Cómo romper el círculo que te impide tomar mejores decisiones financieras

Una mala decisión financiera la puede tomar cualquiera. El problema llega cuando ésta deriva en otras malas decisiones. Romper este círculo no siempre es fácil.

Cuando tomamos una decisión financiera mala que repercuta en nuestras finanzas de manera importante, podemos entrar rápidamente en una suerte de bucle en el cual una mala decisión lleva a otra. Esto es relativamente habitual y, además de desencadenar cambios financieros, puede traer consigo una espiral de la que no siempre resulta sencillo salir.

Cuando llegamos a la conclusión de estar atravesando un mal periodo financiero debemos ponernos en marcha de manera inmediata para romper el círculo que nos impide tomar buenas decisiones. Esto siempre va a pasar por implementar cambios y mejoras en nuestras finanzas, pero también en muchos casos en nuestro estilo de vida.

Determinar objetivos

Habitualmente cuando entramos en una fase negativa de nuestras finanzas recurrimos a medidas excepcionales que pueden incluso estar bien tomadas. Sin embargo, transcurrido un tiempo, nos relajamos y dejamos de implementarlas o de hacerlo correctamente. Uno de los motivos fundamentales tiene que ver con la falta de objetivos concetos en nuestras decisiones.

Como explicamos en este artículo, aprender a centrarte en lo importante y no en lo urgente es un modo interesante de mejorar tus finanzas. En todos los casos, los objetivos serán clave.

Los objetivos son básicos y deben clasificarse según los rangos de necesidad y tiempo. Por ejemplo, objetivos a corto plazo como salir de una situación de endeudamiento, el crédito de una tarjeta o asumir la amortización de un gasto que nos pesa demasiado.

Sin embargo, las metas a corto plazo, aun siendo necesarias, no son una fuente de solución si no hay metas más amplias. Es decir, resulta igual de importante asumir que debes cubrir el crédito deudor de tu tarjeta durante el próximo año, como que debes tratar de ahorrar una parte de tu dinero durante el próximo año para tu futura jubilación.

No se trata de amontonar objetivos. Al contrario, deben existir prioridades para así crear metas en los diferentes plazos posibles, desde el corto plazo hasta el largo plazo.

Cambiar las rutinas

Esto es realmente difícil, pero en la gran mayoría de los casos en los que se lleva a la práctica del remanente efectivo. Hay que pensar que si las rutinas y hábitos financieros que hemos mantenido nos han llevado a una mala situación económica, volver a repetir estas rutinas tendrá el mismo efecto.

Cambiar ciertos hábitos implica una revisión integral sobre cómo gestionar sus propias finanzas personales. Esto no es sencillo por motivos diferentes- En primer lugar porque solemos buscar en circunstancias externas nuestros errores, más allá de asumir equivocaciones propias. Pero, también, porque va a suponer un esfuerzo importante, tanto de auditoría propia, como, posteriormente, de aplicación de medidas que van a modificar nuestro estilo de vida en prácticamente todas las áreas.

Esto ocurre especialmente cuando nunca se ha realizado un estudio a fondo de lo que supone la relación entre nuestros gastos e ingresos. Dicho de otro modo, cuando comencemos a analizar hacia dónde va nuestro dinero, van a existir una gran cantidad de áreas en las que vamos a tener, necesariamente, que aplicar la tijera y recortar el gasto. Este es un principio básico antes de cualquier otra medida que podamos tomar.

Por tanto, cambiar las rutinas supone que estamos dispuestos a modificar aspectos cotidianos como, por ejemplo, qué tipo de transporte utilizamos, cuánto dinero nos gastamos en ocio, como tomamos nuestras decisiones financieras en cuanto a inversión, etcétera. Se trata de enfrentar buenas decisiones frente a decisiones perfectas y comenzar, por ejemplo, a ahorrar cuanto antes.

Por otro lado, debemos hacer un ejercicio importante de sustitución de unas rutinas por otras, buscando aquellas que no implican gasto o que suponen un gasto mínimo en comparación a las que ya realizado. También aquí un buen ejemplo puede ser el ocio. Estamos acostumbrados a invertir una gran cantidad de dinero en ocio. No se trata de renunciar a tener actividades de ocio, sino a buscar aquellas que supongan un menor gasto o incluso resulten gratuitas. Esto es una modificación de rutinas importante pero que nuestro bolsillo agradece.

Utiliza estrategias de automatización

Las estrategias de automatización son una buena fórmula para ayudar a romper los bloqueos en las malas situaciones económicas.

Hay muchos mecanismos de automatización que pueden ayudarnos. Por ejemplo, renegociar la deuda con entidad financiera y automatizar un pago mensual unificado. Éste se realizará el día acordado de manera automática y sin que tengas que pensar en él. Otro ejemplo, automatizar según llega un ingreso el desvío a una cuenta de ahorro o fondo de emergencia que, posteriormente, puedes emplear en la mejora de tus deudas.