Cómo enfrentarse al duelo cuando no podemos despedirnos de nuestros seres queridos

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En estos días, inmersos en la crisis sanitaria que supone la pandemia del coronavirus, una de las cuestiones de compleja gestión emocional es la de la práctica imposibilidad, en muchos casos, de despedirnos en persona de nuestros seres queridos fallecidos a causa o como consecuencia del virus, dadas las restricciones del distanciamiento social y el confinamiento.

El duelo por la pérdida es un proceso común y natural, pero que estamos observando agravado por los límites de la situación social en que nos encontramos. A continuación, explicamos lo que significa este tránsito y expondremos algunas herramientas que los expertos comparten para tratar de enfrentarnos a ello sin dejar de rendir homenaje a los que se han ido.

Qué es el duelo

«El duelo es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo», así lo define el psicólogo Iosu Cabodevilla en su artículo «Las pérdidas y sus duelos». Por tanto, hablamos de un proceso por el que todas las personas pasarán en algún momento de sus vidas. «El duelo no es una patología, es algo normal que nos va a ocurrir a todos; es doloroso, pero hay que pasar el túnel y es cuestión de no negar emociones y de darse tiempo para recolocarse para aprender a vivir sin la persona que se fue», subraya por su parte Guillermo Fouce, doctor en psicología y presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras. Y añade que «toda nuestra vida está llena de duelos porque vamos perdiendo cosas (una pareja que amamos, un trabajo, la niñez…), y en estas pérdidas aprendemos a gestionar mejor o peor».

Cómo afrontar el duelo durante la cuarentena

Como decimos, no poder estar al lado del ser querido en sus últimos momentos de vida ni brindarle un velatorio o estar presente en su entierro son hechos duros que afrontar en la cuarentena. Los expertos coinciden en que «es necesario asumir la pérdida y no negarla» y, al no poder despedirse de manera presencial, esto se puede hacer por carta o utilizando las redes sociales, por ejemplo», explica Fouce.

En este sentido, desde la Asociación de Salud Mental y Psiquiatría Comunitaria de Euskadi apuntan que usar las redes sociales y la tecnología para hacer una ceremonia virtual da pie a que tanto menores y mayores estén en contacto con la familia en esos momentos y puedan expresarse para sentirse mejor. Además, desde esta entidad sugieren también la posibilidad de dedicar un rincón especial que recuerde a la persona fallecida junto con las dedicatorias, dibujos, fotografías, música… que se quieran compartir, cuya carga simbólica y emocional «permiten conectar con las emociones y el dolor, mientras ayudan a integrar lo sucedido».

Por su parte, el Ministerio de Sanidad explica que el duelo por la muerte de un familiar, debido al coronavirus, puede considerarse como un «duelo de riesgo«, ya que existen más probabilidades de que la asunción de la pérdida sea más difícil de sobrellevar, tanto por la naturaleza traumática de todo lo que ha acompañado a la muerte como por la falta de apoyo social con motivo del confinamiento. Y precisa que la ayuda, el acompañamiento emocional en esos primeros momentos puede ser clave para la prevención de un posterior duelo complicado. De esta manera, ha elaborado una serie de discursos que consideran que facilitan las cuatro tareas del duelo:

1. Aceptar la realidad de la pérdida.

2. Expresar las emociones y el dolor.

3. Adaptarse a un medio en el que el ser querido está ausente.

4. Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

Para ayudar a este proceso, el Ministerio destaca las siguientes acciones con las que trabajar la gestión emocional de lo que implica una pérdida en estas circunstancias:

  • Reconocer lo traumático del acontecimiento y la reacción emocional que supone. Es una forma de validarla, de «dar permiso» para ello.
  • Acoger la dificultad o imposibilidad de seguir el «mandato social» de acompañar a la persona enferma a pie de cama, cuidando los últimos días. Expresa el «deseo» que había, de acompañar, con la imposibilidad. Valida que pueda darse la experiencia inicial de culpa, aunque luego da pistas para que la realidad de un «momento» no puede tener el peso de la realidad de un «proceso» de relación.
  • Expresar la realidad del tándem, en su caso, de aislamiento-soledad, cuando más se necesita el apoyo social, tanto el cuantitativo como el cualitativo-significativo.
  • Validar el derecho al recuerdo, frente al temor al olvido. No es el momento de hablar de «despedida», aunque puede vincular al «despedirse social» de la planificación del funeral que se acaba transmitiendo en algunos de los ejemplos de las posibles acciones.

Ayuda psicológica de apoyo en el duelo

Son muchos los profesionales y asociaciones de profesionales que están ofreciendo sus servicios para dar apoyo en el duelo de aquellos que han perdido un familiar durante esta pandemia. Es el caso del Colegio de Psicólogos de Madrid, que, dentro de las medidas que ha publicado para mejorar el estado de salud emocional de los afectados por el brote de coronavirus, especifica un apartado sobre el «duelo de personas fallecidas» para lo que ha puesto en marcha un «programa de intervención psicológica y de acompañamiento en duelo«, que se puede solicitar a través de correo electrónico. En esta línea, el Colegio de Psicólogos de Cataluña asimismo ha creado un documento con recomendaciones para enfrentarse a esta situación, en el que ofrece sus servicios de modo telématico.

Cuál es el proceso de los más pequeños

De acuerdo con Guillermo Fouce, «los niños, en principio, y pese a lo que suele decirse, no son más vulnerables; los hacemos más vulnerables si, por ejemplo, les negamos lo ocurrido o no se lo explicamos en términos que puedan entenderlo (adaptados a cada edad)… Para ellos es también doloroso, sin duda, pero lo encajan y lo asumen a veces mejor que los adultos».

En concreto, es interesante tener en cuenta la recomendación del Colegio de Psicólogos de Cataluña con relación a al fallecimiento y el coronavirus: «si el niño o la niña muestra mucha preocupación porque la causa de la muerte haya sido la covid-19, se le puede explicar que muchas otras personas con la misma enfermedad se curan, para evitar que sufra de más si algún conocido o familiar se infecta».

Finalmente, nos quedamos con la reflexión de Cabodevilla en su artículo que habla de cómo gestionar el cúmulo de emociones que supone el duelo: «Los duelos, por muy dolorosos y complicados que resulten, pueden ser oportunidades excepcionales para nuestro crecimiento personal y realización, siempre y cuando seamos capaces de afrontarlos y de integrar la correspondiente pérdida. La persona sana es aquella que no intenta escapar del dolor, sino que sabiendo que ocurrirá intenta saberlo manejar».

Esperamos que este artículo te haya ayudado de algún modo.