Cinco ventajas de los invernaderos y cómo hacer uno en casa

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El cuidado por la alimentación sana y la búsqueda de una afición entretenida que nos ayude a desconectar en el día a día ha llevado a que cada vez sean más los que cultivan sus propias verduras, hortalizas e incluso algunas frutas. El hándicap es que no siempre todos los lugares son los adecuados, pero gracias a un invernadero existe la solución.

Y lo son porqué no solo ayudan a tener “cosechas” constantes, durante casi todo el año si vas rotando cultivos, sino porqué también permiten maximizar muchos espacios y su rendimiento.

Por todo ello, conocer las características de los invernaderos, sus ventajas y cómo hacer uno es tan relevante. Te lo explicamos.

¿Qué es un invernadero?

A la hora de pensar en un invernadero seguro que muchos lo relacionan con grandes extensiones de construcciones de plástico que jalonan buena parte de España, especialmente en zonas como Almería o Huelva.

Pero la realidad es que un invernadero es cualquier lugar cerrado con una cubierta translúcida, ya sea plástico, vidrio u otro material con estas mismas características. Gracias a esto se podrá controlar factores ambientales como temperatura y humedad y, con ello, favorecer el desarrollo de todo tipo de plantas.

¿Qué invernadero elegir?

Una de las principales ventajas de tener invernadero en casa es su grado de personalización.

Gracias a las múltiples alternativas existentes, especialmente en modelos en PVC, puedes montar tu propio invernadero de forma rápida y económica.

El lugar disponible es el punto principal. Es muy distinto tener una pequeña terraza a un amplio jardín donde construir una instalación mucho mayor.

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La segunda cuestión más importante es elegir el material translúcido que sirve para captar el calor y aísla el interior con el exterior. Aunque estéticamente el acabado no es tan elegante, los materiales plásticos son más duraderos y baratos.

Igual ocurre con la estructura. El armazón puede utilizarse materiales ecológicos como la madera tratada pero también estructuras metálicas o de plástico, incluso algunas recicladas son perfectas.

Con todo ello, ya sea en jardín o en terraza, tener tu propio invernadero es sencillo, y gracias a él conseguirás diferentes ventajas.

Cinco ventajas de un invernadero

Las ventajas de un invernadero son varias y numerosas. Van desde la disponibilidad de productos frescos a poder disfrutar de una nueva opción de ocio extensible a toda la familia.

1. Productos más sanos

Todo lo que se cultive y coseche se hará sabiendo el origen del producto, que abonos o compuestos se han utilizado para cultivarlo y directamente de la planta a su plato, sin que pase por transporte o almacenes donde se conservan refrigerados.

Además, gracias a su aislamiento exterior, se controla mejor las plagas, enfermedades y malezas y combatirlas de forma natural.

2. Comer más barato

Un invernadero de tamaño moderado no supone una inversión muy importante y siempre a largo plazo. Aunque tenga que hacer alguna pequeña labor de mantenimiento será rentable, consiguiendo verduras y frutas a lo largo el año.

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3. Cultivas todo el año

Frente a otros tipos de huertos urbanos que puedes crear en tu jardín, ático o terraza, el invernadero te ayuda a tener una cosecha más abundante y todo el año, proporcionando unas condiciones óptimas de luz, temperatura y humedad.

Esto no solo conlleva que se cultive más, sino que además el producto sea de mejor calidad.

4. Consigue productos fuera de temporada

Además de aislar del exterior también se puede introducir un sistema de calefacción, ventilación e incluso enfriamiento con los que conseguir frutas y verduras fuera de temporada.

Estos productos son de la misma calidad, con la ventaja de nuevo de que los tendrá disponible de la planta al plato.

En este artículo te comentamos los beneficios de consumir frutas de temporada.

5. Uso más eficientes de recursos

La producción de un invernadero consigue un rendimiento mayor por superficie que un cultivo en el exterior. Además, se hace gastando menos recursos: esencialmente tierra, fertilizantes y agua.

En este último punto, son instalaciones muy susceptibles para instalar los sistemas de riego más modernos como es el goteo.

¿Cómo construir el invernadero?

Construir el invernadero no es complicado siguiendo siempre una serie de pasos.

En primer lugar, está en preparar la zona en la que se vaya a instalar. Esta zona tiene que recibir suficiente sol en la que se debe acondicionar un correcto drenaje del agua proveniente del riego sobrante.

Para crear la estructura de contención del invernadero se debe diferenciar si es en un jardín al aire libre o en una terraza. Al aire libre se puede cavar unas zanjas con una profundidad media de 30 a 40 centímetros como soporte donde colocar los listones. En una terraza, se tendrá que apoyar en la solera o paredes para crear una estructura firme.

Sobre esos soportes se clavarán o unirán los pilares que sostendrán la estructura vertical, hasta la altura que se desee, creando también el soporte superior por encima de este, de pilar a pilar. Igualmente se debe crear una viga central que cruce ente pilares. Dependiendo de sus preferencias y su situación se pueden crear vertientes a una o dos aguas.

Sobre esta estructura se cubrirá con el material translucido toda la estructura. Es Importante asegurarse que se cubre toda la estructura, tapando los huecos para lograr un perfecto aislamiento.

¿Cómo conseguir el máximo provecho?

Ya con el invernadero, solo queda aprovechar todas sus ventajas al máximo.

En primer lugar, se pueden adelantar cultivos como tomates o pimientos, por ejemplo. En la mayoría de los casos se puede tener una doble cosecha, por ejemplo, sembrando en febrero para el verano y en septiembre para invierno.

Si se decide cultivar coincidiendo con el calendario de siembra, haciéndolo en el invernadero se tendrá más éxito que al aire libre al estar más protegidas.

También se puede variar cultivos, incluso apostando por cultivos tropicales, como el aguacate, que pueden sufrir en invierno en buena parte de España si se cultiva al aire libre.

Hay que intentar maximizar el espacio, tanto horizontal como verticalmente. Para ello, se puede aprovechar la gran variedad de plantas y sus características. Por ejemplo, una tomatera ocupará mucho espacio, pero una planta aromática lo hará en un espacio muy reducido.

Incluso, se puede aprovechar las zonas de paso usando macetas que se pueden mover cuando se necesite.

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También el invernadero es de gran ayuda para conservar algunos alimentos que se hayan producido deshidratándolos de forma natural siempre que se tenga una correcta ventilación y se evite el exceso de humedad.

Un invernadero aumenta nuestra actividad en el exterior, nos proporciona frutas y verduras frescas y saludables todo el año, y todo ello fruto del propio trabajo y esfuerzo.

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Antonio Luis Gallardo Sánchez-Toledo

Licenciado en ADE por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en comunicación por la Universidad Complutense, lleva desde el año 2002 escribiendo sobre temas de consumo, salud y divulgación en general, tanto en revistas escritas como Dinero y Salud, asociaciones y diversas páginas web. Además de ser colaborador en medios escritos (Expansión, Cinco Días, idealista.com, El País, Libertad Digital, El Confidencial,…) Radio (COPE, Onda Cero, Cadena Ser, Onda Madrid…) y Televisión (Telecinco, Antena 3, Telemadrid…).