Rentas vitalicias: qué son y cómo funcionan

que son las rentas vitalicias
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¿Tendré suficiente dinero cuando me jubile? ¿Me llegará con lo que he ahorrado? Estas son dos preguntas habituales ante el retiro y a las dos puede dar respuesta un único producto financiero: las rentas vitalicias.

Las rentas vitalicias son uno de los productos que más han crecido en los últimos años, como otros seguros de ahorro y no es casualidad. No hay otro producto que garantice cobrar un dinero como complemento a la pensión pública durante toda la vida.

Qué es una renta vitalicia

Una renta vitalicia es un seguro de vida-ahorro que sirve para asegurarte el cobro de una renta periódica durante toda la vida. De ahí viene precisamente el nombre de rentas vitalicias, porque son para toda la vida.

La mejor forma de entender en qué consiste una renta vitalicia es a través de su funcionamiento. ¿Cómo funcionan las rentas vitalicias? De forma muy resumida, lo que hacen es convertir un capital inicial, que es la prima inicial del seguro, en un pago periódico que te durará toda la vida.

Para que lo entiendas mejor, imagina que tienes 100.000 euros ahorrados para la jubilación y llega el momento de usarlos. Con una renta vitalicia te asegurarás de que te duran hasta el último día. Para lograrlo, lo que hace la aseguradora es realizar los cálculos necesarios para que puedas estirar al máximo ese dinero, contando con que será capaz de ir obteniendo cierta rentabilidad (entre un 1% y un 1,5%) del capital que todavía no utilices.

Además, como se trata de un seguro, sabes que percibirás esa renta siempre, pase lo que pase. Como es lógico, la cantidad que recibirás cada mes estará ligada al dinero que aportes como punto de partida y también a tu edad. Cuanto antes contrates el seguro de rentas vitalicias y más tiempo tengas por delante, menor será tu asignación mensual.

A esto se unen una serie de ventajas fiscales de las rentas vitalicias que más adelante se explican en detalle.

Cómo tributan las rentas vitalicias

 Tipos de rentas vitalicias

Hay más de un tipo de renta vitalicia dependiendo de la modalidad bajo la que contrates el seguro. En concreto, hay tres modalidades de renta vitalicia dependiendo de cuándo empieces a cobrar el dinero y de cómo quieras hacerlo.

La primera distinción es muy fácil. Una renta vitalicia puede ser inmediata si comienzas a cobrarla en el momento de contratar el seguro de ahorro o puede ser diferida si la quieres cobrar más tarde. En ese caso el dinero inicial se invertirá para que vaya revalorizándose hasta la fecha en la que decidas empezar a cobrar.

Los tres tipos de rentas vitalicias más importantes tienen que ver el rescate, con cómo quieras cobrar el dinero que aportas y lo que quieras hacer con él. La clave está en qué quieres que pase con el dinero, si necesitas reservarte la opción de recuperarlo en algún momento o si quieres que tus herederos lo hagas.

Dependiendo de la modalidad que escojas las rentas a cobrar serán mayores o menores. Estas son las tres modalidades de rentas vitalicias:

1. Modalidad de capital cedido

Con esta fórmula no podrás recuperar el capital que aportas, ni tú ni tus herederos en caso de fallecimiento. Para que lo entiendas mejor, si contratas la renta vitalicia y falleces a los pocos años y todavía queda ahorro sin consumir, ese dinero se perderá (desde tu punto de vista).

A cambio de este sacrificio la renta que cobres mes a mes será mucho mayor que con el resto de modalidades, resalta un informe de Afi y Unespa.

2. Modalidad de rentas constantes o de capital reservado

Bajo esta modalidad sí podrás recuperar la parte no consumida del ahorro aportado o prima inicial. Eso sí, este rescate será a valor de mercado, que no tiene por qué coincidir con el ahorro menos la cantidad consumida.

Además, en caso de fallecimiento, los herederos o las personas designadas por ti recibirán la parte de la prima no consumida o la cantidad que se establezca en el seguro.

Como contrapartida, el dinero que recibirás como renta vitalicia será menor que con la modalidad de capital cedido.

3. Modalidad mixta

Igual que sucede con el rescate del plan de pensiones, también existe una modalidad mixta que combina las anteriores. La modalidad mixta en el caso de las rentas vitalicias permite rescatar el dinero a valor de mercado en cualquier momento y que los herederos cobren un porcentaje de la prima inicial en caso de fallecimiento.

