Dislexia: así puedes detectarla y afrontarla para que no afecte a tu vida

Mujer con libro tapándose la cara

La dislexia es la discapacidad de aprendizaje más común.

Aunque no existen cifras oficiales se estima que solo en España esta afecta a 4,6 millones de personas y 800.000 alumnos.

No se trata de una enfermedad, ya que no tiene cura. Supone un obstáculo para llevar a cabo tareas vinculadas al lenguaje, la lectura, o la ortografía pero no está vinculada a ninguna incapacidad física.

La dislexia se engloba dentro de las llamadas Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA). Según explica la Asociación Internacional de Dislexia, se caracteriza “por dificultades con el reconocimiento preciso y/ o fluido de las palabras, así como una mala ortografía y capacidad de descodificación”.

Dicho de otro modo, las personas con dislexia suelen tener problemas para leer y escribir a pesar de no tener carencias en cuanto a inteligencia o motivación para ello.

Por ejemplo, un disléxico puede mostrar problemas para leer de manera fluida y comprender un texto pero no para entender esas mismas palabras si las escucha.

Porque la salud es lo más importante


¿Qué causa la dislexia?

Aunque no se sabe con certeza qué causa la dislexia, se cree que su origen es neurológico.

No se debe a un problema físico. Las personas con esta discapacidad no tienen problemas de visión. No son sus ojos los que ven mal las palabras escritas, sino que los procesos cognitivos que se llevan a cabo entre la recepción de la información leída y la elaboración del significado, no se dan de forma adecuada.

De manera simplificada se podría decir que la dislexia genera que el cerebro muestre dificultades a la hora de recibir, procesar, organizar e interpretar la información visual que le llega.

Aunque no se ha detectado un gen concreto, la dislexia tiende a ser hereditaria.

Factores de riesgo de la dislexia

Más allá de la herencia genética, existen otros problemas que pueden aumentar el riesgo de padecerla:

  • Nacimiento prematuro o tener bajo peso al nacer
  • Exposición a drogas, bebidas alcohólicas, nicotina o infección durante el desarrollo cerebral del feto en el embarazo.
  • Diferencias individuales en las partes del cerebro que permiten la lectura.

Síntomas de la dislexia

Según la escuela médica de Harvard, una persona disléxica puede mostrar dificultades en las siguientes tareas:

  • Identificar palabras
  • Reconocer los sonidos que forman las palabras
  • Entender y recordar lo que lee
  • Traducir palabras impresas en palabras habladas
  • Ortografía
  • Organizar o secuenciar pensamientos
  • Palabras rítmicas
  • Aprender el alfabeto y los números durante la etapa preescolar.

Por ejemplo, una persona con dislexia tiende a invertir o leer mal letras o palabras, sobre todo muy similares, por ejemplo confundir la letra «b» con «d» o leer el número «6» como «9».

Dislexia en niños

A la hora de detectar la dislexia en menores, esto puede ser algo complejo de identificar antes de la etapa escolar.

Hay que tener en cuenta que muchos niños muestran dificultades en la comprensión lectora o invierten letras durante el proceso natural de aprendizaje de la lectura.

Signos que pueden alertar de un posible problema antes de la escolarización

  • Retraso al comenzar a hablar
  • Dificultad para formar palabras de manera adecuada o confundir palabras que suenan similares
  • Problemas para aprender vocabulario

Signos que pueden alertar en la etapa de escolarización

  • Llegar a una etapa en la que el proceso de lectura y escritura ya se debería dominar y estos problemas persisten
  • Mostrar muestra problemas para procesar la información que lee
  • Dificultad para deletrear
  • Invierte más tiempo del necesario en tareas de escritura y lectura, podría ser también signos de dislexia.

A la hora de evaluar un posible caso, lo mejor es acudir a un psicólogo especializado capaz de confirmar el diagnóstico.

Para ello, el profesional llevará a cabo una serie de pruebas estandarizadas destinadas a evaluar la inteligencia, el lenguaje, el comportamiento y las habilidades académicas de un niño, pero no existe un exámen o prueba concreta de dislexia.

Dislexia en adultos

Es posible confirmar un caso de dislexia en adultos que no haya sido detectado correctamente durante la etapa infantil.

Los síntomas en adolescentes y adultos son los mismos, una dificultad en todas aquellas tareas vinculadas con el lenguaje, la ortografía, la escritura,o la expresión oral.

Es normal que se dé en personas que tuvieron dificultades académicas, o abandonaron los estudios. Aunque puede darse en personas con estudios superiores que quizá sintieron que debían esforzarse mucho más que el resto para lograr éxito.

¿Cómo tratar la dislexia?

Dado que no es una enfermedad, la dislexia no tiene cura. Por tanto se trata de una incapacidad con la que la persona que la padece debe aprender a vivir.

Esto no significa que no pueda tratarse o que un niño diagnosticado con dislexia esté condenado al fracaso escolar.

Pero será necesario trabajar con un especialista en reeducación del aprendizaje. También se recomienda poner en marcha en el colegio una adaptación curricular no significativa.

Entre las técnicas y herramientas que pueden ayudar a combatir los efectos de la dislexia en el aula se incluyen: uso el ordenador como herramienta compensatoria, otorgar más tiempo para terminar tareas o exámenes, acceso a exámenes orales o libros de textos en formato digital.

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Con un diagnóstico temprano y un tratamiento específico una persona disléxica podrá desarrollar una carrera académica y profesional exitosa.

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