¿Y si los milenials no están ahorrando lo suficiente para su jubilación?

Si echamos un vistazo a los diferentes estudios realizados sobre el ahorro en los milenials puede que nos llevemos una sorpresa doble. Los milenials entienden el valor del ahorro, pero tal vez no estén ahorrando lo necesario.

Todos los estudios realizados en los últimos dos o tres años sobre esta franja de edad arrojan resultados que pueden parecer sorprendentes, pero realmente no lo son tanto.

En primer lugar, todos estos jóvenes en general muestran mucha cautela y mucho miedo ante el riesgo en el ámbito financiero. Esto hace que visualicen las inversiones alargo plazo con mucha cautela, y que, generalmente, se trate de un segmento de la población que, curiosamente, prefiere inversiones o ahorro seguro y de poco riesgo a otras opciones.

De hecho, lo verdaderamente curioso es que el porcentaje de quienes realmente toman conciencia de la necesidad de ahorro es muy elevado. Además,se acompaña,de un porcentaje también elevado de quienes tienen ahorros en mayor o menor medida. Sin embargo, el número de jóvenes que destinan esos ahorros a inversión es realmente bajo.

Esto nos da un perfil inmediato diametralmente opuesto al que podríamos imaginar: los jóvenes tienen conciencia de la necesidad de ahorrar, ahorran, pero no quieren asumir riesgo alguno a largo plazo. Sin embargo, el tiempo es el mejor aliado de tu dinero cuando se trata de invertir.

Obviamente, una generación que ha crecido bajo los efectos de la crisis económica, manifiesta su aversión al riesgo y su miedo a los movimientos del mercado. Esto parece razonable. Sin embargo, el problema está en la concepción del ahorro a largo plazo o para qué sirve realmente era.

¿Ahorran para lo suficiente para la jubilación los milenials?

Si hacemos caso a todas esas cifras, datos y estudios a los que hacíamos referencia, parece que,efectivamente, los milenials no están ahorrando lo suficiente para su futura jubilación.

Partimos de la base de un sistema de pensiones públicos que en un futuro no muy lejano no será capaz de soportar el modelo de caja actual, lo que nos llevará a que muchos menos cotizantes deben soportar las pensiones de muchos más pensionistas. Obviamente, para no perder poder adquisitivo en esa etapa de nuestra vida, la necesidad de ir forjando un capital a lo largo del tiempo se hace patente. Ese complemento a la pensión pública de jubilación será el que nos ayude a minimizar el impacto de la jubilación en nuestro bolsillo.

El problema está en que, como hemos dicho, la concepción del ahorro en los jóvenes es diferente y, sobre todo, muy conservadora.

La visión del ahorro se basa más,en el caso de los milenials, en la manera de lograr objetivos a corto y medio plazo. Es decir, se valora la importancia de aportar una parte de los ingresos para el ahorro, pero, con objetivos concretos que no van a largo plazo. Obviamente, esto tiene por un lado aspectos positivos desde el punto de vista de la toma de conciencia del ahorro, pero una despreocupación a largo plazo que no casa bien con el futuro de las pensiones de jubilación.

Por otro lado, los milenials como parte de una generación que ha sufrido una crisis económica brutal, no simpatizan con el riesgo en las apuestas de ahorro o en las inversiones.

Si pensamos en el ahorro para la jubilación como en una carrera a largo plazo, entendemos que, en primer lugar, cuanto antes comencemos menos deberemos aportar sistemáticamente. No es lo mismo ahorrar para un objetivo de 100.000 € durante 20 años que hacerlo durante 40 años. Del mismo modo, tampoco es lo mismo invertir a los 30 años que hacerlo a los 50 años.

También, dentro de esa misma lógica, la construcción de una carretera de ahorro debe asumir más riesgos al principio, es decir durante los primeros años de su formación, menos en los tramos medios, y eliminar el riesgo en el tramo final. Si tuviéramos que extrapolarlo a edades, diríamos que podemos asumir riesgos en nuestro ahorro entre los 20 años y los 40 años, debemos consolidar nuestro ahorro entre los 40 años y los 50 años, y no debemos exponer nuestro ahorro desde los 50 años hasta el momento de la jubilación. Si no asumimos ese primer periodo de riesgo en busca de mayor rentabilidad, puede que también tengamos que aportar más dinero a nuestros productos, o bien la cartera de ahorro que formemos no sea la adecuada.Indudablemente,la modificación del ahorro para la jubilación llega por el convencimiento de un futuro poco halagüeño para las pensiones públicas. Este convencimiento, que parece no haber calado aún en las generaciones más jóvenes, es sin duda el motor que modificará el destino del ahorro en los próximos años.