Preguntas sobre el dinero que deberías de ser capaz de responder a los 30 años

Si estás a punto de entrar en los 30, aunque aún puedas resistirte un poco a las responsabilidades de ser adulto, tienes que saber que hay cosas sobre tus finanzas a las que deberías prestar atención.

Es cierto que no tienes porqué obsesionante con la gestión financiera a los 30 años, pero, hay algunas preguntas clave que deberías ser capaz de responder, sobre todo, a medida que avanza la edad y te encaminadas a los 40 años.

¿Cuál es tu patrimonio neto?

Tu patrimonio neto sale de sumar todos tus activos y restar tus deudas. A los 30 años deberías estar enfocado en crear valor neto de la manera más sana posible: tratar de aumentar tus ingresos, elegir bien tus inversiones, y mantener la deuda lo más baja posible.

Esto significa que debes tener claro en qué estás invirtiendo y donde gastas tu dinero. No existe un porcentaje mágico, pero, si tu valor neto es negativo tienes un problema que debes encauzar cuanto antes.

¿En qué estás invirtiendo?

A los 30 años la inversión debería destinarse a comenzar a crear una cartera sólida y crezca en las tres próximas décadas hasta tu jubilación. Cuanto antes comiences a planificar la jubilación mejor, ya que podrás diversificar más tus aportaciones y aprovecharte más del interés compuesto y su rentabilidad. Si en algún momento de tu vida puedes asumir riesgos buscando rentabilidad es en este punto

¿Cómo es tu fondo de emergencia?

Da igual que tengas 30 años o más, un fondo de emergencia puede ser necesario en cualquier momento de tu vida. El fondo de emergencia es ese dinero al que recurre es en los momentos complicados de imprevistos económicos.

De hecho, el primer objetivo que deberías marcarse con el dinero a los 30 años es crear un buen fondo de emergencia. No todo el mundo se pone de acuerdo sobre el importe necesario para este fondo, pero, lo ideal es que esté constituido por entre tres y seis meses de importe de tus gastos comunes. Recuerda que este no es un dinero para especular, aunque puedes también ponerlo a trabajar en productos con liquidez alta y sin riesgo.

¿Estás en camino de jubilarte cómodamente?

Es posible que te parezca que la jubilación es algo muy lejano, de hecho, lo es. Pero, con el panorama al que apuntan las pensiones públicas en nuestro país, cuanto antes comiences a ahorrar para la jubilación mejor.

El motivo es sencillo, tendrás más tiempo para el ahorro lo cual te permitirá no sólo apostar al principio por inversiones más agresivas, también vas a poder repartir el importe de del ahorro a lo largo de más tiempo y beneficiarte de más años de rentabilidad según los productos elegidos.

¿Estás debidamente asegurado?

Solemos cometer el error de pensar que construir un buen patrimonio neto se trata sólo de ganar dinero, esto no es así en absoluto, de hecho, tan importante o más a veces que ganar dinero es protegerlo de manera correcta.

Los seguros de salud pueden ser un instrumento más que interesante a los 30 años, y también en el futuro. Hoy en día los seguros de salud son muy asequibles y abarcan todos los aspectos del bienestar y la protección de la salud.

Por supuesto, una revisión general a nuestros seguros es una parte importante de estas preguntas financieras que debes hacerte al cumplir 30 años.

¿Estás ahorrando la cantidad que deberías?

Muchas personas se preguntan por las cantidades idóneas para el ahorro. Ya te hemos dicho antes que no existe una varita mágica que nos dé la respuesta, pero, a los 30 años el ahorro debería ser lo más intenso posible.

Se suele considerar, para personas de mayor edad, que ahorrar un 10% del ingreso bruto ya es una opción interesante. A los 30 años, si es posible, hay que tratar de superar esta cantidad. Es interesante combinar productos financieros de ahorro como los seguros de ahorro, con otras opciones que permitan más liquidez. El caso es mantener la tensión y el hábito de ahorrar la mayor cantidad de dinero posible.

Revisa a fondo tu situación crediticia

Puede que aún no tengas grandes créditos, o, que estés comenzando a asumir préstamos de envergadura como los hipotecarios, en cualquier caso, revisar de manera periódica tu situación crediticia, y la posible mejora de créditos y préstamos es siempre obligatorio.

¿Cuál es tu relación entre deuda e ingresos?

Esta pregunta es capital y debes ser capaz de responderla en primer lugar, por eso, para resaltar la, la hemos dejado para el final.

Ser capaz de establecer la relación entre lo que ganas y lo que gastas es básico para cuestiones tan importantes como solicitar un préstamo hipotecario. No sólo porque quien te vaya a prestar el dinero va a necesitar esta información, sino porque te va a permitir calcular de manera lo más correcta posible a qué puedes aspirar y a qué no.

Cometer un error en el préstamo hipotecario adquiriendo más de lo que necesitamos o de lo que podemos asumir, puede marcar el futuro de tus finanzas personales en las próximas décadas.