Catabolismo: definición, funciones y tipos

El catabolismo es el conjunto de reacciones por las que el organismo descompone moléculas complejas (hidratos, grasas y proteínas) para liberar energía (ATP) y obtener precursores metabólicos. Es esencial para mantener funciones vitales y adaptarse al ayuno, al ejercicio o al estrés. Su equilibrio con el anabolismo (síntesis y reparación) determina la salud metabólica, el rendimiento físico y la conservación de la masa muscular.
Índice
Por qué importa entender el catabolismo
El funcionamiento del organismo humano se basa en un equilibrio constante entre procesos de construcción y degradación de moléculas. Este equilibrio es esencial para mantener la vida, adaptarse al entorno y responder a las demandas físicas y metabólicas del día a día. Dentro de este marco, el catabolismo desempeña un papel fundamental, ya que permite obtener energía y componentes básicos a partir de sustancias más complejas.
Entender qué es, cómo funciona, qué lo regula y qué consecuencias tiene su exceso es clave en salud, deporte y nutrición.
Qué es el catabolismo
El catabolismo es el conjunto de reacciones metabólicas mediante las cuales el organismo descompone moléculas complejas en otras más simples, liberando energía en el proceso. Estas reacciones forman parte del metabolismo y tienen como objetivo principal proporcionar la energía necesaria para que las células puedan realizar sus funciones vitales.
Durante el catabolismo se degradan macronutrientes como:
- Los hidratos de carbono.
- Los lípidos o grasas.
- Las proteínas.
En este proceso se transforman en compuestos más sencillos como glucosa, ácidos grasos o aminoácidos. Mientras, la energía liberada se almacena principalmente en forma de ATP (adenosín trifosfato), la principal molécula energética del organismo.
Función del catabolismo en el organismo
La función del catabolismo es suministrar energía y precursores metabólicos necesarios para la supervivencia celular. Sin estos procesos de degradación, el organismo no podría mantener funciones esenciales como la respiración, la circulación sanguínea, la actividad cerebral o la contracción muscular. Además, el catabolismo:
- Permite la renovación celular.
- Elimina estructuras dañadas o envejecidas.
- Aporta moléculas intermedias reutilizables.
- Facilita la adaptación al ayuno, al ejercicio o al estrés.
- Contribuye al mantenimiento de la homeostasis energética.
En condiciones normales, todos estos procesos están finamente regulados por mecanismos hormonales y celulares, de modo que el catabolismo se activa cuando es necesario y se atenúa cuando las necesidades energéticas están cubiertas. Hormonas como la insulina, el glucagón, el cortisol o las catecolaminas ajustan de forma dinámica su intensidad, evitando una degradación excesiva de los tejidos. Este control preciso permite mantener lo que se conoce como homeostasis energética, es decir, un equilibrio estable entre la obtención, el uso y el almacenamiento de energía, condición indispensable para la salud metabólica y el correcto funcionamiento del organismo a largo plazo.
Diferencia entre catabolismo y anabolismo
La diferencia entre catabolismo y anabolismo se basa en la dirección y finalidad de las reacciones metabólicas que tienen lugar en el organismo. Ambos procesos forman parte del metabolismo y actúan de manera coordinada para permitir el mantenimiento, la adaptación y la renovación de los tejidos corporales.
Como hemos visto, el catabolismo agrupa las reacciones orientadas a la degradación de moléculas complejas como polisacáridos, triglicéridos o proteínas en compuestos más simples, liberando energía, que se captura principalmente en forma de ATP y se utiliza para sostener las funciones celulares inmediatas.
Por el contrario, el anabolismo engloba las reacciones de síntesis de moléculas complejas a partir de precursores más simples, lo que requiere un gasto energético. A través del anabolismo se construyen y reparan estructuras esenciales como el tejido muscular, el tejido óseo, las membranas celulares, así como las reservas energéticas en forma de glucógeno o lípidos. Este conjunto de procesos es especialmente activo durante el crecimiento, la recuperación tras el ejercicio o en estados de balance energético positivo.