Ventajas de las rentas vitalicias

Además de asegurarte que cobrarás un dinero de por vida y de que sobrevivirás a tus ahorros, las rentas vitalicias tienen tres ventajas concretas que tienen que ver con los impuestos y las herencias.

Puedes usarlas para planificar tu herencia

Esto es común a cualquier seguro de ahorro y una de las ventajas frente a otros productos de inversión a largo plazo como los planes de pensiones. Con una renta vitalicia tú elijes quién será el beneficiario en caso de fallecimiento, igual que con un PIAS o un Unit Linked, que además te permitirán obtener un buen rendimiento para tus ahorros, como puedes ver aquí con el seguro de ahorro Estrategia 5 de Aegon.

Ventajas de las rentas vitalicias

Cómo tributan las rentas vitalicias

La fiscalidad de las rentas vitalicias es uno de sus puntos fuertes. La ventaja fiscal de las rentas vitalicias es que, dependiendo de cuándo la contrates y empieces a cobrar, apenas pagarás impuestos por ella.

Con una renta vitalicia no pagarás impuestos por todo el ahorro que aportes. Solo pagarás por una parte y cuando más años tengas en el momento de hacerlo menos pagarás. Estos son los porcentajes de reducción que se aplican dependiendo de cuándo empieces a cobrar.

  • 40%, cuando el perceptor tenga menos de 40 años.
  • 35%, cuando tengas entre 40 y 49 años.
  • 28% cuando tengas entre 50 y 59 años.
  • 24%, cuando tengas entre 60 y 65 años.
  • 20% cuando tengas entre 66 y 69 años.
  • 8%, cuando tengas a más de 70 años.

Es decir, si esperas hasta los 70 años el 92% del dinero aportado estará libre de pagar impuestos.

Es importante señalar que estos porcentajes serán los correspondientes a la edad del perceptor de la renta en el momento de la constitución, cuando empieza a cobrarse, y permanecerán constantes durante toda la vigencia de esta.

La puedes aplicar a cualquier ganancia, incluida la venta de la casa

Esta es otra de las grandes ventajas fiscales de las rentas vitalicias. Hacienda permite convertir cualquier ganancia patrimonial en una renta vitalicia y aplicar la fiscalidad que acabas de ver. Esto incluye desde las ganancias en fondos de inversión, acciones e incluso la venta de una vivienda.

Así, en caso de vender tu casa y no querer pagar impuestos por la ganancia, puedes optar por contratar una renta vitalicia y sólo pagarás en la renta por una parte de ese capital.

La excepción la marcan los planes de pensiones y los planes de previsión asegurado o PPA. Al tributar como parte de las rentas del trabajo, estos productos no se pueden constituir en una renta vitalicia sin tener que tributar antes por el rescate en forma de capital salvo que el plan o el PPA así lo prevean en su contrato.

Inconvenientes de las rentas vitalicias

Como cualquier otro producto, las rentas vitalicias también tienen sus desventajas o peligros, según se mire.

  1. El más obvio es que, de la misma que te aseguras que no sobrevives a tus ahorros, también puede pasar al contrario. Es decir, que tus ahorros sobrevivan a ti y ‘se pierdan’. Con una renta vitalicia puede que no rescates todo tu dinero si recuperas tu dinero antes o si falleces al poco de contratarla.
  2. A esto se añaden que los intereses de las rentas vitalicias son limitados, como es lógico. Para poder ofrecerte una renta mensual y hacerlo pase lo que pase, la aseguradora no puede realizar inversiones arriesgadas. Teniendo en cuenta que en cualquier inversión existe una relación entre rentabilidad y riesgo, el beneficio que puede ofrecer una renta vitalicia a tus ahorros es limitado.

Al final, una renta vitalicia es una herramienta para asegúrate que siempre cobras un dinero como complemento para la pensión, por eso mismo es un seguro de vida-ahorro. Con sus pros y sus contras, es una de las formas más sencillas de cobrar un dinero adicional de por vida una vez te jubiles.

Si necesitas asesoramiento sin compromiso, con este u otros temas relacionados con productos de ahorro, no dudes en contactarnos.