Salud sexual: prevención ante todo

Aegon - Salud Sexual

«Las epidemias no solo pueden surgir por mutaciones en los microorganismos, sino por mutaciones en nuestra propia actitud, nuestros hábitos, o nuestras ideas». Jorge Laborda, bioquímico español

Las infecciones de transmisión sexual (ITS), también conocidas como enfermedades de transmisión sexual (ETS), y antes como enfermedades venéreas, son un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales, incluido el sexo vaginal, el sexo anal y el sexo oral. Sin embargo, pueden transmitirse también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo o el parto, desde la madre al hijo.

Una persona puede tener una ITS sin manifestar síntomas de enfermedad. Por consiguiente, el concepto de “infección de transmisión sexual” es más amplio que el de “enfermedad de transmisión sexual” (ETS). Los síntomas comunes de las ETS incluyen flujo vaginal, secreción uretral en los hombres, úlceras genitales y dolor abdominal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día más de 1 millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ITS). Además, se estima que, anualmente, unos 500 millones de personas contraen alguna de las cuatro infecciones de transmisión sexual siguientes: clamidiasis, gonorrea, sífilis o tricomoniasis.

Por su parte, más de 530 millones de personas son portadoras del virus que provoca el herpes genital tipo 2 (HSV2) y más de 290 millones de mujeres están infectadas con el virus del papiloma humano (VPH).

Entre los más de 30 agentes patógenos que se sabe se transmiten por contacto sexual, ocho se han vinculado a la máxima incidencia de enfermedades. De esas ocho infecciones, cuatro son actualmente curables, a saber, sífilis, gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis. Las otras cuatro, hepatitis B, herpes, VIH y VPH, son infecciones virales incurables que, no obstante, se pueden mitigar o atenuar con tratamiento.

Prevención

La mejor manera de prevenir este tipo de enfermedades se encuentra en la información y asesoramiento, haciendo llegar el conocimiento de las mismas y la forma de evitarlas a toda la población. Las intervenciones de asesoramiento y enfoques conductuales representan la prevención primaria contra las ITS (incluido el VIH). Esas intervenciones incluyen:

  • Educación sexual integral, asesoramiento sobre prácticas sexuales más seguras y reducción de riesgos, promoción del uso de preservativos e intervenciones dirigidas a grupos de población claves y vulnerables como adolescentes, trabajadores sexuales y consumidores de drogas inyectables.
  • Además, el asesoramiento puede mejorar la capacidad de las personas para reconocer los síntomas de las ITS, con lo que aumentarán las probabilidades de que soliciten atención o alienten a sus parejas sexuales a hacerlo.
  • El examen y tratamiento de las parejas sexuales son fundamentales para evitar la reinfección, prevenir las complicaciones y limitar la diseminación de la enfermedad en la sociedad.
  • Cuando se usan correcta y sistemáticamente, los preservativos son uno de los métodos de protección más eficaces contra las ITS, incluido el VIH, aunque no hay que olvidar que la mejor prevención es evitar la exposición al virus o a las bacterias y en algunos casos con el preservativo tampoco se evita.

Actualmente se dispone de tratamientos eficaces contra algunas ITS, más efectivos cuanto antes se detecte la enfermedad. Por ello la necesidad de acudir a un especialista en cuanto haya la más mínima sospecha para que se descarte o confirme la enfermedad.