¿Cuáles son los síntomas de Alzheimer?

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“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. Gabriel García Marquéz

La memoria es algo muy importante en nuestras vidas. Por ello, algo a lo que muchas personas temen es presentar pérdidas de memoria cuando vamos cumpliendo años. Afortunadamente vivimos en un mundo en el que tenemos multitud de recursos que pueden ayudarnos a recordar, como son los teléfonos inteligentes, agendas electrónicas o alarmas. Además, siempre podemos asegurar el mantenimiento de cierta calidad de vida y la de los nuestros seres queridos en caso de una posible incapacidad, sobre todo en caso de ser población de riesgo, mediante la contratación de un seguro de vida.

¿Cuáles son sus signos y síntomas?

Hay que diferenciar bien lo que son olvidos o retrasos leves propios de un envejecimiento normal, y lo que pueden ser síntomas más graves propios de una demencia tipo Alzheimer. Además, hay que tener en cuenta que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, cuyos déficits van en progresión, pasando la persona por diversos estadíos según va avanzando la enfermedad, y necesitando una mayor asistencia.

Los primeros signos de esta enfermedad pueden ser:

  • Cambios en el estado de ánimo: suelen padecer síntomas de ansiedad, depresión y retraimiento.
  • Cambios en la personalidad.
  • Problemas de desorientación, pudiéndose perder en sitios desconocidos.
  • Dificultades para comunicarse con otros.
  • Dificultad de concentración, atención, planificación y resolución de problemas.
  • Incapacidad de resolver operaciones aritméticas sencillas.
  • Quejas de déficits de memoria reciente como, por ejemplo, qué ha comido el día anterior, o retener lo que ha leído en una noticia.
  • Disminución del rendimiento en trabajos exigentes y en el entorno social.
  • Deterioro en la movilidad y andar.
  • Haz ejercicio. Según tu forma física y tus circunstancias puedes ir al gimnasio, a la piscina, o dar largas caminatas que de paso te permitan disfrutar de la luz del sol.
  • Problemas en el acceso a algunas palabras, llegando a olvidar el nombre de algunos objetos.

Si detectas en algún ser querido o en ti mismo estos síntomas, puede ser un buen momento para consultar a un especialista. Sobre todo en el caso de que empeoren o afecten a las actividades de la vida diaria (AVD).

Y, ¿cuáles son sus factores de riesgo?

Si bien no podemos saber las causas que precipitan esta enfermedad, algunas investigaciones han puesto luz sobre algunos de los factores que generan mayor riesgo:

  • La edad: el envejecimiento es el mayor factor de riesgo para el desarrollo del Alzheimer. La mayoría de las personas con enfermedad tipo Alzheimer son mayores de 65 años, aunque existe un pequeño porcentaje de casos en los que se presenta antes.
  • Familiares con Alzheimer: En caso de tener hermanos o padres con esta enfermedad, tendrás mayores probabilidades de padecerla.
  • Genética: los investigadores han descubierto muchas variantes de genes que aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad. Estos se llaman genes de riesgo, y son diferentes a los genes determinantes ya que estos últimos sí aseguran que alguien padecerá Alzheimer, pero tan sólo se dan en un 1% de los casos.
  • Enfermedad cardiovascular: El cerebro requiere de un buen funcionamiento del sistema circulatorio que le provea de oxígeno y nutrientes para mantener su salud. Por lo tanto, los factores que contribuyen a enfermedades de este tipo, pueden estar relacionados con un mayor riesgo de padecer Alzheimer y otras demencias.
  • El nivel educativo: Algunos investigadores lo han atribuido a que, cuanto más tiempo de estudio, mayor número de conexiones neuronales. Por lo que, incluso en caso de padecer Alzheimer, el cerebro podrá utilizar rutas alternativas de comunicación neuronal; así que los déficits provocados por ella serán menos visibles durante más tiempo.
  • Haber padecido una lesión cerebral traumática.

Diagnóstico Alzheimer:

Para realizar un buen diagnóstico de esta enfermedad, hay que consultar con un neurólogo en el caso de que el médico de cabecera vea indicios de un posible deterioro cognitivo. Este especialista llevará a cabo las siguientes pruebas y exploraciones:

  • Historia clínica del paciente.
  • Entrevista a familiares y gente cercana a la persona.
  • Exploración física y examen neurológico para descartar otras afecciones neurológicas.
  • Análisis inicial del estado mental: evaluación del médico sobre las habilidades cognitivas y de memoria del paciente.
  • Pruebas complementarias para descartar otras enfermedades, como análisis de sangre y alguna prueba de imagen como el TAC o la resonancia magnética.

Para afinar más el diagnóstico y reconocer las funciones cognitivas que se han visto perjudicadas, es muy necesario y útil realizar una exploración neuropsicológica por parte de un neuropsicólogo. Esa evaluación nos permitirá identificar los déficits en áreas como la memoria, la atención, la planificación, razonamiento y resolución de problemas, y el lenguaje. Las conclusiones de este examen son muy útiles ya que permite determinar si la persona puede realizar las tareas de la vida diaria de manera segura o si necesita una asistencia especializada para que le ayude a realizarlas.

¿Qué podemos hacer en caso de recibir un diagnóstico positivo?

Como sabemos, la enfermedad de Alzheimer no tiene cura, pero sí existen tratamientos para ralentizar la progresión de sus síntomas, así como apoyos conductuales, sociales y terapeúticos para sobrellevar la enfermedad y sus déficits. Estos últimos se pueden encontrar en asociaciones de familiares de enfermos de personas con enfermedad de Alzheimer (AFAs), centros de día y centros sociosanitarios principalmente.

  • Existen medicamentos para tratar los síntomas del Alzheimer y desacelerar el deterioro cognitivo ligado a esta enfermedad.
  • Sistemas de apoyo e intervenciones de conducta para mantener la autonomía personal el mayor tiempo posible.
  • Apoyo a familiares y cuidadores con unidades de respiro familiar y terapia grupal, para prevenir el desgaste que supone estar al cargo de una persona con dependencia.
  • Rehabilitación psicosocial.
  • Rehabilitación neuropsicológica y estimulación cognitiva.
  • Calcular cuánto te costaría un seguro de vida. Este tipo de seguros cubren las necesidades económicas de tu familia en caso de incapacidad

Lo más importante para mantener una buena calidad de vida en caso de padecer esta enfermedad o tener predisposición a ella es, como siempre, la detección precoz. Si nos sometemos a un examen temprano, tenemos mayores probabilidades de beneficiarnos de los tratamientos disponibles, de los servicios de apoyo, expresar nuestros deseos en cuanto a cuidados futuros y ordenar planes financieros y legales.