Niños que se muerden las uñas, ¿qué puedes hacer al respecto?

Niños que se muerden las uñas

Resulta ser uno de los hábitos nerviosos más comunes en la vida de cualquier niño, y probablemente el que más se prolonga hasta la edad adulta.

Morderse las uñas, además de chuparse los dedos o rechinar los dientes, son unas formas muy comunes que tienen los niños de aliviar las tensiones que sufren en su vida. Por ejemplo, afrontar la timidez al conocer a alguien o aprender cosas nuevas en el colegio. Estas situaciones pueden causar una pequeña ansiedad en el niño, que recurrirá a los hábitos nerviosos para tranquilizarse.

Para la mayoría de los niños, se trata solo de una fase, de manera que dejarán de hacerlo con el paso del tiempo. Sin embargo, si detectamos que no son capaces de dejarlo por si mismos, existen diversas maneras para conseguir eliminar este hábito.

Averigua la causa de sus ansiedades

Hay algo que debemos tener por seguro y es que el niño tiene algo que le motiva en su comportamiento a la hora de morderse las uñas. Si queremos eliminar este mal hábito, debemos averiguar de qué se trata. Puede que esté sometido a ciertas situaciones de estrés que puedas solucionar.

Una vez que averigües que es lo que le causa preocupación a tu hijo, lo más importante es que hables con él y le tranquilices. Una buena manera de ayudarlo a hablar de sus preocupaciones es rompiendo el hielo. Puedes bromear de forma inocente acerca del motivo por el que se muerde las uñas, esto hará que el niño adquiera la confianza suficiente para contarte que es aquello que verdaderamente le preocupa.

No recurrir al castigo

De la misma forma que ocurre con otros tipos de tics nerviosos, es muy posible que tu hijo ni siquiera sea consciente de lo que hace. Por lo que recriminarle o castigarlo por ello, no va a servir de nada. Ten presente que incluso a una persona adulta le cuesta dejar de hacerlo, una vez que adquiere el hábito.

Si verdaderamente te molesta que tu hijo se muerda las uñas, puedes comenzar a establecer ciertos límites. Por ejemplo, puedes prohibirle que se muerda las uñas cuando esté en la mesa.

Algo que debemos tener siempre presente, es que hay que evitar de todas las maneras posibles que el tema aumente de proporción y pase a ser un asunto lleno de emociones y estrés para tu hijo.

Cortarle las uñas para que no pueda morderlas puede ser una buena solución. También podemos hacer que tenga las manos siempre limpias, para evitar la exposición a los gérmenes y hacer que su atención esté centrada en otras cosas.

Habla con el niño para romper el hábito

Comunícate con tu hijo, hazle saber lo malos que son los hábitos nerviosos y cómo puede romperlos. A partir de aquí, debes tener claro cuánto te vas a involucrar en el tema. Puede que tu hijo, dependiendo de la edad que tenga, se sienta molesto si te involucras demasiado.

Haz que sea consciente de su hábito

Si quieres que el niño participe de forma activa en este tema, sin que lo vea como un castigo, debes hacer que sea consciente de lo que hace.

Por ejemplo, podéis acordar una palabra clave para que, cada vez que le pilles mordiéndose las uñas de manera inconsciente, deje de hacerlo. Se trata de una alternativa mucho más agradable que recriminarle por lo que está haciendo. De esta manera, se siente parte del plan y es muchísimo más sencillo para él dejar el mal hábito.

Ofrécele alternativas

Además, puedes sugerirle que realice una actividad alternativa, como resolver un puzzle mientras vais en el coche o incluso sujetar un objeto mientras lee su cuento favorito.

Realizar técnicas de relajación también puede ser una opción acertada para cuando le entren muchas ganas de morderse las uñas.

Otra buena idea es tenerle lo más ocupado posible y que realice actividades en las que pueda gastar su energía y liberar presiones. Por ejemplo, a muchos niños les gusta realizar manualidades, y al mismo tiempo se relajan. También hay un montón de deportes adecuados para niños que pueden ayudar en este sentido.