Robots para gestionar nuestras pensiones ¿Cómo sería?

Una de las cosas que quedó fuera en la revisión del pacto de Toledo, es la aplicación de posibles tasas a los Robots para alimentar las pensiones en el futuro.

No estamos hablando de ciencia ficción, cuando se habla de aplicar tasas a los robots, realmente se habla de tener en cuenta la importancia de la inteligencia artificial. El desarrollo creciente tanto de la inteligencia artificial, como de la automatización de las tareas a través de la tecnología, hacen que sean bastantes las voces que reclaman esta revisión.

En general los españoles temen por el futuro de las pensiones para la jubilación. Las tasas a los robots podrían verse como un posible paliativo a la futura pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Pero hay muchos matices a tener en cuenta.

Pero qué son los robots

El primer lugar debemos alejar estereotipos, más relacionados con el cine que con la realidad. Cuando se habla de la aplicación de robótica tareas laborales, realmente se refiere a la automatización que a partir de la tecnología se puede aplicar. En el año 2018 el ritmo de crecimiento de los robots industriales rondaba el 15%. Para los próximos años se prevé una tasa de crecimiento similar.

Aunque son cifras importantes, realmente son cifras bajas en relación a un escenario de pérdida de empleo masivo de personas sustituidas por tecnología.

La robotización del trabajo, algo que se viene dando a lo largo del tiempo, va a generar sin duda la presencia de una gran cantidad de maquinaria inteligente operando. Sin embargo, no está tan claro para todos los expertos, que esta maquinaria deba cotizar en dirección a los planes de pensiones.

¿Se destruirá empleo?

Existen opiniones muy diversas al respecto. Desde quienes dibujan un escenario casi apocalíptico a medio plazo, en el que la tecnología ha reemplazado de manera significativa al ser humano. Hasta aquellos que, al revés, hablan de nuevas oportunidades dentro de los diferentes nichos de mercado que se abren gracias a la tecnología.

Tal vez, donde si estemos encontrando cambios significativos, es en la composición del peso relativo de algunos tipos de trabajo. Por ejemplo, existe una tendencia bastante evidente a la pérdida de peso relativo por parte de la cualificación intermedia, en relación a la cualificación alta o baja.

En general, deberíamos pensar que, aunque la robotización pueda llegar a sustituir puestos de trabajo, a la vez genera nuevas necesidades de empleo. Incluso, espacios aún por descubrir en los que la robótica y el trabajo humano serán complementarios.

En este sentido es muy interesante un informe publicado el pasado año 2018 por el foro económico mundial, analizando el futuro de los empleos. Este informe, a nivel global, cuantifica en 75 millones de empleos desplazados en un nuevo escenario de relación entre hombres/máquinas. Sin embargo, a la vez, detectaba la posibilidad de crear hasta 133 millones de nuevos empleos relacionados precisamente con el binomio hombres/máquinas.

¿Deben cotizar los robots?

Es obvio que los robots van a jugar un papel importante en el mercado laboral. También es obvio que, cada vez con mayor importancia, se necesita regular y anticipar los efectos del desarrollo de la robótica en el ámbito del empleo, pero también en otros ámbitos.

Esto significa que, a decir de muchos, la contribución de la inteligencia artificial al plano laboral, debería ampliarse con una contribución económica directa a las herramientas de planificación de jubilación. Da igual los diferentes sistemas europeos de pensiones .En todos los caso el temor se establece en la posibilidad de menos cotizantes cada vez. ¿Podrían los robots tomar ese papel de cotizantes a través de una tasa?

Por ejemplo, una voz autorizada en el mundo de la innovación tecnológica como la de Bill Gates, ya apostó, en más de una declaración, por imponer tasas a la robotización. En un rango más genérico, pero, orientadas precisamente a su impacto dentro del mercado laboral.

En nuestro país, aunque ha quedado fuera de los pactos de Toledo, se llegó a redactar un borrador en el que, dentro de las vías de financiación alternativa a la seguridad social, se vislumbraba el interés por la aplicación de este tipo de tasas.

En definitiva, se trataría de aplicar una cotización a la actividad de los robots y orientarla a la caja de las pensiones de la seguridad social. Quienes defienden esta posibilidad, afirman que lo que se busca es que no desaparezcan los recursos aportados a la seguridad social en el posible empleo sustituido.

Es obvio que, en un futuro no muy lejano, la aplicación de la robótica debe ser regulada mucho más profundamente que en la actualidad. En este contexto, es muy posible que el debate que se ha abierto, aumente exponencialmente en los próximos años. Lo que no está tan claro es que, efectivamente, los robots acaben pagando nuestra pensión.