Por qué los deportistas terminan arruinados y qué puedes aprender de ello

La celebración del mundial de fútbol, no sólo suponen uno de los mayores eventos deportivos del mundo, también una de las mayores concentraciones de deportistas millonarios; una parte de esos deportistas, al concluir su carrera profesional, acabaran arruinados.

Cuando vemos el mundial de fútbol, estamos viendo cientos de millones de euros en activos que corren por el terreno de juego. Para los clubs que fichan a estos jugadores, esto es lo que son.

Con tanto dinero como reciben los jugadores de fútbol y deportistas de élite en otras especialidades, podrías pensar que todos ellos tienen la vida resulta. La dura realidad es que esto no es así para un buen porcentaje de ellos.

No hace mucho tiempo la revista Sports Illustrated afirmaba que más del 50% de los jugadores de la NBA atravesarían dificultades económicas cinco años después de retirarse, cifra que subía al 70% de los jugadores en el caso de la NFL. Estos datos se ven refrendados en otros estudios y publicaciones, por ejemplo en el realizado por Xpro, que afirma que tres de cada cinco jugadores de la Premier League, la liga inglesa, se arruinarán después de retirarse y acabarán declarándose en bancarrota, cometiendo graves errores al planificar la jubilación.

A nada que pienses un poco seguro vas a encontrar ejemplos de deportistas que lo perdieron todo y acabaron con problemas graves en su economía, algunos incluso españoles.

Por qué se arruinan los deportistas multimillonarios

Realmente si se analiza un poco no es tan sorprendente que ocurra esto. La gran mayoría de estos deportistas tienen una enorme inteligencia deportiva pero muy poca educación financiera desde niños. Se trata de personas que firman enormes contratos cuando son muy jóvenes, en muchos casos, provienen de familias que no son ricas y a veces incluso de familias que son muy pobres.

El subidón de sensaciones que produce ser capaz de manejar cantidades ingentes de dinero es tremendamente tentador, y de hecho, muy pocos deportistas multimillonarios se pueden resistir. Si a esto le sumamos la falta de inteligencia financiera, pueden tomar decisiones realmente malas para su futuro.

Y es que el dinero no te hace rico necesariamente, no al menos si entendemos por rico a una persona que tiene y mantiene una fortuna. Al final, un deportista puede ganar mucho dinero, pero también es fácil que gaste mucho, incluso más del que tiene.

Hay muchas razones por las que tener dinero no significa saber manejarlo; la primera de ellas es que la euforia emocional de poder gastar mucho dinero cuando no se ha tenido antes funciona casi como si fuera una droga. Es un elemento muy difícil de controlar en personas sin  educación financiera.

Por otro lado, es bastante común que alrededor de estas personas que se han convertido en multimillonarios de la noche a la mañana, surjan amigos, familiares o allegados que expresen necesidades, que acaban convirtiéndose en gastos: Allen Iverson, un famoso jugador de baloncesto, tras retirarse, acabó en la bancarrota; alimentaba y mantenía económicamente a un séquito de más de 50 personas. En otros casos serán los errores sentimentales los que marquen la diferencia con una gran prole de varios matrimonios a los que también habrá que mantener.

Por otro lado, y no menos importante, estas personas sin cultura financiera, se convierten de repente en grandes inversores pero sin experiencia en la inversión; se ven sujetos a las emociones de la inversión; tanto al pánico inversor como a la euforia. Ninguna de estas dos sensaciones obviamente es buena.

Qué puedes aprender de las bancarrotas de deportistas famosos

Si alguna vez te has preguntado cuántos deportistas terminan arruinados, sería interesante que, satisfecha tu curiosidad, reflexionaras un poco sobre las lecciones que podemos aprender de estas situaciones.

La mejor manera de verlo es a través de un ejemplo; supongamos que dos personas diferentes ganan 1 millón de euros, veamos como pueden ser vidas financieras muy diferentes y una acabar en la bancarrota y otra con una gestión correcta de su patrimonio.

La primera persona que gana 1 millón de euros paga en impuestos prácticamente la mitad de lo que gana, tiene una hipoteca muy elevada, y posee algunos productos de ahorro generalmente cuentas de ahorro que apenas evolucionan en intereses y desde luego no baten a la inflación. Esta persona invierte una gran cantidad de su dinero en pasivos como vehículos, ropa, estética, que generalmente cargar sobre sus tarjetas de crédito. Esta persona además invierte generalmente en negocios  guiándose más por impulsos o sensaciones que por datos.

En el otro extremo, la otra persona busca todos los beneficios fiscales posibles. Invierte su dinero en herramientas que le proporcionen ingresos pasivos que superen la inflación, bien a través de propiedades para su posterior alquiler, o a través de productos financieros de alto rendimiento. Esta persona tiene un plan para usar esos ingresos pasivos, que generalmente se traduce en la compra de más inversiones que generen rentabilidad.

Obviamente las diferencias son notables y la enseñanza sencilla: el uso a discreción, sin control y sin planificación, del dinero, por mucho que se gane, nunca es una buena idea. Menos lo es si eres un deportista que tienes una ventana de ingresos muy corta, y te acostumbras a un nivel de vida muy elevado que posteriormente no podrás mantener.