Conoce las diferencias entre un Plan de Pensiones y un PPA

planes de pensiones

El ahorro a largo plazo sigue siendo una asignatura pendiente en España a pesar de que las circunstancias deberían ayudar a su crecimiento. Con tipos de interés bajos y con un sistema de pensiones públicas que tiene que soportar una proporción cada vez mayor de jubilados frente a población activa, el ahorro para la jubilación es cada día más importante.

Además, la facilidad de constituir este ahorro, incluso desde que quedan muchos años, es sencilla y lo mejor, con muchas alternativas de productos que hacen que puedas adaptarlos a características claves como seguridad, rentabilidad o riesgo beneficiándote de una excelente fiscalidad como ocurre con los Planes de Pensiones y los Planes de Previsión Asegurados o PPA.

El PPA es un seguro de vida

La primera gran diferencia es que el PPA se constituye a través de un seguro de vida. Gracias ello tenemos un producto con una doble cobertura. Por un lado, parte de la prima cubre el riesgo de fallecimiento y/o invalidez mientras que el resto del dinero pagado se destina a un sistema de ahorro o de previsión, con el objetivo de obtener una renta o capital cuando llegue jubilación.

Mientras, el Plan de Pensiones es un producto finalista con un objetivo único, constituir este mismo capital de renta, al igual que el PPA, a través de aportaciones periódicas y extraordinarias.

Rentabilidad el factor clave en la elección

La característica que más distingue a los PPA es, como su propio nombre indica, ser un producto “asegurado”, con una rentabilidad que se garantiza obligatoriamente al vencimiento. Esto hace que sean productos especialmente idóneos tanto para aquellos ahorradores que tenga aversión al riesgo como para los que quieran consolidar ganancias conseguidas anteriormente en otros productos -por ejemplo, fondos de inversión- sin el riesgo de perder parte de estas.

En los planes de pensiones, si exceptuamos los garantizados, tenemos la incertidumbre de desconocer cual será el resultado final y que capital o renta conseguiremos. Pero si es cierto que, especialmente si invertimos a largo plazo, podemos buscar una rentabilidad mayor, aunque asumiendo el riesgo de tener pérdidas en algún momento.

Excelente fiscalidad

En lo que coinciden planes de pensiones, la fiscalidad, tanto en las aportaciones como en el momento del rescate.

Con las aportaciones, en ambos productos podemos conseguir una reducción de la base imponible general del IRPF con un límite de 8.000 euros anuales el 30% de sus rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas. Al no computarse estas cantidades aportadas el resultado siempre es pagar menos impuestos y en la mayoría de los casos una devolución sobre cantidades ya anticipadas a cuenta por medio de retenciones.

Con respecto al rescate, si se cobra en forma de renta, al tributar como rendimientos de trabajo, al tipo impositivo será el resultado de sumar todos los ingresos de trabajo o profesionales del periodo. Si lo hacemos en forma de capital, lo hace igualmente como rendimiento de trabajo perro al suponer una cantidad mucho más importante tributarán a un tipo superior y fiscalmente no es la opción recomendada. En todo caso nos encontramos con dos alternativas para constituir este ahorro finalista tan importante que complemente la jubilación y que con sus diferencias, aunque cubran el mismo objetivo, pueden adaptarse a tus distintas preferencias o necesidades.