10 consejos para cuidar a un enfermo sin estrés

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Nos acercamos al 11 de febrero, una fecha en la que se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Por ello te hacemos la siguiente pregunta: ¿sabes cómo cuidarte a ti y a los tuyos cuando caes enfermo? Aquí te damos algunos consejos necesarios para una pronta y efectiva recuperación, evitando el desgaste emocional y físico que a veces supone esta tarea.

El cuidar supone muchos cambios

Entendemos que la función de cuidar a una persona con enfermedad crónica, demencia, cáncer o enfermedad terminal puede hacer mella en nuestro estado de ánimo y bienestar general. Para empezar, esta bache en nuestro camino puede suponernos renunciar, al menos de forma temporal, a nuestros objetivos, motivaciones y metas en la vida. Además, en muchos casos se traduce en un cambio en nuestro estilo de vida, teniendo que estar pendiente de muchas cosas: medicación, actividades, aseo, alimentación y las mismas demandas de la persona enferma.

Es importante asumir que tendremos muchos cambios de estado de ánimo y emociones como son la frustración por no poder hacerlo mejor, seguida de un sentimiento de culpa por no llegar a todo y haber dejado a un lado tus planes. A todo esto se suma un sentimiento de pérdida al ver que la persona enferma ya no realiza tareas y funciones que antes sí realizaba, junto a la tristeza que supone ser testigo del deterioro que en algunos casos va experimentando en el día a día. 

Consejos útiles para evitar el desgaste que supone cuidar de un enfermo

  1. Involucra a otras personas, no seas el único encargado de una persona enferma. Puedes tratar de pedir ayuda a profesionales, familiares u otras personas de tu entorno.
  2. Comunícate: expresa tus sentimientos con personas allegadas y no te guardes nada. Necesitas un espacio en el que poder expresar tus preocupaciones y emociones.
  3. Trata de mantener una actitud positiva. A veces es normal caer en el pesimismo y no pasa nada, siempre tenemos la oportunidad de levantarnos de nuevo.
  4. No es egoísta cuidar de uno mismo. Insistimos en que para cuidar de una forma sana y adecuada, primero hay que estar bien.
  5. Cuidarte significa mantener unos hábitos de vida saludables: ejercicio físico, buena alimentación, ocio y aseo personal.
  6. Es importante que aceptes tus limitaciones. No somos perfectos, y es normal que nos equivoquemos. Apóyate en profesionales y en la gente que te quiere en estos momentos.
  7. Concédete momentos de relajación y descanso. No dejes de hacer cosas que te gustan.
  8. Es bastante habitual que nos vengan pensamientos y emociones negativas. En este caso, deja que pasen y no te aferres a ellos. Y sobre todo, repítete a ti mismo “es normal sentirme así en algunos momentos”. Practica la compasión contigo mismo.
  9. En los casos que sea posible, pónselo fácil a la persona enferma y a ti mismo. Incentiva su independencia y deja que realice las tareas que pueda asumir. De este modo reforzarás su sentimiento de valía y autoestima, y asumirás menos cargas y tareas.
  10. Aprende siempre de la situación que estás viviendo en cada momento, sé resiliente. Cada peldaño del camino nos da ciertas enseñanzas que, si sabemos escuchar e integrar, nos pueden ser de gran ayuda para aumentar nuestro conocimiento acerca de la vida y de nosotros mismos. Además, mirando hacia atrás, podrás recordar que estuviste cerca de él, acompañando sus progresos, retrocesos, y ayudando y dando soporte a su evolución.

De estos consejos resaltamos uno que consideramos crucial para un buen cuidado: para cuidar bien de otra persona hay que cuidar primero de uno mismo. Por ello te recomendamos contratar un seguro médico para cubrir tus necesidades de salud y consultar con especialistas en el caso de necesitarlo.