Secuelas de la COVID ¿Aún un año después?

Las secuelas de la COVID pueden durar muchos meses

Haber superado ya el año de pandemia, nos ha ayudado a comprender mejor esta enfermedad, y a descubrir más sobre las secuelas de la COVID. Lo que nadie sospechaba en aquellos meses es que, algunos de los que enfermaban, un año después podían seguir sufriendo sus consecuencias.

Creo que para contextualizar este post, no está de más recordar otro sobre cómo el coronavirus podía dañar a todo nuestro organismo, en él veíamos que el daños que causa en los vasos sanguíneos y la gran inflamación que es capaz de desencadenar, pueden afectar prácticamente a cualquier órgano.

Hoy echando la vista atrás y teniendo en cuenta esa información sobre la gran variedad de daños que puede causar, no nos extraña que las secuelas de la COVID puedan manifestarse en tantos órganos. Lo que sí que resulta sorprendente, o al menos para mí lo fue, es descubrir que esas secuelas puedan alargarse durante tantos meses.

Esto no es frecuente en otras infecciones respiratorias, pero el coronavirus, cómo decíamos, nos afecta de forma diferente, pues puede alterar tanto a nuestro sistema inmune que los daños se multiplican

Porque la salud es lo más importante


¿Dónde se manifiestan las secuelas de la COVID?

Seguro que sospechas, o has escuchado ya, que tras haber pasado la infección se puede presentar dificultad respiratoria. Teniendo en cuenta que el coronavirus SARS- CoV-2, es un virus respiratorio, esto no tendría nada de particular, pero sí que lo tiene, como veremos un poco más adelante.

Siguiendo con las zonas más afectadas, te cuento que curiosamente, en la que se dan con más frecuencia secuelas, es el sistema nervioso ¿Te esperabas que fuera el pulmón? Te reconozco que yo también, pero según la mayoría de los expertos no es así.

Quizás si pensamos que el sistema nervioso tiene mayores dificultades de regenerarse y recuperarse, en comparación con otros sistemas corporales, esto cobre sentido, porque sí, las secuelas neurológicas son las más habituales.

En total, los órganos y sistemas afectados son por las secuelas de la COVID son:

  1. Sistema nervioso
  2. Los pulmones
  3. Sistema cardio-vascular
  4. Sistema osteo-muscular
  5. Piel
  6. Riñones
  7. Hígado

A esto debemos de añadir el mayor riesgo de padecer otras infecciones, como neumonías bacterianas, de las que luego pueden derivar diversas secuelas a su vez.

El coronavirus daña al pulmon de forma persistente

Secuelas de la COVID en el sistema nervioso

Comenzaremos por las secuelas que posiblemente resulten más preocupantes, y es que las del sistema nervioso implican tanto secuelas neurológicas como psicológicas, que pueden resultar muy limitantes.

El amplio grupo de síntomas que pueden persistir más de medio año tras haber padecido la COVID, son:

  • Cefaleas
  • Dificultad de concentración
  • Descoordinación
  • Dolores inespecíficos
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Insomnio
  • Fatiga

Precisamente este último es el más frecuente entre las personas que fueron hospitalizadas, o al menos así lo concluyen los primeros estudios sobre secuelas persistentes del coronavirus.

Te dejo uno de los artículos que ha tenido más impacto entre los científicos, desarrollado en el Hospital San James, de Dublín, por el departamento de enfermedades infecciosas, cuyo título traducido vendría a ser: Problemas persistentes de salud post-covid.

¿A quién afectan más estas secuelas?

Si buscamos casos reales encontramos testimonios devastadores, desde estudiantes brillantes incapaces de concentrarse, a jefes de sala en prestigiosos restaurantes que han tenido que abandonar su trabajo, por haber perdido su capacidad de coordinar al equipo y sus tareas.

Lo más enigmático es que la gravedad de este tipo de secuelas no se vincula a los casos más graves de COVID, como cabría esperar. Eso a pesar de que más del 60% de las personas hospitalizadas por el coronavirus, muestran alguna secuela 6 meses después.

De hecho, en muchas ocasiones las personas afectadas han padecido un COVID en apariencia leve, y que al no presentar síntomas respiratorios preocupantes, no acudieron al hospital. Lo que ahora sabemos es que el coronavirus puede afectar al sistema nervioso por distintas vías, sin que el pulmón tenga que estar gravemente afectado, de ahí que aún no podamos saber que tipo de pacientes son los que tienen más probabilidades de manifestar secuelas persistentes.

