14 Claves para proteger nuestra salud mental en tiempos de Coronavirus

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En un momento de gran incertidumbre como el que estamos viviendo, nos parece muy importante hablar de las consecuencias en la salud mental de la cuarentena. Las constantes noticias acerca de la evolución de la pandemia del coronavirus, junto con las restricciones del estado de alarma decretado por el gobierno para hacer frente al Coronavirus COVID-19, han dibujado un escenario en el que el miedo y la frustración pueden coger un protagonismo importante.

El miedo es la emoción que desarrollamos, ante cualquier situación desconocida y/o potencialmente peligrosa, motivándonos a “huir” de las amenazas o a hacerles frentes cuando la situación lo hace necesario.

Cuando este miedo se convierte en irracional, en lugar de ser una ayuda, puede bloquearnos o hacernos cometer errores.

Cómo proteger nuestra salud mental ante la cuarentena por coronavirus

Con el objetivo de minimizar las consecuencias en la salud mental de la cuarentena, que desde un punto de vista psicológico emocional, puede implicar la situación actual. Desde la Fundación Salud y Persona el equipo de Psicólogos le hacemos las siguientes recomendaciones:

  • Acudir a fuentes contrastadas a la hora de informarnos acerca de la evolución de la pandemia y de las medidas a tomar para nuestra protección y la del resto de ciudadanos. (Colegios profesionales y páginas oficiales).
  • Realizar actividades, durante nuestro tiempo de ocio, que nos permitan disfrutar (juegos de mesa, lectura,…) en lugar de poner el foco en lo que no podemos hacer, nos ayuda a llegar al final de la jornada con sensación de bienestar.
  • Continuar prestando atención y conversando acerca de otros intereses no relacionados con el COVID-19 nos permitirá disminuir nuestros niveles de ansiedad.
  • Planificar tanto las cuestiones relacionadas con la logística de nuestro hogar como las que tienen que ver con nuestro trabajo, en momentos de tanta carga emocional, la improvisación puede suponer cometer muchos errores en la toma de decisiones.
  • Diferenciar, tanto como sea posible el espacio destinado al tele-trabajo y el destinado al descanso.
  • Imitar conductas propias del trabajo presencial (la disciplina es muy importante) para ayudar a la concentración durante la jornada y al descanso fuera de ella. P.ej. levantarme a la misma hora que haría un día normal de trabajo, ponerme ropa más cómoda una vez finalizado el trabajo, asearme tal y como lo haría en caso de ir a la oficina, compartir con las personas de mi entorno el horario laboral (para que mi familia respete el trabajo y mis clientes el tiempo que le dedico al descanso).
  • Comprometernos con todas aquellas conductas que ayudan a proteger al resto de la sociedad, refuerza nuestro sacrificio y no hace sentir orgullosos de colaborar a solucionar la crisis.
  • Evitar dar difusión a informaciones que no han sido contrastadas para ayudar a la no propagación de FQN. Repasamos algunos de los bulos que han circulado sobre coronavirus en nuestro artículo «6 cosas que no son eficaces contra el Covid-19«
  • Hacer aquellas actividades que por falta de tiempo no solíamos hacer poner orden, hacer manualidades con los hijos, en caso de tenerlos, (eliminar los desplazamientos al trabajo nos da un tiempo extra que podemos aprovechar).
  • Ser realista con lo que se puede y lo que no se puede hacer con el tele-trabajo, el objetivo es continuar siendo productivos sin alimentar la frustración. Podremos preparar campañas, planificar con detalle el resto del año, estudiar los costes, atender a algunos clientes, pero no tendremos acceso a algunos de los documentos, no podremos firmar de manera presencial, debemos evitar estar presencialmente con otros profesionales como bancarios…
  • La jornada en casa deberá tener también un horario para poder conciliar de una manera adecuada.
  • Aprovecharemos las nuevas tecnologías también para mantener el contacto tanto con colaboradores como con familiares y amigos (una videollamada da una calidez a la comunicación que no le da el e-mail o el teléfono).
  • En caso de conocer alguna técnica de relajación ahora es el momento de ponerlo en práctica. Si no has aprendido con anterioridad, bastará con buscar mementos de silencio y con pocos estímulos para descansar cada pocas horas (fijar la atención en algo que permita distraer mis pensamientos de las preocupaciones actuales puede ser también de gran ayuda, por ejemplo: prestar atención a la llama de una vela y como esta va cambiando poco a poco de forma, el olor,…).
  • Haz algo de ejercicio a diario, dedícale al menos 20 minutos, activaras tu cuerpo y generarás endorfinas. Este ayudará de manera muy importante tanto a tu salud física cómo a tu bienestar emocional. Revisa nuestro artículo «Ejercicios para hacer en casa y mantenerse en forma«.

   Y recuerda…

  • Se trata de una situación temporal y extraordinaria, no lleves tu pensamiento más allá de unas pocas semanas, para evitar una preocupación excesiva por un escenario que quizás no llegue a darse.
  • Debemos tomar conciencia de que estamos haciendo estos sacrificios (sociales y económicos) para proteger a nuestro entorno y a quienes la enfermedad pondría en serio riesgo, nos ayuda a darle significado y aumentar nuestro bienestar emocional.

  Equipo de Psicólogos de la Fundación Salud y Persona