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Revisiones pediátricas ¿Cómo y cuándo deben realizarse?

cómo y cuando deben realizarse revisiones pediátricas

El cuidado de la salud de los más pequeños es de tremenda importancia, de ahí que las revisiones pediátricas también lo sean. La salud infantil es dependiente de los cambios socioeconómicos y de las actuaciones médicas asistenciales y preventivas. De este modo, se han alcanzado grandes resultados en salud con el cribado de enfermedades congénitas, vacunación universal, y la revisión y fomento de la salud.

La población infantil es el grupo poblacional mas vulnerable. Confluyen diferentes motivos. En primer lugar, es el momento en el que se desarrolla su protección inmunológica, cambiando de hábitos, dando el salto de un entorno más protegido como es el hogar a guarderías o colegios, donde multiplica el contacto con otros niños y mayores.

Pero también, superado este primer tramo los cambios no paran, se produce el desarrollo del niño en un proceso que no se detiene hasta el final de la adolescencia.

Todo ello requiere un correcto seguimiento continuo por parte del pediatra. Más allá de las visitas que se realice cuando el niño o niña enferme, las revisiones periódicas son fundamentales a la hora de prevenir y cuidar su salud.

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¿Para qué sirven las revisiones pediátricas?

Las revisiones pediátricas son necesarias para poder hacer un seguimiento y evaluación de los niños, sobre todo en sus primeras etapas de vida donde los padres y médicos deben de detectar cualquier problema o enfermedad.

El primer error que debemos desterrar es relacionar las revisiones pediátricas con las vacunas. Es cierto que muchas de estas coinciden con algún momento del calendario de vacunación, pero todas las revisiones, aunque no conlleven la administración de una vacuna son importantes.

De hecho, cuando se es más pequeño, las revisiones deben ser más frecuentes. Hasta los dos años es recomendable que el pediatra revise al niño al menos una vez cada trimestre.

En estas revisiones es fundamental el papel de los padres, suministrando toda la información que se pueda al médico, sobre sus hábitos de alimentación, sueño o el arranque de la psicomotricidad. Con esa información y la que indague el médico en la propia revisión, se podrá ir viendo cómo evoluciona el niño y detectar cualquier problema.

A medida que crezca, no solo cambia la periodicidad mínima de estas revisiones (que deben realizarse como mínimo una vez al año), sino que gana en importancia el rol de la niña o niño a la hora de proporcionar información.

Así gana peso, por ejemplo, la atención en hábitos básicos como el sueño, la higiene, la alimentación y la conducta. El pediatra trabaja en todos los aspectos con los padres, para que todos estos consejos lleguen a buen término. El resultado es una mejora de la salud de los más pequeños y que dolencias y enfermedades disminuyan.

revisión médica a una niña

¿Cómo se realizan las revisiones pediátricas?

La Asociación Española de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria han sistematizado en el Programa del Niño Sano las actividades de promoción y prevención en los niños, desde el nacimiento hasta los 18 años. De este modo, se comprueba como se desarrolla el niño, se previenen enfermedades y se detectan precozmente los problemas que puedan existir.

Aunque difieran con la edad, las revisiones periódicas con el pediatra tienen muchos aspectos comunes que a continuación detallamos:

  • Exploración física: además de detectar posibles dolencias o problemas se valoran aspectos como el desarrollo psicomotor, tanto grueso como fino. Además de los percentiles de peso y talla, se revisa con gran atención el aparato locomotor, problemas a la hora de pisar, desarrollo de miembros inferiores, problemas en la columna vertebral y auscultación cardiopulmonar. También tiene una gran importancia la salud bucodental (caries, problemas de oclusión, traumatismos), así como las de vista y auditivas.
  • Alimentación: en dos claras vertientes, por un lado, con consejos de alimentación que van desde la incorporación paulatina de nuevos alimentos a los más pequeños hasta la adquisición de buenos hábitos. Pero también en la detección de problemas alimentarios o intolerancias.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: especialmente en edades tempranas. Es importante detectarlos para contar con un profesional adecuado (como un logopeda).
  • Hábitos sociales: es muy importante detectar también problemas que pueden afectar a la salud de forma más directa de lo que pensamos, como a la hora de relacionarse con familia, amigos, en el colegio o incluso ya en la adolescencia tener malos hábitos como fumar.
  • Administrar las vacunas: desde que naces y hasta la adolescencia se debe seguir a rajatabla el calendario de vacunación para evitar enfermedades como sarampión, rubéola, varicela, meningococo C, etc. Además de las vacunas incluidas en el sistema sanitario también se informa a los padres de aquellas no incluidas en el calendario y que pueden ser recomendables. Consulta aquí el calendario de vacunación infantil.

