Trastorno de identidad disociativo (TID): síntomas y causas

trastorno de identidad disociativo TID

El trastorno de identidad disociativo (TID) es una afección de la salud mental que afecta a la personalidad. Antes se conocía como “trastorno de personalidad múltiple”, pues se caracteriza porque la persona tiene una personalidad disociada de si, lo que conlleva que ésta controle su comportamiento en diferentes momentos. En las personas que tienen esta personalidad múltiple cada una de estas ‘entidades’ tiene su propia historia personal, sus propios rasgos, gustos y aversiones.

Veamos con más detalle en qué consiste.

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¿Qué es el trastorno de identidad disociativo TID?

El Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) define el trastorno de identidad disociativo TID como “la presencia de dos o más identidades –raras veces más de diez- que toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente, teniendo cada una de ellas recuerdos, relaciones y actitudes propios”.

Cada una de las personalidades presentes posee un patrón particular de percibir e interactuar con el medio. Asimismo, se considera que, por lo general, dos o más de estas identidades adquieren el control del individuo de forma rutinaria, acompañado, comúnmente, de episodios de amnesia que imposibilitan el recuerdo de experiencias cotidianas.

Las personas con trastorno de identidad disociativo, en general, también tienen amnesia disociativa y, a menudo, sufren fuga disociativa. El TID puede llegar a provocar también lagunas en la memoria y sufrir de diversas alucinaciones.

La manifestación o no de estos estados de personalidad va a variar en función de la motivación psicológica, el nivel de estrés, la cultura, los conflictos internos y la tolerancia emocional de la persona.

Puede haber períodos continuos de interrupción de la identidad en el contexto de presiones psicosociales graves o prolongadas en el tiempo. Son muy evidentes las manifestaciones de identidades alternativas, pero no siempre se dan.

Síntomas del trastorno de identidad disociativo TID

El trastorno de identididad disociativo TID consiste, en la mayoría de los casos, en una patología de naturaleza crónica e incapacitante, capaz de influir en cada una de las áreas de las personas afectadas.

el trastorno disociativo requiere ayuda psicológica

Los síntomas principales del TID son los siguientes:

Alteraciones repentinas o discontinuidad sobre el sentido del yo y el sentido de la entidad

Las personas con TID pueden tener la sensación de que, de repente, se han convertido en observadores despersonalizados de su propio discurso y acciones. También pueden sentirse impotentes para detenerlos (sentido del yo). También pueden informar sobre la percepción de voces (la voz de un niño, el llanto, la voz de un ser espiritual, etc.) En algunos casos, las voces se experimentan como múltiples, desconcertantes e independientes del pensamiento y sobre ellas la persona no tiene ningún control.

Las emociones fuertes, los impulsos e incluso el habla pueden surgir de repente, sin un sentido de control o de pertenencia personal (sentido de entidad). Estas emociones son descritas como desconcertantes.

Las actitudes, las perspectivas y las preferencias personales (acerca de la comida, las actividades o la forma de vestir, por ejemplo) pueden cambiar de repente y después volver a cambiar de nuevo. Pueden sentir sus cuerpos como diferentes (como un niño pequeño, como una persona musculada, como una mujer anciana, etc.).

Aunque la mayoría de estos síntomas son subjetivos, muchas de estas interrupciones bruscas del habla, del afecto y de la conducta pueden ser observadas por la familia, los amigos o los profesionales de la salud.

Amnesia disociativa

La amnesia disociativa es aquella originada por un acontecimiento traumático o estresante, que produce una incapacidad para recordar información personal importante. Las personas tienen lagunas en su memoria, que pueden abarcar desde minutos hasta décadas de su vida.

La amnesia disociativa de las personas con TID se manifiesta de tres formas principales:

  1. Pueden aparecer lagunas en la memoria remota de los acontecimientos vitales personales (períodos de la niñez o adolescencia, casarse, dar a luz, etc.).
  2. Se pueden dar lapsos de memoria reciente (de lo que sucedió hoy, usar una herramienta, leer, conducir, etc.).
  3. Descubrir una evidencia de sus acciones diarias y de las tareas que no recuerdan haber realizado (búsqueda de objetos inexplicables en sus bolsas de la compra, descubrir lesiones, etc.).

Se caracterizan por un viaje repentino lejos del hogar o del trabajo, con incapacidad para recordar el pasado y con confusión acerca de la identidad previa.

Fugas disociativas

Las personas con TID pueden comunicar que, de repente, se han encontrado en la playa, en el trabajo, en una tienda o en un bar, etc. sin acordarse de cómo llegaron allí.

