Los 5 accidentes más comunes en las piscinas y cómo prevenirlos

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 “La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”. Friedrich Nietzsche.

 

Las piscinas son la diversión estrella para niños y mayores en verano, pero también pueden hacer que nos llevemos algunos sustos. En ellas suelen tener lugar todos los años ciertos accidentes que se podrían evitar si seguimos ciertas recomendaciones y permanecemos atentos. Esto se hace especialmente crucial en caso de tener niños pequeños, puesto que muchas veces no son conscientes del peligro que suponen ciertas conductas.

 

Algunos de los accidentes más habituales en piscinas:

  • Asfixia por inmersión: la reanimación dependerá del tiempo que la persona ha estado inmersa en el agua.
  • Traumatismos: Caídas por correr por el bordillo de la piscina y realizar actividades de riesgo dentro y fuera del agua.
  • Cortes de digestión: Se producen cuando comemos bastante e inmediatamente nos metemos en el agua. Consisten en calambres y punzadas en el estómago principalmente junto con mareos. También pueden ocurrir cuando llevamos mucho tiempo al sol y entramos de golpe en el agua.
  • Problemas dermatológicos: quemaduras por el sol e irritaciones en la piel por el cloro.
  • Calambres en las pernas, pies o muslos: Tienen lugar cuando los músculos se agarrotan, son muy desagradables y pueden ser peligrosos si se producen dentro del agua.
  • Nariz, boca u ojos irritados por causa del cloro.

 

Y, ¿qué podemos hacer para evitarlos?

El prevenir estos accidentes se hace de especial importancia en caso de los niños. Por ello tenemos que estar muy atentos a lo que hacen y explicarles ciertas reglas para que no corran peligro en una actividad tan divertida como es el baño en una piscina. Algunas medidas que podemos tomar son las siguientes:

 

  • Evitar el baño tras comer copiosamente. Es decir, dejar un tiempo (2 horas aproximadamente) para hacer la digestión antes de tomarnos un baño.
  • No tirarse de cabeza en zonas en las que no hay suficiente profundidad.
  • Evitar baños en agua demasiado fría, sobre todo si hemos estado largo tiempo expuestos al sol.
  • No sobrevalorar nuestras actitudes como nadadores, sobre todo si no dominas la técnica de nado.
  • No entrar bruscamente en el agua: mojar primero zonas como muñecas, brazos y nuca.
  • No perder nunca de vista a los niños aunque sepan nadar y estén equipados con flotadores.
  • Si se observa a un bañista con problemas, acudir al socorrista o a otras personas especializadas y no actuar de manera impulsiva y en solitario.
  • Utilizar cremas solares para evitar las quemaduras y gorros para proteger la cabeza.
  • Localizar siempre donde están los socorristas.
  • Evitar juegos violentos tanto dentro del agua como en las cercanías.
  • No hacer prácticas que puedan poner en peligro o molestar a otros bañistas, como tirarte al agua sin calcular bien las distancias.
  • Seguir siempre las normas de cada piscina.
  • Ducharse antes y después de cada baño.
  • No introducir dentro del recinto objetos de vidrio.
  • No lanzarte desde trampolines altos si no dominas la técnica o tirarte con flotadores u otros elementos de baño.
  • No te bañes si tienes algún tipo de enfermedad infecciosa que se pueda contagiar por el agua.
  • Es importante que los adultos estén formados en técnicas de reanimación.

 

Hacemos especial hincapié en prevenir estos accidentes antes de tener que reparar sus consecuencias. Esto se hace especialmente crucial en el caso de los traumatismos, ya que en algunas ocasiones pueden desembocar en una lesión medular que lleve a la persona a sufrir de una incapacidad permanente y absoluta. En estos casos es de vital importancia tener a tu disposición un seguro de vida que te proteja a ti y a tu familia, por lo que recomendamos calcular tu seguro de vida con los tarificadores gratuitos online.