Aunque a menudo se presentan como procesos opuestos, son en realidad interdependientes y complementarios. La energía y los sustratos generados por el catabolismo son imprescindibles para que puedan activarse el anabolismo, mientras que la correcta síntesis y almacenamiento de tejidos permite disponer de reservas que podrán ser movilizadas posteriormente.
El equilibrio dinámico entre ambos es conocido como balance metabólico, un factor determinante de la salud, el rendimiento físico y la integridad estructural del organismo. Cuando este equilibrio se rompe y predomina de forma sostenida el catabolismo, se producen fenómenos de desgaste tisular, daño o lesiones en los tejidos del cuerpo. Mientras, cuando el anabolismo es insuficiente, se comprometen los procesos de crecimiento y reparación.
| Catabolismo | Anabolismo | |
| Dirección | Degradación | Síntesis / Construcción |
| Energía | Libera (→ ATP) | Requiere (← ATP) |
| Ejemplos | Glucólisis, glucogenólisis, lipólisis, proteólisis | Síntesis proteica, glucogénesis, lipogénesis |
| Contextos típicos | Ayuno, ejercicio intenso, estrés | Recuperación, crecimiento, superávit energético |
Tipos de catabolismo
El organismo no utiliza siempre la misma fuente energética. Según las condiciones fisiológicas, activa distintos tipos de catabolismo. Los principales son:
- Carbohidratos: incluye la glucólisis, la glucogenólisis y el ciclo de Krebs. Es la vía más rápida para obtener energía.
- Lípidos: basado en la lipólisis y la beta-oxidación, clave en reposo prolongado y ejercicio aeróbico.
- Proteínas: implica la degradación proteica en aminoácidos, utilizados para energía o para producir glucosa. Resulta especialmente relevante por su impacto sobre la masa muscular.
Factores que afectan al catabolismo
El catabolismo no es un proceso constante ni uniforme, sino una respuesta dinámica y altamente regulada a las necesidades energéticas del organismo. Su intensidad y duración varían en función de múltiples factores internos y externos, que actúan de forma integrada para ajustar el metabolismo a cada situación fisiológica concreta.
La interacción entre estos factores permite al organismo adaptarse tanto a situaciones cotidianas, como los cambios entre reposo y actividad, como a escenarios más exigentes, como el ayuno prolongado, el ejercicio intenso o la enfermedad.
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Alimentación y nutrientes
La alimentación es uno de los reguladores principales del catabolismo. Un déficit calórico prolongado o una ingesta insuficiente de nutrientes favorece el uso de reservas corporales:
- Falta de carbohidratos, conlleva un mayor uso de grasas y proteínas
- Baja ingesta proteica, aumenta el catabolismo muscular
- Ayuno prolongado, genera degradación progresiva de tejidos
Una dieta equilibrada contribuye a limitar el catabolismo innecesario.
Ejercicio físico
El ejercicio físico activa procesos catabólicos para cubrir la demanda energética inmediata. Durante el esfuerzo se degradan glucógeno y grasas; tras el ejercicio, se activan procesos anabólicos responsables de la adaptación. El equilibrio depende de:
- Intensidad y duración
- Nivel de entrenamiento
- Nutrición pre y post ejercicio
- Calidad del descanso
Un entrenamiento mal planificado puede generar un entorno catabólico persistente.

Estrés y hormonas
El estrés fisiológico o psicológico incrementa la liberación de hormonas catabólicas, especialmente el cortisol. Sus efectos más importantes son:
- Aumenta la degradación proteica
- Facilita la producción de glucosa
- Reduce la síntesis muscular si se mantiene elevado
Otras hormonas implicadas son el glucagón, la adrenalina, la noradrenalina y la insulina, esta última con efecto protector frente al catabolismo.
