerza espiritual de la Iglesia en su misión esencial de estar al servicio de los enfermos, los que sufren y los excluidos.

¿Cuál es la Pastoral de la Salud?

La Pastoral de la Salud es un servicio cristiano de la iglesia al mundo de los enfermos con el fin de ayudarles desde la fe, la esperanza y el amor en la recuperación de su salud.

Sus objetivos son los siguientes:

  • Hacer presente a la sociedad de hoy la misión salvadora de Cristo en el mundo de la salud: cuidar, promover, defender y celebrar la vida.
  • Ofertar salud y salvación por medio de la curación, asistencia, liberación, sanación, reconciliación, sentido vital, crecimiento humano y salvación.

¿Cuál es la oración por los enfermos del Papa Francisco?

Algunos de los mensajes del Papa Francisco con motivo de esta Jornada Mundial del Enfermo:

  • “Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así”.
  • “La enfermedad, sobre todo cuando es grave, pone siempre en crisis la existencia humana y nos plantea grandes interrogantes. La primera reacción puede ser la rebeldía: ¿Por qué me ha sucedido precisamente a mí? Podemos sentirnos desesperados, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido… En esta situación, por una parte le fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo”.

¿Cómo cuidar de un enfermo?

El cuidado de un enfermo es algo muy duro pero también puede ser gratificante si nos sabemos cuidar a nosotros mismos al mismo tiempo. A continuación te damos algunos consejos y pautas:

  • Mantener y seguir las pautas y cuidados de la propia enfermedad: se trata de resolver los problemas de la propia enfermedad, comprendiendo primero lo que sucede para después actuar de forma consecuente y eficaz. También es importante saber la fase en la que la enfermedad se encuentra y seguir las pautas del médico especialista.
  • A veces tenemos que adaptar nuestro hogar a las necesidades del enfermo. Además, esto puede hacer la vida más fácil a los encargados del cuidado de la persona enferma.
  • Es importante también dar un buen apoyo al enfermo y reconstruir su identidad, que probablemente ha quedado mermada por la aparición de la enfermedad y la pérdida consecuente de su rol social. Para esto es importante la empatía y enseñarle a interactuar con su nuevo entorno y condición, integrando la enfermedad de una forma natural en su vida. Para ello, debemos respetar en lo posible su propia autonomía, apoyar sus decisiones y evitar el aislamiento social principalmente.
  • Si eres cuidador, no dejes de cuidarte a ti mismo. Este es un principio básico puesto que, si no te cuidas, es posible que presentes problemas de salud que impidan la continuación con tu vida y tu desempeño como cuidador. El cuidarse no es un acto egoísta, sino un medio y una obligación contigo mismo. Una buena forma para cuidarse es pedir la ayuda que necesitamos y no cargar con toda la responsabilidad, aceptar las propias limitaciones, comunicarte y expresar tus sentimientos con gente allegada, no dejar las actividades que te generan bienestar y tolerar que a veces aparezcan emociones negativas.

El pensar en que nuestros familiares puedan padecer una enfermedad, nos hace plantearnos determinadas cosas como contratar un seguro de salud familiar. Si dispones de él podrás disfrutar de los mejores cuidados posibles dentro del núcleo familiar. Así podrás estar tranquilo de que los tuyos estarán atendidos en las mejores manos, en menor tiempo posible, y con los mejores servicios.