¿Dónde cobro y tributo a la hora de cobrar un seguro de vida?

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El pago de impuestos derivados del cobro de un seguro de vida es un aspecto esencial a la hora de percibir el capital estipulado en la póliza si se produce el fallecimiento del asegurado. La razón es muy sencilla. No se puede cobrar ningún seguro si previamente no se justifica el pago del Impuesto sobre Sucesiones, el tributo que esta sujeto los beneficiarios cuando reciben el capital de un seguro de vida. Eso sí, las comunidades autónomas, que se son las que recaudan este impuesto, con el fin de poder agilizar el cobro del seguro, suelen permitir presentar una autoliquidación solo por el importe del seguro antes de la liquidación completa de los bienes que reciba.

Posteriormente, y dentro del plazo de seis meses para la presentación del impuesto o del plazo correspondiente si se hubiese concedido prórroga, los interesados tendrán que liquidar el resto de los bienes que reciba en herencia. Eso sí, en la citada liquidación deberá informar de la autoliquidación anterior e incluir los seguros y los importes que ya ha abonado.

¿Dónde presento mi declaración?

Esto nos genera una primera pregunta ¿Dónde tenemos que tributar? En muchos casos el asegurado/tomador del seguro ha podido tener su residencia en una comunidad autónoma distinta que el asegurado. En estos casos la normativa es clara. Los beneficiarios de un seguro de vida que cobren por fallecimiento del asegurado tributarán por el Impuesto sobre Sucesiones en la comunidad autónoma donde residía este último.

Este hecho puede tener implicaciones fiscales importantes ya que al Impuesto de Sucesiones se le aplican beneficios fiscales que reducen el importe a pagar hasta en un 99% pero con diferencias importantes.

Diferencias que hay que tener en cuenta

El cobro de un seguro de vida tiene una ventaja con respecto a otros bienes que se recibe en herencia ya que se aplicará una reducción del 100%, con un límite de 9.195,49 euros, a las cantidades percibidas por los beneficiarios de contratos de seguros sobre vida, cuando su parentesco con el contratante fallecido sea de cónyuge, ascendiente, descendiente, adoptante o adoptado.

A esta reducción hay que aplicar las que correspondan a las comunidades autónomas. Cada vez son mayores las bonificaciones que aplican las comunidades autónomas, pero las diferencias no solo están en el porcentaje de la aplicación, también en el grado de parentesco al que se aplican.

Así, entre los cambios legislativos de 2019, Madrid que aplica una reducción de un 99,9% en los casos de herederos directos, ha empezado a destinar una bonificación del 15% para hermanos y otra del 10% a tíos y sobrinos. Aragón ha incrementado la reducción del grupo II a 500.000 euros y una reducción de 15.000 euros a hermanos del fallecido, así como una bonificación del 65% en la compra de vivienda del finado. Cantabria amplía al 100% la bonificación al grupo I y II, mientras Canarias amplía a un 99,9% la de herederos del grupo III. En el lado contraria Asturias, Extremadura y Castilla y León mantienen las cuotas más elevadas, incluso para los parientes de primer grado.

Debes tener todas estas diferencias a la hora de gestionar y realizar el pago del capital que recibas por un seguro de vida.