¿La azitromicina cura la COVID-19?

azitromicina

La vacunación será la solución para acabar para la COVID-19, pero no será inmediata. Aunque muchos países estén ya en pleno proceso de vacunación quedan aún meses para lograr una inmunidad casi plena, más si pensamos a nivel global. Por ello es igual de importante el desarrollo y ensayo de tratamientos y la azitromicina, es uno de ellos, aunque no está exenta de dudas sobre su eficacia.

¿Qué es la azitromicina?

38 átomos de carbono, 72 de hidrógeno, 2 de nitrógeno y 12 de oxígeno componen la fórmula química de la azitromicina. Es un antibiótico de amplio espectro, que se ha venido utilizando contra algunos tipos de bacterias.

Su eficacia se ha demostrado en el tratamiento frente varias infecciones muy diferentes. Estas van desde enfermedades de transmisión sexual (ETS), órganos reproductivos oídos, a los que más la relacionan con la COVID-19, las infecciones respiratorias como bronquitis y neumonía.

Puedes ampliar información sobre la neumonía en nuestro artículo Neumonía: qué es, síntomas, características y tratamiento.

Por ello, en lo más duro de la pandemia, empezó a utilizarse la azitromicina para tratar a pacientes con estas complicaciones respiratorias que suponen el mayor riesgo vital para los infectados por la COVID-19.

Dudas sobre la eficacia azitromicina para la COVID-19

La principal duda sobre su eficacia sobre la COVID-19. Como ya hemos señalado, y al igual que el resto de los antibióticos, las indicaciones de la azitromicina son las infecciones bacterianas y no los virus que generan las infecciones respiratorias como es la COVID-19.

Azitromicina

A pesar de ello, desde el inicio de la pandemia, y ante la falta de remedios conocidos contra la COVID-19 se ha barajado si este medicamento pudiera paliar los síntomas, especialmente cuando afectaba a los pulmones.

De hecho, fue un estudio francés en el mes marzo el que despertó ese interés. Según este trabajo la combinación de azitromicina e hidroxicloroquina era eficaz ya que la muestra era muy pequeña, tan solo 6 pacientes y por ello, desde esa fecha se han discutido sus resultados.

Azitromicina, sola o combinada

La azitromicina pues, tanto sola como combinada con otros medicamentos, se sigue estudiando actualmente para el tratamiento del coronavirus. A pesar de ello los diferentes informes tienen resultados muchas veces contradictorios.

Las últimas tendencias tienden a relacionar su eficacia no directamente contra el coronavirus, sino con infecciones secundarias derivadas de este virus.

Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por un grupo de científicos brasileños concluía que la azitromicina es ineficaz en el tratamiento de pacientes graves. Según este trabajo, la administración de este medicamento no mejoró la evolución clínica de los pacientes graves, aunque recuerda su eficacia “en neumonías por bacterias”.

El problema del uso indiscriminado de antibióticos

En este debate también ha entrado la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Este organismo internacional ha señalado que apenas el 8% de los pacientes con COVID-19 ha sufrido una infección secundaria por bacterias que haya precisado de un tratamiento con antibióticos.

En ese informe, del mes de junio, sobre el manejo de la enfermedad desaconseja que se empleen estos medicamentos sistemáticamente en las personas asintomáticas. Tampoco a aquellas con formas leves y moderadas de la infección.

Con una eficacia discutida, el uso indiscriminado de antibiótico genera un problema de tolerancia. Esto deriva en el preocupante aumento del número de infecciones bacterianas resistentes a las medicinas con las que tradicionalmente se las ha tratado.

Azitromicina

Pero el último estudio, publicado en la revista Nature Communications y realizado sobre solo un paciente, ha vuelto a señalar sus efectos positivos. Esta información describe cómo los médicos que dieron este medicamento a un paciente que sufría tanto de COVID-19 como de otro raro desorden inmunológico. El resultado fue una mejoría significativa en los síntomas del paciente que acabó con la desaparición del virus.

En concreto señala que “La radical respuesta al medicamento sugiere que puede ser un tratamiento altamente efectivo, al menos para algunos pacientes”.

Por todo ello, estamos ante un debate plenamente abierto, con estudios que apoyan y otros que cuestionan su uso, y que seguirá trayendo cola. Lo que si queda claro es que cada caso es particular. Por ello, debe ser tratado individualmente y sin olvidarnos de que la azitromicina, como cualquier otro medicamento, solo debe usarse bajo prescripción médica.

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Antonio Luis Gallardo Sánchez-Toledo

Licenciado en ADE por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en comunicación por la Universidad Complutense, lleva desde el año 2002 escribiendo sobre temas de consumo, salud y divulgación en general, tanto en revistas escritas como Dinero y Salud, asociaciones y diversas páginas web. Además de ser colaborador en medios escritos (Expansión, Cinco Días, idealista.com, El País, Libertad Digital, El Confidencial,…) Radio (COPE, Onda Cero, Cadena Ser, Onda Madrid…) y Televisión (Telecinco, Antena 3, Telemadrid…).