Revisiones pediátricas ¿Cómo y cuándo deben realizarse?

cómo y cuando deben realizarse revisiones pediátricas

El cuidado de la salud de los más pequeños es de tremenda importancia, de ahí que las revisiones pediátricas también lo sean.

Confluyen diferentes motivos. En primer lugar, es el momento en el que se desarrolla su protección inmunológica, cambiando de hábitos, dando el salto de un entorno más protegido como es el hogar a guarderías o colegios, donde multiplica el contacto con otros niños y mayores.

Pero también, superado este primer tramo los cambios no paran, se produce el desarrollo del niño en un proceso que no se detiene hasta el final de la adolescencia.

Todo ello requiere un correcto seguimiento continuo por parte del pediatra. Más allá de las visitas que se realice cuando el niño o niña enferme, las revisiones periódicas son fundamentales a la hora de prevenir y cuidar su salud.

Que aportan las revisiones periódicas del pediatra

El primer error que debemos desterrar es relacionar las revisiones pediátricas con las vacunas. Es cierto que muchas de estas coinciden con algún momento del calendario de vacunación, pero todas las revisiones, aunque no conlleven la administración de una vacuna son importantes.

De hecho, cuando se es más pequeño, las revisiones deben ser más frecuentes. Hasta los dos años es recomendable que el pediatra revise al niño al menos una vez cada trimestre.

En estas revisiones es fundamental el papel de los padres, suministrando toda la información que se pueda al médico, sobre sus hábitos de alimentación, sueño o el arranque de la psicomotricidad. Con esa información y la que indague el médico en la propia revisión, se podrá ir viendo cómo evoluciona el niño y detectar cualquier problema.

A medida que crezca, no solo cambia la periodicidad mínima de estas revisiones (que deben realizarse como mínimo una vez al año), sino que gana en importancia el rol de la niña o niño a la hora de proporcionar información.

Así gana peso, por ejemplo, la atención en hábitos básicos como el sueño, la higiene, la alimentación y la conducta. El pediatra trabaja en todos los aspectos con los padres, para que todos estos consejos lleguen a buen término. El resultado es una mejora de la salud de los más pequeños y que dolencias y enfermedades disminuyan.

Cómo se realizan las revisiones pediátricas

Aunque difieran con la edad, las revisiones periódicas con el pediatra tienen muchos aspectos comunes que a continuación detallamos:

  • Exploración física: además de detectar posibles dolencias o problemas se valoran aspectos como el desarrollo psicomotor, tanto grueso como fino. Además de los percentiles de peso y talla, se revisa con gran atención el aparato locomotor, problemas a la hora de pisar, desarrollo de miembros inferiores, problemas en la columna vertebral y auscultación cardiopulmonar. También tiene una gran importancia la salud bucodental (caries, problemas de oclusión, traumatismos), así como las de vista y auditivas.
  • Alimentación: en dos claras vertientes, por un lado, con consejos de alimentación que van desde la incorporación paulatina de nuevos alimentos a los más pequeños hasta la adquisición de buenos hábitos. Pero también en la detección de problemas alimentarios o intolerancias.
  • Desarrollo psicomotor y del lenguaje: especialmente en edades tempranas. Es importante detectarlos para contar con un profesional adecuado (como un logopeda).
  • Hábitos sociales: es muy importante detectar también problemas que pueden afectar a la salud de forma más directa de lo que pensamos, como a la hora de relacionarse con familia, amigos, en el colegio o incluso ya en la adolescencia tener malos hábitos como fumar.
  • Administrar las vacunas: desde que naces y hasta la adolescencia se debe seguir a rajatabla el calendario de vacunación para evitar enfermedades como sarampión, rubéola, varicela, meningococo C, etc. Además de las vacunas incluidas en el sistema sanitario también se informa a los padres de aquellas no incluidas en el calendario y que pueden ser recomendables.

En definitiva, las revisiones pediátricas son fundamentales para detectar problemas, ponerles solución o derivarlos al especialista adecuado. Suponen una revisión integral que van más allá de las vacunas y que permiten que los más pequeños afronten una etapa de su vida llena de cambios con muchos menos problemas.

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