Gastos que deberías renegociar para ahorrar en febrero

Superada con mayor o menor fortuna la cuesta de enero, febrero es un buen mes para plantearte renegociar algunos gastos para ayudar a tu economía doméstica.

Febrero, tras los excesos de gasto navideños y la penitencia económica que suele suponer el mes de enero, es un buen mes para revisar nuestras finanzas personales.

En primer lugar, porque podemos comenzar a planificar el año con bastante perspectiva. En segundo lugar, porque en estos primeros compases del año, es más sencillo renegociar muchos de nuestros gastos. Hacerlo de forma adecuada puede ahorrarte más dinero del que piensas.

Repasemos los principales gastos que deberías tratar de renegociar y disminuir.

Recibos corrientes

Se trata de gastos ineludibles. Electricidad, agua, gas, dependemos de todos ellos para nuestros hogares. Sin embargo, no siempre revisamos a fondo el tipo de contrato que tenemos, si este es el más adecuado, y, sobre todo, otras ofertas posibles.

En el caso de la electricidad, por ejemplo, no sólo podemos negociar nuestro recibo o buscar alternativas, también, deberíamos revisar la potencia contratada. Más aún, comprobar el tipo de contrato que tenemos y buscar algunas tarifas que se adapten bien a nuestros hábitos en casa, y también a nuestro bolsillo.

Ten en cuenta que hoy en día, cada vez con más frecuencia, vas a encontrar ofertas combinadas con tarifas planas para diferentes servicios básicos. Esto suele suponer un buen ahorro.

Comunicaciones

Los gastos de conexión a Internet y de teléfono se han vuelto también imprescindibles en las últimas décadas. Tanto desde el punto de vista del ocio como, por supuesto, del trabajo, la necesidad de permanecer conectados ya es universal.

Sin embargo, no siempre aprovechamos las propuestas del mercado de la manera correcta. En primer lugar deberíamos revisar nuestro contrato, qué es lo que nos aporta y cuanto nos cuesta. Después, debemos compararlo con otras ofertas del mercado. Afortunadamente cada vez hay más y, factores como la permanencia, cada vez son menos exigidos por las compañías.

Por otro lado, debemos analizar fríamente si hemos contratado más de lo que realmente necesitamos. Esto es muy habitual, por ejemplo, con la contratación de líneas fijas que apenas se utilizan, contratar más giras de Internet de los que necesitas, más canales de televisión de los que ves…

Revisa a fondo tus seguros

Desde tus seguros de vida hasta el seguro del hogar o de tus vehículos, todos los seguros deben ser revisados anualmente. Si tu compañía te sigue ofreciendo una relación calidad/coberturas/precio que te resulta atractiva, puedes continuar con ella. Pero, ten en cuenta que el mercado de los seguros es muy amplio y existe mucha oferta.

Del mismo modo que ocurre con otros ámbitos, también es importante tener contratados aquellos seguros que realmente son necesarios. Puede ser que algunos de nuestros seguros tengan coberturas en común, lo que realmente hace que pudiéramos prescindir de parte de ellos. Una buena revisión y comprensión de cómo estamos asegurados es siempre una buena idea.

Por supuesto, hay más cosas que deberías revisar, por ejemplo las suscripciones anuales, que por sí solas parecen poca cosa, pero cuando se juntan varias suponen un gasto a tener en cuenta. También, puede ser un buen momento para revisar tus hábitos en lo que a gastos diarios se refiere, reducir un poco tus gastos diarios va a repercutir mucho en tu bolsillo.