Síndrome Posvacacional en niños: Cómo les afecta y qué puedes hacer al respecto

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“No es la especie más fuerte la que sobrevive, sino la que responde mejor al cambio”. Charles Darwin.

¿Padecen nuestros hijos el famoso síndrome posvacacional? Llega el mes de septiembre y con ello la vuelta al cole, deberes, extraescolares y rutinas diarias después de haber disfrutado de unas buenas vacaciones. De pronto, hay un cambio del descanso y el ocio a las obligaciones y el estrés diario. Es de imaginar que nuestros niños también sufren en la adaptación de nuevo a la rutina y que no sólo nos afecta a nosotros. Por ello, te hablamos de este síndrome, cómo evitarlo y, si se da, cómo debemos de actuar.

1. ¿Cómo les afecta y cómo debemos reaccionar?

La readaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar en los pequeños alteraciones emocionales y dificultades para retomar sus horarios. Los síntomas principalmente son llanto, irritabilidad, insomnio y/o somatizaciones como diarreas y vómitos. En el caso de que el rechazo a volver al colegio tuviera otras causas como problemas con los compañeros o dificultades académicas, es conveniente consultar con un psicólogo para que nos dé una idea de lo que le puede estar pasando a nuestro hijo y, si fuera necesario, que realicen un tratamiento. Si tienes un seguro de salud familiar tendrás la posibilidad de elegir entre varios profesionales según te convenga.

Y si tu hijo pasa por este síndrome, ¿qué puedes hacer? Aquí te damos unos consejos para ayudar a tus niños a superarlo:

  • Buscar juntos, cada noche, aspectos positivos del día.
  • Ser flexibles en exigirles a los niños volver a sus obligaciones en un inicio, ayudándoles a organizar su tiempo y dejar en un segundo plano las tareas que no son urgentes.
  • Cada día realizar con ellos una actividad que les guste.

2. Consejos para evitar el síndrome posvacacional:

¿Y si lo evitamos o, por lo menos, lo reducimos un poco? Pues esto es posible si sigues los siguientes consejos:

  • Intentar no meterles prisa y aumentar el estrés con frases como “corre, venga, llegamos tarde”.
  • Planificar la vuelta de manera gradual.
  • Volver de forma progresiva a los hábitos y rutinas desde 5 ó 7 días antes de la vuelta al cole.
  • Hablar con tu hijo de lo positivo de volver al cole, pero siempre desde la empatía.
  • Ilusionar e involucrar al pequeño con el inicio de la nueva etapa: ir a comprar el material escolar y los libros juntos, forrarlos y preparar la mochila juntos…
  • Los cuentos siempre son un buen recurso para los niños. Léeles cuentos acerca de la vuelta al cole y la gestión de emociones.
  • Intentar comunicarnos con ellos de una forma asertiva: sin gritos, empatizando y demostrándoles que comprendes como pueden sentirse y lo duro que es.
  • Dedicarle tiempo a tu hijo para que hable de sus preocupaciones, miedos, inquietudes, sentimientos y expectativas para el nuevo curso. Favorecer la comunicación entre vosotros, contándoos lo que habéis hecho en el día y preguntándole por su día, hace que ellos se sientan más acogidos y acompañados.
  • Tratar de no trasmitir al niño que el volver a la rutina es algo negativo, para no caer en el desánimo y el pesimismo. El reconocerles que es algo duro no quiere decir que nos quedemos solo en lo negativo. Debemos enfatizar después los aspectos positivos de la vuelta.
  • Recordad que somos siempre un ejemplo para nuestros hijos, por lo que hace imprescindible que afrontemos también la vuelta de una manera positiva, aunque realista.

Estos son los consejos para que tú y tus hijos volváis a la rutina de una forma menos traumática. Lo más importante es que todos en la familia podáis hablar de cómo os sentís y favorecer una expresión sana de emociones. Así recuperaréis la armonía con mayor prontitud e incluso podréis disfrutar realizando planes para este nuevo curso que empieza. ¡Feliz vuelta al cole!