Consecuencias del catabolismo excesivo
Aunque el catabolismo es un proceso imprescindible, su activación excesiva y sostenida en el tiempo puede tener efectos perjudiciales sobre la estructura y la funcionalidad del organismo. Cuando los procesos de degradación superan de forma crónica a los de síntesis, se produce un desequilibrio metabólico que afecta a distintos sistemas fisiológicos:
- Pérdida de masa muscular: en situaciones de déficit energético prolongado, estrés elevado o entrenamiento inadecuado, el organismo puede recurrir a la degradación de proteínas musculares para obtener aminoácidos destinados a la producción de energía o glucosa.
- Descenso del rendimiento físico: tanto en actividades de fuerza como de resistencia. La reducción de la masa muscular y de las reservas energéticas disminuye la capacidad de generar potencia, retrasa la aparición de adaptaciones positivas al entrenamiento y favorece estados de sobreentrenamiento.
- Fatiga crónica y sensación persistente de agotamiento: generando una menor disponibilidad energética y alteraciones en los sistemas de regulación hormonal y nerviosa, que dificultan la recuperación entre esfuerzos y afectan al bienestar general.
- Deterioro del sistema inmunológico: comprometiendo la síntesis de anticuerpos y la función de las células inmunes, aumentando la susceptibilidad a infecciones y prolongando los tiempos de recuperación tras enfermedades o lesiones.
- Dificultades en la recuperación y reparación tisular: la regeneración de tejidos dañados se ralentiza, lo que prolonga los periodos de recuperación y limita la capacidad de adaptación a nuevos estímulos.
Por ello, tanto en el ámbito del deporte como en el de la salud, uno de los objetivos principales es mantener un equilibrio adecuado entre catabolismo y anabolismo, asegurando que los procesos de degradación cumplan su función sin comprometer la integridad y el rendimiento del organismo a largo plazo. Por ello, comprender cómo funciona y qué factores lo regulan resulta clave para optimizar la salud metabólica, el rendimiento físico y la prevención de problemas de salud.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el catabolismo en pocas palabras?
Es el conjunto de reacciones que descomponen moléculas complejas para obtener energía (ATP) y precursores metabólicos. Es imprescindible para la vida y la adaptación a demandas como el ayuno o el ejercicio.
¿Cómo evitar el catabolismo muscular al entrenar?
Asegura ingesta energética suficiente, reparte bien la proteína (calidad y cantidad), usa carbohidratos en torno al entrenamiento, programa descansos y gestiona el estrés. Esta guía sobre proteínas diarias puede ayudarte a ajustar cantidades.
¿Qué hormonas regulan el catabolismo?
Insulina (efecto protector frente a la degradación), glucagón, catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y cortisol (aumenta con el estrés). Más sobre cortisol aquí.
¿El catabolismo es “malo”?
No. El catabolismo es necesario. El problema surge cuando predomina crónicamente y supera a los procesos anabólicos, lo que puede conllevar pérdida de masa muscular, fatiga y peor rendimiento.
Conclusión
El catabolismo no es un enemigo: es un pilar del metabolismo. Lo determinante es mantener su equilibrio con el anabolismo. Comprender cuándo aumenta, por qué lo hace y cómo modularlo desde la alimentación, el entrenamiento, el descanso y el manejo del estrés es la base para optimizar la salud metabólica, el rendimiento físico y la prevención de problemas asociados. Si quieres profundizar en el cálculo de tus necesidades energéticas, aquí tienes un recurso útil sobre gasto calórico y metabolismo basal.
Fuentes
Catabolismo. Clínica Universidad de Navarra. https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/catabolismo
Bioquímica, Metabolismo energético, conceptos y aplicaciones. Diferentes tipos de catabolismo. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=794812#:~:text=Catabolismo%20de%20prote%C3%ADnas-,Catabolismo%20de%20prote%C3%ADnas,-Texto%20Completo%20Libro