Calendario de revisiones pediátricas

Revisiones pediátricas de 0 a 18 meses

Es muy recomendable la revisión del recién nacido, en los primeros días de vida (en algunas CCAA 48-72 horas de vida).

  • Exploración física: estas primeras exploraciones físicas son para vigilar el peso, la altura, rutinas de sueño y el perímetro craneal. En general, se vigila un correcto desarrollo del bebé como prevención.
  • Alimentación: revisión de la alimentación y lactancia de los niños donde los pediatras darán consejos sobre alimentos y prevención de accidentes alimenticios.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: en estos meses se revisan de forma continua los estímulos y los reflejos de los bebés.
  • Hábitos sociales: respecto a los hábitos de un niño de entre 0 y 18 meses lo más importante será su relación con la familia y empezar a ser independiente.

Revisiones pediátricas a los 2 años

  • Exploración física: revisiones sensoriales y de crecimento en busca de cualquier anomalia y una detección de problemas.
  • Alimentación: revisión de los hábitos alimenticios y si estos están enfocados al desarrollo y crecimiento del niño con los aportes energéticos necesarios.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: se empieza a prestar atención al desarrollo psicomotor.
  • Hábitos: se valora si los hábitos de sueño e higiene del niño son adecuados.

Revisiones pediátricas a los 3 o 4 años

  • Exploración física: se hace una exploración física completa para verificar el correcto desarrollo de los niños y prevenir problemas.
  • Alimentación: valoración de los hábitos alimenticios, es importante que en su dieta coman frutas, verduras, legumbres y cereales.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: se analiza el desarrollo psicomotor del niño, teniendo en cuenta errores de pronunciación propios de la edad y su capacidad para comunicarse.
  • Hábitos: se valora si los hábitos de sueño e higiene del niño son adecuados.

Revisiones pediátrica a los 6 años

  • Exploración física: en esta exploración física se hace una revisión especial a la vista, analizando si hay algún problema de visión en cada ojo. Además se hace una revisión del aparato locomotor y los genitales para asegurar un correcto desarrollo.
  • Alimentación: valoración de los hábitos alimenticios y consejos adaptados al niño.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: se comprueba si el niño se está desarrollando bien con pruebas como saltos a la pata coja o dibujar una figura humana completa, o también si es capaz de expresarse de forma fluida al hablar.
  • Hábitos: se comprueba que tenga hábitos acordes a su edad como vestirse y desvestirse sin ayuda.

Revisiones pediátrica entre los 9 y 11 años

  • Exploración física: se comprueba la presión arterial, auscultación cardiopulmonar y el pulso periférico.
  • Alimentación: se aconseja evitar los ayunos prolongados, teniendo un horario de comidas regular y autonomía a la hora de comer.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: se analiza el desarollo psicomotor del niño, tienendo en cuenta errores de pronunciación propios de la edad y su capacidad para comunicarse.
  • Hábitos: promueve el deporte como un hábido siempre que se usen las protecciones adecuadas.

Revisiones pediátricas entre los 12 y 14 años

  • Exploración física: esta exploración se centra en la salud bucodental para revisar si hay caries, en el aparato locomotor, el desarrollo puberal, agudeza auditiva y visual junto con la revisión de peso y talla.
  • Alimentación: se dan consejos para adolescentes, de cara a una mejor alimentación y hábitos ya que empiezan a ser mucho más independientes.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: se comprueba que el desarrollo psicomotor y el lenguaje están acordes a su edad y curso.
  • Hábitos: se valoran los hábitos sociales en el colegio, con amigos y con la familia, además se darán consejos a la familia a la hora de lidiar con la adolescencia y posible hábitos de consumo como las drogas o abusos.

En definitiva, las revisiones pediátricas son fundamentales para detectar problemas, ponerles solución o derivarlos al especialista adecuado. Suponen una revisión integral que van más allá de las vacunas y que permiten que los más pequeños afronten una etapa de su vida llena de cambios con muchos menos problemas.

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¿Cuándo se pasa de pediatra a médico de cabecera?

Los pediatras son médicos especializados que pueden atender a los niños de hasta 18 años. Por lo general, en España los niños deben de acudir al pediatra desde que nacen hasta los 14 años aproximadamente, que es cuando se suele hacer la derivación o pedir el cambios al médico de familia.

Sin embargo hay excepciones para no cambiar a su médico de familia hasta los 18 años como patologías o enfermedades graves para que el pediatra pueda seguir revisando el caso.

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Doctor especialista en Medicina Familiar

Licenciado en Medicina y Cirugía, en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 29 años de experiencia. En mi formación cuento además con un Máster en Salud Pública y Epidemiología y con un Máster en Cuidados paliativos.