Llega el invierno: así afecta a tu cerebro

La mayoría de personas, puestos a elegir, probablemente elegiríamos el verano como el mejor momento del año. Si la elección la tomará nuestro cerebro de manera independiente, la respuesta no sería la misma.

De hecho, la influencia estacional en el funcionamiento de nuestro cerebro es mucho más importante de lo que veníamos creyendo hasta ahora. Y, en el caso de la imagen del verano y el invierno como estaciones contrapuestas, el resultado para nuestro cerebro es realmente sorprendente.

El invierno rejuvenece tu cerebro

Generalmente hemos asociado el invierno con un periodo del año más relacionado con la depresión, la poca productividad, la pereza. El frío parece que nos empuja a quedarnos en casa y que ralentiza nuestro rendimiento. Sin embargo, resulta ser todo lo contrario, diferentes estudios avalan que nuestro cerebro no sólo no funciona peor en invierno, de hecho lo hace mejor que en verano.

Un estudio publicado en el diario Clinical Psychological Science sobre más de 30.000 encuestas realizadas en adultos norteamericanos, mostraban que la depresión no se relacionaba con factores de altitud, estación o luz solar. Esto venía a rebatir la teoría de que la estación del año influye en los trastornos afectivos y emocionales debido a la reducción de la exposición al sol.

Pero hay más. La investigación Seasonality in human cognitive brain responses, publicada en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences, quiso profundizar en la relación del funcionamiento del cerebro en las diferentes estaciones del año. Se realizó para ello un estudio en el que se realizaban funcionamiento cerebral, la atención y el estado de ánimo de las personas sujetas al estudio. Además, se medían los niveles de melatonina, una hormona que interviene en la regulación del sueño.

El invierno, como verás, no solo es un buen momento para controlar tu salud y aprovechar las coberturas de tu seguro de salud para ello.

El resultado fue sorprendente, ya que un porcentaje de los encuestados resultaba estar más alerta en invierno que en verano, desechando la idea general del aletargamiento de nuestro cerebro durante el invierno. Esto vendría a decir que da igual el momento del año ya que nuestro cerebro no sólo mantiene niveles de atención similares, sino que en invierno estos niveles pueden incluso aumentar.

De hecho, el funcionamiento del cerebro mejora y tiende a comportarse de una manera similar a si hubiera rejuvenecido. Esto no significa que tu cerebro envejece durante el verano, sino que el verano no le sienta también como tal vez pienses.

A tu cerebro no le gusta tanto el verano

En los diferentes consejos de salud que recibimos año tras año en el verano, pocas veces se nos recuerda que a nuestro cerebro no le sienta también como pensamos esta estación del año. Sobre todo cuando se vive en un país de altas temperaturas, como el  nuestro.

El motivo fundamental es la interferencia del calor en la actividad del hipotálamo. Esta parte de nuestro organismo, entre otras funciones importantes, se ocupa de regular la temperatura corporal. Todo esto se traduce en cuestiones más evidentes, como que dormimos peor, o más sutiles, como la ralentización del impulso nervioso por encima de los 30 °C provocando cansancio y fatiga.

Obviamente se trata de cuestiones sutiles, que no tienen una influencia directa clave en temas como la esperanza de vida en España, pero, si resultan interesantes a la hora de analizar trastornos emocionales que, hasta hace poco, se relacionaban de manera muy directa con la estación invernal.

Así aprovecha el invierno, practica deportes que alarguen tu vida, cultiva tu mente y deja que tu cerebro trabaje a tope, está preparado para ello.