Cuestiones claves que debes conocer a la hora de hacer un testamento

Cuestiones claves que debes conocer a la hora de hacer un testamento

A diferencia de las normativas de otros países, la legislación civil española determina claramente los herederos a quienes corresponde la herencia siguiendo un orden de parentesco, tanto si el fallecido estuviera casado y con hijos como si el fallecido no tuviera descendencia. Este es el motivo por el que mucha gente no ve necesario hacer un testamento, al que también ven complejo, costoso o sólo necesario cuando se tienen mucho dinero o propiedades.

Nada más lejos de la realidad. Hacer un testamento no es caro, su precio no suele superar los 50 euros en la gran mayoría de los casos y simplifica y ayuda los trámites a la hora de repartir los bienes del fallecido, siempre con un buen asesoramiento para que, de acuerdo a la ley, se pueda cumplir su voluntad.

Testamento: conceptos claves

Aunque los testamentos son revocables, se pueden anular o sustituir, es importante tener muy claro las distintas variables o posibilidades a la hora de testar. Por ejemplo, el testamento más común para las personas casadas y con hijos es aquel en el que la pareja se deja el uno al otro el usufructo y nombran herederos a los hijos (popularmente conocido como “Del uno para el otro y después para los hijos”). Con este tipo de testamento, el viudo o viuda no perderá nunca el derecho a residir en la vivienda familiar mientras viva sin que los hijos puedan oponerse, pero nunca podrá vender nada del fallecido sin el consentimiento de éstos.

La legítima

Pero a diferencia de otros países, el testador no es libre de repartir su patrimonio como quiera, ya que existen las legítimas, que marcan el reparto de los bienes a los herederos forzosos o legitimarios. El Código Civil y las normativas de algunas comunidades autónomas marcan como tales a los descendientes del fallecido, los ascendientes y el cónyuge, por este orden. Conocer los mismos y la preponderancia hace indispensable tener un asesoramiento adecuado, más cuando hay grandes diferencias entre comunidades autónomas.

Por ejemplo, en Aragón la legítima es del 50% de la herencia, y el testador puede elegir libremente qué descendiente o descendientes heredarán y en qué proporción. En Cataluña, la cuantía de la legítima representa el 25% de la herencia, y son legitimarios los hijos y descendientes y en defecto de estos los padres. En Galicia, comunidad en la que son legitimarios los hijos y descendientes (25% de la herencia) y el cónyuge viudo, al que corresponde el usufructo vitalicio, pero que variarán según con quién concurra a la herencia. En Navarra, por su parte, la legítima es formal y, al no tener contenido material, existe libertad para disponer de la herencia salvo cuando el testador se encuentra casado en segundas o posteriores nupcias. En Baleares, la legítima varía incluso según las islas,  y en País Vasco, existen diferentes legítimas, según se aplique el Código Civil y los fueros.

En el resto de las comunidades autónomas rige el Derecho Común. En este caso, los hijos y descendientes tienen derecho a dos terceras partes de la herencia, uno de esos tercios a repartir a partes iguales, y el otro (conocido como el de mejora) según disponga el testador. Si no hay descendientes, los ascendientes tienen derecho a la mitad de la herencia, o a un tercio,  si hay un cónyuge viudo. En el caso del cónyuge, tiene derecho a un tercio de la herencia en usufructo si hubiera hijos o descendientes, a la mitad de la herencia en usufructo, si existen ascendientes, o a dos tercios de la herencia en usufructo, si no existieran ni ascendientes ni descendientes.

Desheredar a un heredero forzoso

A pesar de ello, es importante señalar que  en algunos casos la ley reconoce que se puede privar de una parte de la herencia a un heredero forzoso y enumera algunas de las causas más comunes que permiten a un progenitor poder desheredar a un hijo. Entre estas causas está haberle negado la alimentación y/o haberle procurado maltrato psíquico o físico. En el caso de la herencia de descendiente a ascendiente, la ley también contempla una posible desheredación si se ha abandonado, prostituido o corrompido a los hijos, haber perdido la patria potestad por sentencia o negado la manutención,  o si uno de los padres ha atentado contra la vida del otro.

Inventario de bienes

Otra de las cuestiones que se plantean muchas personas a la hora de hacer un testamento es si hay que inventariar y señalar los bienes de forma individual para su reparto. Esto no es necesario. Sólo se debe especificar a quiénes se dejan los bienes y como se desea repartirlos. Después del fallecimiento serán los herederos quienes hagan el inventario de bienes y deudas, si existieran, y procederán al reparto.

Estos son algunos de los conceptos claves, pero no únicos, que deben analizarse a la hora de realizar un testamento y que muestran la importancia de tener un buen asesoramiento a la hora de realizarlo.