¿Síndrome del nido vacío? Aprovéchalo para mejorar tu jubilación

Cuando los hijos se marchan de casa dejan un vacío difícil de llenar. Sin embargo, más que una pérdida puede ser una oportunidad, por lo menos para tus finanzas.

El síndrome del nido vacío es la sensación que algunos padres experimentan cuando sus hijos abandonan el hogar. Suele darse con más intensidad en las mujeres, aunque los nuevos modelos de familia han provocado que las cifras sean cada vez más parejas.

Este síndrome, que no se define como enfermedad, tiene algunos síntomas bastante marcados. Sensación de vacío, soledad, ansiedad y melancolía o irritabilidad junto a tristeza, son los más habituales y negativos.

Ante esta situación hay muchas cosas que podemos hacer, además algunas de ellas verdaderamente interesantes tanto para nuestra salud mental como para nuestra vida en general.

Reaprende a vivir

Reaprender a vivir es la parte básica para superar el síndrome del nido vacío. En primer lugar, como ejercicio previo, hay que prepararse emocional y mentalmente para que la soledad no se convierta en un elemento agresivo cuando nuestros hijos se independicen.

Para ello, hay que empezar a soltar amarras mucho antes, y acostumbrarse a que en un punto concreto nuestra vida dejara de girar alrededor de ellos. Es importante también ayudarles en este proceso. Cuanto más convencidos estamos de su valía para cuidarse por sí solos, más tranquilos nos vamos a sentir.

Cuando estamos en pareja, podemos tomar este momento como el principio del redescubrimiento de nuestras relaciones no como padres, sino como compañeros de vida. Esto puede ser el principio de una mejora en muchos aspectos de la relación, incluyendo el apartado sexual de la pareja. Cuando no tenemos pareja, puede ser un buen momento para tratar de mejorar nuestras relaciones sociales y, quién sabe, encontrar de nuevo el amor.

Las amistades y los familiares son claves en este periodo en el que se debe reaprender a vivir. También lo es cultivar las aficiones, e incluso, descubrir nuevas. En la jubilación el tiempo libre es mucho y, emplearlo de manera activa es una gran elección.

Por supuesto, puede ser un momento más que interesante para plantearse aquellos proyectos vitales que antes no pudiste emprender. Por ejemplo, realizar un buen viaje, pasar temporadas en otros países o localizaciones, etcétera.

Aprovecha y mejora tus finanzas

En general los españoles preparamos mal nuestra jubilación. Nuestra tendencia al ahorro es menor que la de los vecinos europeos, y además, nos cuesta mucho mirar a largo plazo.

Puede ser que hayas llegado a la jubilación y cuentes con un capital formado a base de tus seguros de ahorro, u otros productos financieros para ahorrar o invertir. Aun así, en el momento en el que tus hijos se independizan, puedes plantearte, probablemente, algunas acciones que van a mejorar tus finanzas personales.

Probablemente, los gastos vayan a disminuir. Los gastos de consumos y las facturas, es probable que vayan a disminuir cuando tus hijos se independicen. Generalmente, los padres asumimos estos gastos incluso cuando nuestros hijos ya tienen ingresos propios. Esto puede significar una reducción tal vez no muy grande, pero, siempre interesante.

Sin embargo, el debate más interesante viene dado con la vivienda. De repente, nuestra vivienda pasa a ser excesivamente grande para nosotros y nuestra pareja, más en el caso de las familias monoparentales.

En este contexto podemos tomar decisiones muy interesantes. Sin duda una opción es la venta, con el dinero obtenido podemos buscar una vivienda más pequeña y situada en un entorno que nos apetezca. Probablemente podamos obtener una plusvalía interesante, dado que en este período de la vida nuestra vivienda casi seguro ya estará amortizada.

Si deseamos preservar la vivienda como parte del patrimonio familiar, otra opción interesante es alquilar. El alquiler de la vivienda nos puede proporcionar un ingreso extra con el cual, a su vez, o bien podemos plantear la compra de otra vivienda más adecuada, o en un sitio más atractivo en este momento de nuestra vida, o, pagar un alquiler menor al que ingresamos y obtener una plusvalía.