La planificación de la pensión del autónomo

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El trabajador por cuenta propia, más conocido como autónomo, se encuentra en su quehacer profesional una serie de problemas o complejidades que tiene que resolver casi a diario, desde la conciliación de su horario de trabajo, a gestionar el pago de sus facturas. Pero también tiene otras problemáticas en los que tiene compaginar necesidades presentes con contingencias futuras o impredecibles, esto es las prestaciones que percibiría llegado el momento de jubilación o antes de ella por contingencias como la enfermedad.

Todas estas prestaciones están directamente relacionadas con la base de cotización sobre la cual se paga un porcentaje mes a mes. El trabajador por cuenta propia fija su base, pudiendo modificarla siempre entre unos límites mínimos y máximos (en 2015, un mínimo de 884,40 euros y un máximo de 3.606,00 euros). A diferencia del trabajador por cuenta ajena, el esfuerzo no está repartido entre trabajador y empresario, este no existe y por tanto todo lo paga el trabajador.

Un equilibrio complicado: planificación

Todo ello hace que el régimen de cotización a la Seguridad Social, influya de forma fundamental en nuestra pensión futura. Un trabajador por cuenta ajena, un asalariado, puede obtener con un menor esfuerzo económico unas bases de cotización más alta que lleven a poder conseguir una pensión por jubilación elevada. Por ejemplo, para una base de cotización de un asalariado de 1.800 euros, este pagaría unos 113 euros a la Seguridad Social, mientas que el esfuerzo del autónomo para esta misma base, la elevaría elevaría hasta los 547 euros, casi cinco veces más, si se cubren todas las prestaciones.

Esta diferencia se explica, porque la mayor parte de las cotizaciones sociales del trabajador por cuenta ajena las paga el empresario, mientras que el autónomo paga la totalidad de las suyas. Esto lleva en la práctica a que los autónomos coticen de forma general muy por debajo que los asalariados consiguiendo con ello unas pensiones públicas mucho más bajas. Es bastante normal que el autónomo joven cotice por lo mínimo y que cuando se acerca la edad de jubilación eleve su cotización. Esto conlleva un gasto bastante importante durante muchos años que hay que sopesar siempre.

Volviendo a un ejemplo, para una base de cotización de 1.000 euros pagaría 328 euros. Elevarlos a 1.500 euros le llevaría a pagar a 492 euros, es decir una diferencia de 165 euros al mes o 1.980 euros al año. Si tenemos en cuenta que hay que mantener el esfuerzo durante 15 años actualmente supone realizar un desembolso de 29.700 euros, que se elevaría de forma más importante si a lo largo de los próximos años sube la base de cálculo a los 20 años por ejemplo. Por todo ello, debe ser de obligado cumplimiento para el autónomo sopesar si dedica todo el esfuerzo financiero que pueda a elevar su pensión pública o decide hacerlo de forma mixta y distribuirlo con sistemas de previsión privado.  Ese mismo esfuerzo de 29.700 euros lo conseguiríamos también aportando tan sólo 82,50 euros al mes a un producto como el Plan de Previsión Asegurado de AEGON durante 30 años. Por esta cantidad no recuperaremos los 29.700 euros, sino con su 2% mínimo garantizado obtendremos un capital mínimo de 40.650 euros para rescatar en su totalidad o en una renta que complemente la de nuestra pensión pública.