Cómo mantener tu piel hidratada en verano

Cómo mantener tu piel hidratada en verano

La hidratación de nuestra piel es vital en esta época del año. Por ello, repasaremos una serie de consejos para que lo hagas de la mejor forma posible. 

Como hemos dicho, mantener una correcta hidratación de nuestra piel es fundamental, ya que nos da un aspecto luminoso, joven y saludable. Además, al hacerlo conseguimos evitar (en la medida de lo posible), las líneas de expresión y la pérdida de elasticidad de nuestra piel a largo plazo.

Un dato importante a tener en cuenta es que, si no hidratamos de forma correcta nuestra piel, podemos llegar a sufrir numerosas molestias. Entre ellas tirantez, descamación o, en el peor de los casos, incluso prurito. 

De manera que, cuantos más cuidados seamos capaces de proporcionarle, más cómodos nos sentiremos. Eso sí, teniendo en cuenta esta época del año, donde el calor y el sol son unos de nuestros peores enemigos

La piel tiene su propio sistema de hidratación, pero no por ello debemos descuidarla. Factores como la exposición al sol y al cloro, la sudoración o las altas temperaturas hacen que nuestra piel pierda gran cantidad de líquidos. A pesar de ello, cuidar la piel no es tan complicado como puede parecer en un primer momento. Basta con saber incluir algunos trucos en nuestra rutina diaria y, si somos constantes, notaremos una gran diferencia en poco tiempo

Los líquidos son esenciales

Para poder mantener una correcta hidratación en nuestra piel, es lógico que debamos comenzar desde dentro. Al tener un cuerpo bien hidratado, nuestra piel también lo estará. Para poder conseguir esto, hay que ingerir bastante agua o bebidas refrescantes, como pueden ser los zumos de frutas. Es importante hacerlo, aunque no tengamos sed. De esta forma y como ya hemos mencionado anteriormente, no sólo estaremos cuidando nuestra piel desde fuera, y todo nuestro cuerpo nos lo agradecerá. 

Consumir más alimentos ricos en agua 

Como pueden ser las frutas y las verduras, aquellos alimentos que contienen una gran cantidad de agua van a contribuir muchísimo más a la hidratación de nuestro cuerpo, ya que aportan los líquidos y minerales que necesitamos.

Igualmente, si evitamos la ingesta de grasas saturadas, podremos lucir con más facilidad una piel sin exceso de grasa, y la vitamina C que contienen algunos vegetales y frutas, favorece la formación de colágeno, una proteína que mantiene la elasticidad en nuestra piel y previene su envejecimiento.

Mantener una buena limpieza en nuestro cuerpo 

Durante todo el día, nos encontramos expuestos a una gran cantidad de factores que dejan residuos e impurezas directamente en la piel. La contaminación es uno de los principales factores, ya que deposita partículas que, sumadas a las toxinas y secreciones de nuestras propias células, hace necesaria una buena higiene para que podamos tener una piel sana y bien cuidada. 

Para ello, debemos limpiar nuestra piel a diario, con productos que resulten adecuados para ello, además de realizar exfoliaciones para eliminar las células muertas, al menos una vez a la semana. De esta manera favorecemos su oxigenación y regeneración, así conseguiremos tener una piel más suave y luminosa. 

Protege tu piel del sol

Los rayos UVA son uno de los factores más dañinos para la piel en esta época del año. Y es que el sol tiene una gran cantidad de efectos nocivos, pues además de las quemaduras solares y enfermedades, reseca la piel y acelera el envejecimiento celular. Por ello, es muy importante que protejamos nuestra piel antes, pero también durante y después de la exposición al sol con un buen protector solar. Te aconsejamos que acudas a tu farmacia de confianza para que te asesoren sobre el mejor protector solar para tu piel.  Existen algunos trucos para aliviar la piel expuesta al sol, pero lo mejor es la prevención.