Los pulmones

La dificultad respiratoria es sin duda otra de las secuelas más persistentes, algo muy llamativo que sucede en la COVID, y no en otras infecciones respiratorias, es que en las pruebas más habituales puede parecer que el pulmón está totalmente recuperado, pero que la persona siga manifestando síntomas respiratorios.

Por suerte recientemente investigadores de la Universidad de Oxford  han utilizado un innovadora técnica de resonancia magnética con gas xenón, capaz de valorar las secuelas de la COVID en los pulmones, pues evalúa su capacidad para transportar el oxígeno a la sangre.

Gracias a ella se ha descubierto que pulmones aparentemente recuperados tras la COVID no son capaces del oxigenar suficientemente el flujo sanguíneo, lo que sin duda ayudará a establecer un diagnóstico y tratamiento más preciso para los afectados

Sistema cardiovascular

Las secuelas graves a nivel cardiovascular son infrecuentes, pero pueden ser mortales, pues incluyen ictus e infarto.

Otras más leves, como la insuficiencia cardiaca, también han sido detectadas, incluso a nivel tisular se ha visto que el daño en el músculo cardiaco es frecuente entre los pacientes de COVID, a pesar de que habitualmente no se manifieste con síntomas.

Las secuelas de la COVID sobre el corazón pueden ser muy graves
El coronavirus puede favorecer la insuficiencia cardiaca

Por eso los cardiólogos explican que debe de hacerse un seguimiento estrecho de las personas infectadas, pues se sospecha que en el medio o largo plazo, presentarán más riesgos de desarrollar alguna patología cardiaca.

Sistema osteo-muscular

Síntomas como dolor articular, artritis, mialgias, incluso alguna forma de fibromialgia, se han vinculado ya en otras ocasiones con infecciones por otras clases de virus, y por desgracia el coronavirus también puede ocasionar estas secuelas.

La afectación osteomuscular resulta muy limitante, y esto a menudo merma también la salud mental de la persona, lo que tiende a incrementar la percepción de dolor. Se trata de un círculo vicioso en el que la atención psicológica puede resultar fundamental.

Riñones e hígado

De entre las áreas implicadas en las secuelas de la COVID, estas dos, generalmente, no preocupan demasiado a los médicos ¿Eso es porque son menos importantes? Para nada, pero sí es cierto que, tanto el hígado como los riñones, suelen mantenerse funcionales a pesar de presentar algún tipo de lesión.

Respecto a estos dos órganos además aún hay cierta confusión, por si las secuelas que presentan se deben al propio efecto del coronavirus, o al de los medicamentos, en algunos casos muy agresivos, que se han tenido que utilizar en las personas más gravemente afectadas.

Tengamos en cuenta que tanto el hígado como los riñones son los encargados de metabolizar y desechar los principios activos de los fármacos, por tanto no sería extraño que quedasen afectados, como sucede tras otros tratamientos.

Posiblemente esto varíe según cada individuo, y a veces, al menos en parte, el daño se deba a la medicación, y en parte se deba al virus, que como decíamos al principio puede causar una fuerte inflamación sistémica y alterar a los vasos sanguíneos de los distintos órganos, lo que a su vez desencadena que el propio órgano se dañe.

La piel

Se trata del órgano más extenso de nuestro cuerpo y sin embargo a menudo no se le da la importancia que merece, hasta que se daña claro. Entre las secuelas de la COVID que afectan a la piel encontramos desde urticarias (picor) a necrosis por daño vascular.

¿Y qué sucede cuando se necrosa la piel? Pues que el tejido se muere dejando marcas similares a una cicatriz, pero si el área afectada es más extensa y afecta a los pies o las manos, puede incluso hacer que se pierdan varios dedos.

Seguro que ahora valoras mucho más el papel que nuestra piel desempeña, al fin y al cabo, es nuestra barrera frente al mundo exterior.

Como ves las secuelas por la COVID son muy variadas, y pueden ser muy graves, por eso no te confíes pensando en que tan solo afecta de forma grave a los más mayores, o que tan solo se trata de una gripe fuerte.

Cuídate para cuidar así a los que más quieres, y recuerda que la información es tu primera arma contra el virus, así que si te interesa seguir bien informado, y sobre todo con rigor, no dejes de seguirnos

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Deva Camino Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.