Por qué deberías dejar que tus hijos se aburran

Por qué deberías dejar que tus hijos se aburran

Con los niños ya de vacaciones de verano parece que debemos esforzarnos por buscar actividades para que no se aburran. Y, sin embargo, como indican diversos estudios, tal vez deberíamos dejar que se aburran un poco más.

Cómo enfocar el aburrimiento de nuestros hijos

Al final, como ocurre con otros mitos como el estrés de la vuelta al cole que puede afectar más a los padres que a los hijos, el aburrimiento y la forma en la que lo enfrentamos con nuestros hijos parece entenderse poco a poco de otra manera.

Existe una corriente, cada vez más avalada por profesionales, en la que se pone de manifiesto que buscar de manera constante entrenamiento para los niños no es una buena idea. Básicamente esto tiene que ver con el hecho de que el aburrimiento es una sensación que todos debemos experimentar, pero, también aprender a resolver y enfrentarse a ella por uno mismo.

Según estos estudios es incluso beneficioso permitir que nuestros hijos se aburran. En esos momentos en los que no se sabe qué hacer y se genera aburrimiento, cuando no se producen de manera artificial o forzada, se experimenta un aumento importante de la creatividad. También, se ponen en juego facultades resolutivas.

No hay que pensar que dejar que tus hijos se aburran es tener un papel menos activo en su vida. Al contrario, es importante entender que existe un espacio en el que no debemos forzar con nuestra presencia las actividades, y, tampoco resolver de manera inmediata todos los posibles restos que el niño pueda tener. Incluido el aburrimiento.

Todos los padres tenemos dudas sobre si estamos educando bien a nuestros hijos , es algo natural, por eso conviene enfrentarse a este tipo de cuestiones con la mente abierta.

Esta situación de multi estímulo para evitar el aburrimiento, cuando no se puede llevar a cabo pero se está acostumbrado a ello, genera una enorme frustración. En primer lugar porque el niño no sabe cómo resolver por sí solo la situación, pero, generalmente, los padres tampoco saben cómo gestionar lo que se derive de la situación.

El aburrimiento no es malo

En una sociedad tan acelerada como la nuestra parece que concebimos la actividad como sinónimo de estar, y esto no es así en todos los casos ni mucho menos. El aburrimiento es parte de las sensaciones que dentro del crecimiento personal deben experimentarse.

Por otro lado, acostumbrarse a una gran cantidad de sensaciones o de estímulos, no es necesariamente bueno para los niños, sobre todo, porque va a colocar muy elevado su nivel de demanda a la hora de enfrentarse al aburrimiento. La ansiedad que esto puede generar en los adolescentes, por ejemplo, es elevada.

Es algo reconocido universalmente que a partir de la imaginación se construye buena parte de lo que acabamos siendo como persona. Sin embargo, tener imaginación y ser creativo no es algo que siempre va de la mano ya que la creatividad no es innata. Se puede desarrollar y mejorar cuanto más es necesario utilizarla. Cuanto más creativo sea un niño durante su infancia, mayores herramientas tendrán para enfrentarse a su futuro en cualquier ámbito de la vida.

Cómo enfocar el aburrimiento de nuestros hijos

Las claves ya las hemos plasmado anteriormente. Todo pasa por saber detectar el tipo de aburrimiento, ya que el aburrimiento forzado tendría otra lectura diferente. Detectado el tipo de aburrimiento debemos procurar intervenir lo menos posible y que el niño sea quien reconozca la sensación y le busque solución. Existen en este sentido algunos consejos como las actividades en grupo elegidas por el propio niño, al aire libre, o materiales poco estructurados que requieran de creatividad para sacarle de aburrimiento. Obviamente elementos recurrentes como los videojuegos, o los dispositivos multimedia no están dentro de este catálogo.