Otros síntomas

Además de las manifestaciones más comunes dentro del trastorno de identidad disociativo TID, hay una serie de síntomas que pueden aparecer durante el curso de esta patología, como:

  • Autolesiones o mutilaciones
  • Pensamientos y comportamiento suicidas
  • Disfunción sexual
  • Trastornos por alcoholismo y abuso de drogas
  • Depresión y trastornos de ansiedad
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Trastornos de la personalidad
  • Trastornos del sueño, como pesadillas, insomnio y sonambulismo
  • Trastornos de la alimentación
  • Síntomas físicos, como aturdimiento o convulsiones no epilépticas
  • Dificultades considerables en las relaciones personales y en el trabajo

A menudo disimulan o no son plenamente conscientes de las interrupciones en la consciencia, la amnesia u otros síntomas disociativos.

Muchas de estas personas relatan tener flashbacks disociativos, durante los que reviven sensorialmente un evento anterior como si estuviera ocurriendo en el presente. También suelen informar de haber sufrido algún tipo de maltrato en la infancia o en la edad adulta.

Estas personas alcanzan niveles más elevados de capacidad de sufrir hipnosis y disociación. El término disociación describe una amplia variedad de experiencias que pueden ir desde un leve distanciamiento del ambiente circundante hasta distanciamientos más graves de la experiencia física y emocional.

La principal característica de todos los fenómenos disociativos consiste en el distanciamiento de la realidad, en contraste con la pérdida de la realidad, como ocurre en la psicosis.

atención psicológica para combatir el tid

Causas del trastorno de identidad disociativo TID

Según las investigaciones, existe la evidencia de que el trastorno de identidad disociativo puede estar muy relacionado con la experiencia de un trauma severo durante la primera infancia de la persona que lo padece.

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Así, los trastornos disociativos suelen manifestarse como una manera de afrontar los traumas. La mayoría de las veces, los trastornos se presentan en niños sometidos a diferentes formas de maltrato (físico, emocional y/o sexual) durante un largo tiempo, o bien, con menor frecuencia, a un entorno familiar inestable, amenazador o muy impredecible.

Otros sucesos traumáticos, como guerras, desastres naturales, secuestros, torturas, etc., pueden generar trastornos disociativos también. Por ello, el estrés postraumático también puede ser causante del TID.

La identidad personal aún está en formación durante la infancia. Por eso, un niño tiene una capacidad mayor que un adulto de despegarse de sí mismo y observar el trauma como si le estuviera pasando a otra persona. Un niño que aprende a disociar para superar una experiencia traumática puede usar ese mecanismo de superación como respuesta a situaciones estresantes en su vida, al convertirse en adulto.

Tratamiento del trastorno de identidad disociativo

No existen pautas únicas y concretas para el tratamiento del trastorno de identidad disociativo. Es el profesional de la salud mental el que se encarga de valorar la situación y decidir el método más efectivo para cada paciente.

Uno de los tratamientos más empleados para los trastornos disociativos es la psicoterapia, llevada a cabo siempre por un profesional especializado en salud mental.

En las diferentes sesiones de psicoterapia, el profesional busca ayudar al paciente a entender su situación, así como a aceptar los factores desencadenantes de los cambios de personalidad.

Además, los objetivos de la psicoterapia van a ser:

  • proporcionar al paciente estrategias para afrontar los cambios emocionales y la desestabilización que suelen ocasionar.
  • superar las experiencias traumáticas desencadenantes de los cambios de personalidad.
  • proteger al paciente además de ayudar en el tratamiento de los demás síntomas relacionados con el trastorno (depresión, ansiedad, etc.).

Normalmente, este tratamiento es largo, complejo y puede resultar emocionalmente doloroso puesto que la persona se enfrenta a las situaciones traumáticas que ocasionan los cambios de personalidad.

A menudo, la psicoterapia se combina con el tratamiento farmacológico. Aunque no existen medicamentos específicos para el tratamiento de los TID, los profesionales médicos suelen pautar la utilización de fármacos que ayudan a controlar los síntomas asociados a la depresión, ansiedad, abuso de sustancias o el comportamiento impulsivo. 

Estos tratamientos, psicológico y farmacológico, pueden complementarse también con otro tipo de terapias, siempre bajo la indicación y supervisión de profesionales de la salud mental, centradas en técnicas de relajación, respiración y consciencia corporal, como por ejemplo el mindfulness, del que ya te hablábamos en Mindfulness para principiantes: 5 ejercicios básicos

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Psicóloga

Licenciada en Psicología, Máster en Trastornos Postraumáticos, Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, Experta en Psicología de Emergencias y Catástrofes por el Consejo General de la Psicología de España, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Psicología Aplicada a Desastres, Urgencias y Emergencias (SEPADEM), Coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias, y Vicepresidenta de la Federación Internacional de Psicología en Emergencias (FIPE-IFEP). Más de 20 años de experiencia en asesoramiento psicológico e impartición de actividades formativas presenciales y online.

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