Medicación para el TDAH: Lo que debes saber

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“Nada es especialmente difícil si lo dividimos en tareas pequeñas”. Henry Ford

En la actualidad, muchos problemas psicológicos merecen un tratamiento con psicofármacos, aunque otros no la necesitan. Uno de los que más se habla en los últimos tiempos es el TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad, un trastorno cada vez más diagnosticado especialmente en niños, aunque no únicamente.

SÍNTOMAS DEL TDAH

Los síntomas del TDAH son debidos principalmente por un déficit en neurotransmisores: dopamina y noradrenalina. Estos son sustancias químicas o “mensajeros químicos” que utilizan los circuitos neuronales encargados de realizar funciones tales como:

  • Mantener la atención en las tareas monótonas,
  • Planificación: Realizar los pasos necesarios para conseguir un objetivo
  • Control de impulsos: Pensar antes de realizar una acción.
  • Necesidad de estar en continuo movimiento.
  • Tomar decisiones de manera razonada y teniendo en cuenta varias alternativas
  • Focalizar o centrar la atención y escuchar.

En caso de detectar que tu hijo presenta problemas en alguno de estas áreas, te recomendamos consultar con un especialista como un neuropediatra o neurólogo.

 

¿QUÉ MEDICAMENTOS SE UTILIZAN EN EL TRATAMIENTO DE LAS PERSONAS CON TDAH?
A grandes rasgos podemos decir que los medicamentos que se recetan en los casos de TDAH son aquellos que aumentan la cantidad de estos neurotransmisores en las áreas cerebrales encargadas de las funciones anteriormente descritas. En el cerebro de la persona con TDAH, estas áreas funcionan por debajo de su nivel normal, por lo que la medicación actuaría aumentando su actividad. Las personas que tienen predominio de déficit de atención como las que sufren más de impulsividad y de hiperactividad, requieren el mismo tipo de medicación.

Es importante tener en cuenta que la medicación debe dar un balance positivo a favor de los beneficios del tratamiento farmacológico por encima de los efectos secundarios. Hay que destacar que estos efectos secundarios se producen principalmente al inicio del tratamiento o al aumentar la dosis, por lo que este tratamiento se debe iniciar de manera gradual.

 

¿QUÉ PROBLEMAS PUEDE PRESENTAR NUESTRO HIJO AL INICIAL EL TRATAMIENTO CON ESTA MEDICACIÓN?
Es de vital importancia para nuestra tranquilidad y la de nuestro hijo, el tener una buena comunicación con su médico. Este deberá aportarnos toda la información sobre los efectos que puede tener estos medicamentos en nuestro hijo, tanto buenos como malos.

Entre los efectos adversos que puede tener esta medicación en nuestro hijo están los siguientes:

  • Disminución del apetito: Suele ser muy habitual pero no es un problema que revista gravedad. Recomendamos administrar el medicamento después de las comidas.
  • Problemas en conciliar el sueño por la noche: Suele ser transitorio y se controla estableciendo unas pautas de higiene de sueño.
  • Nerviosismo, labilidad emocional e irritabilidad: Son también transitorios y se pueden reducir con un escalonamiento de la dosis. En caso de no remitir con el tiempo, deberemos reconsiderar el diagnóstico y el tratamiento.

 

¿CÓMO EVALUAR SU EFICACIA?
Hay que tener en cuenta que la medicación para el TDAH empieza a tener efecto unos 20 o 45 minutos después de su administración hasta 5 a 12 horas después dependiendo del fármaco. A partir de esto, podemos evaluar su eficacia, efectos y resultados. Además, es conveniente dejar un cierto margen de tiempo para hacer esta valoración, ya que, como muchos medicamentos, necesitan su tiempo para actuar y observar las mejoras.

Para realizar un buen diagnóstico de la eficacia del tratamiento hay que tener claras las expectativas que tenemos sobre él. Por ello, una mención especial necesitan los trastornos que se suelen dar ligados a este trastorno. El que no existan mejoras en problemáticas tales como conductas desafiantes, problemas emocionales (ansiedad y depresión principalmente), problemas sociales o de lectura, no quiere decir que se trate de un fracaso terapeútico. En cambio, sí debemos estar alerta de la mejora o no de áreas como el rendimiento escolar, atención en clase, capacidad de escucha, atención en la tarea, autocontrol, terminación de tareas y seguimiento de instrucciones.

No debemos perder de vista el papel del maestro y el psicólogo, que puede contribuir en la mejora de nuestro hijo, para tratar las problemáticas ligadas a este trastorno que no mejoran con la medicación.

Como hemos dicho, una buena comunicación con el médico especialista acerca de los efectos de la medicación es crucial para dar con el tratamiento adecuado y obtener unos buenos resultados. El medicar a un niño es un asunto serio, por lo que aconsejamos pedir siempre otra opinión de otro nuero pediatra o neurólogo. Para poder disfrutar de una buena atención y de tener al alcance varios especialistas en esta área, te recomendamos tener un seguro de salud y así poder cuidar de los tuyos de la mejor manera posible.

Profesional de la salud desempeñando sus labores de Psicóloga General Sanitaria con más de 5 años de experiencia en el tratamiento, evaluación y seguimiento de personas con diversas problemáticas en el área de Salud Mental. Actualmente es psicoterapeuta en la Policlínica CEMEI y en el Equipo de Atención Psicológica (EAP) de Psicólogos Sin Fronteras (PSF) desde hace varios años.
Es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Regulada como Psicóloga General Sanitaria por el Ministerio de Sanidad y Consumo.