Cólicos del Bebé

Tener un bebé que llora durante horas, sin un motivo aparente, puede ser una de las situaciones más estresantes para cualquier familia.
Los cólicos del bebé son muy frecuentes durante los primeros meses de vida y, aunque suelen ser pasajeros, generan muchas dudas e incertidumbre.
En Aegon cuidamos de tu familia y creemos que conocer por qué aparecen, cómo reconocerlos y qué medidas pueden ayudar a aliviar el malestar del pequeño permite afrontar esta etapa con mayor tranquilidad.
¿Qué son los cólicos del lactante?
Los cólicos del bebé o cólicos del lactante son episodios de llanto intenso, prolongado e inconsolable que aparecen en bebés sanos durante los primeros meses de vida.
No se consideran una enfermedad, sino un trastorno funcional que suele desaparecer de forma espontánea conforme el sistema digestivo y nervioso del bebé madura.
Lo más habitual es que estos episodios comiencen entre la segunda y la cuarta semana de vida y alcancen su punto máximo alrededor del segundo mes.
Aunque pueden resultar muy preocupantes para los padres, el bebé continúa creciendo con normalidad, se alimenta bien y no presenta otros problemas de salud.
Los especialistas indican que el cólico del lactante afecta a un porcentaje importante de los bebés durante sus primeros meses y, por norma general, desaparece sin dejar secuelas.
¿Cómo saber si mi bebé tiene cólicos?
No todos los lloros indican que un bebé tenga cólicos.
Los recién nacidos utilizan el llanto para comunicar hambre, sueño, frío, calor o necesidad de contacto. La diferencia está en la intensidad y en la dificultad para calmarlos.
Algunas señales que pueden hacer sospechar que se trata de un cólico son:
- Llanto muy intenso que aparece de forma repentina.
- Episodios que se repiten varios días a la semana.
- Mayor frecuencia al final de la tarde o por la noche.
- El bebé flexiona las piernas sobre el abdomen.
- Cierra los puños y arquea ligeramente la espalda.
- Resulta muy difícil consolarlo incluso después de comer o cambiar el pañal.
Entre un episodio y otro, el bebé suele encontrarse perfectamente.
Descansa, se alimenta con normalidad y continúa ganando peso.
No obstante, conviene acudir al pediatra si el llanto se acompaña de fiebre, vómitos repetidos, diarrea, sangre en las heces, rechazo de las tomas o pérdida de peso, ya que estos síntomas pueden indicar otro problema distinto al cólico.
Causas de los cólicos del bebé
Hoy en día no existe una única causa que explique la aparición de los cólicos del bebé.
Los expertos consideran que probablemente intervienen distintos factores que actúan de manera conjunta.
Inmadurez del aparato digestivo
Durante los primeros meses, el sistema digestivo todavía está desarrollándose. Esta inmadurez puede favorecer la acumulación de gases y hacer que el intestino sea más sensible.
Desarrollo del sistema nervioso
El bebé también necesita tiempo para adaptarse a todos los estímulos del entorno. El exceso de ruido, el cansancio o la dificultad para relajarse podrían favorecer los episodios de llanto.
Alteración de la microbiota intestinal
Cada vez existen más estudios que analizan la relación entre la flora intestinal y los cólicos del lactante. Aunque todavía no hay una respuesta definitiva, algunos investigadores creen que determinadas diferencias en la microbiota podrían influir en su aparición.
Entrada de aire durante las tomas
Cuando el bebé traga aire mientras toma el pecho o el biberón puede acumular más gases y sentirse incómodo, aunque esta circunstancia no explica todos los casos.
Otros factores
También se investiga el posible papel de las intolerancias alimentarias, la sensibilidad digestiva o incluso la forma en la que algunos bebés responden a los estímulos del ambiente.
Los trastornos digestivos infantiles continúan siendo objeto de investigación para comprender mejor por qué algunos lactantes desarrollan cólicos y otros no.
¿Cómo aliviar los cólicos del bebé?
Aunque no existe un tratamiento capaz de eliminar completamente los cólicos, sí pueden ponerse en práctica algunas medidas que ayudan a disminuir el malestar del bebé.
Lo primero es mantener la calma.
Los bebés perciben el estado emocional de quienes los cuidan y un ambiente tranquilo suele favorecer que poco a poco se relajen.
Después de cada toma conviene mantener al bebé incorporado durante unos minutos para facilitar la expulsión del aire que haya podido tragar.
El contacto piel con piel también suele resultar muy reconfortante.
Llevar al bebé en brazos, mecerlo suavemente o caminar despacio con él puede disminuir la intensidad del llanto.
Asimismo, reducir el ruido, bajar la intensidad de la luz y crear un ambiente relajado puede ayudar a que los episodios sean más llevaderos.
Masaje para cólicos del bebé (paso a paso)
El masaje infantil puede ser un buen complemento para aliviar las molestias digestivas de algunos bebés.

Aunque no elimina el cólico, ayuda a favorecer la relajación, estimula el movimiento intestinal y puede facilitar la expulsión de los gases acumulados.
Antes de comenzar, es importante elegir un momento en el que el bebé esté tranquilo y despierto.
Lo ideal es esperar unos 30 o 40 minutos después de la toma para evitar que regurgite y realizar el masaje en una habitación cálida.
1. Coloca al bebé en una superficie cómoda
Acuesta al bebé boca arriba sobre una manta o cambiador firme.
Mantén siempre el contacto visual y háblale con voz suave para transmitirle seguridad.
2. Calienta las manos
Frota las manos durante unos segundos para que estén templadas antes de tocar su abdomen.
Si utilizas aceite para masaje, asegúrate de que sea específico para bebés y en poca cantidad.
3. Realiza movimientos circulares
Con la palma de la mano, masajea suavemente la barriga siguiendo el sentido de las agujas del reloj.
Este movimiento coincide con el recorrido natural del intestino y puede favorecer el desplazamiento de los gases.
4. Flexiona las piernas
Sujeta con cuidado ambas piernas del bebé y llévalas lentamente hacia el abdomen durante unos segundos. Después estíralas de nuevo. Repite este movimiento varias veces, siempre sin hacer fuerza.
5. Termina con caricias suaves
Finaliza el masaje deslizando las manos desde el pecho hasta las piernas con movimientos lentos y relajantes. Si el bebé se muestra incómodo o llora más intensamente, es mejor detener el masaje e intentarlo en otro momento.
Cólicos del lactante y fisioterapia
En los últimos años, la fisioterapia pediátrica se ha incorporado como una opción complementaria para algunos casos de cólico del lactante.
Aunque no existe evidencia científica suficiente para afirmar que cure el problema, algunos estudios muestran que determinadas técnicas pueden contribuir a disminuir las molestias en algunos bebés.
El fisioterapeuta especializado realiza una valoración individual para comprobar si existen tensiones musculares, alteraciones posturales o dificultades relacionadas con la movilidad del abdomen y el diafragma que puedan influir en el bienestar del pequeño.
Además del tratamiento realizado en consulta, estos profesionales enseñan a los padres ejercicios sencillos y pautas para continuar en casa, como movilizaciones suaves, técnicas de relajación o masajes adaptados a cada bebé.
¿Cuándo desaparecen los cólicos?
Una de las preguntas más frecuentes entre los padres es cuánto tiempo duran los cólicos del bebé. Afortunadamente, se trata de un problema temporal.
En la mayoría de los casos, los primeros episodios aparecen entre las dos y las cuatro semanas de vida. El llanto suele alcanzar su máxima intensidad alrededor de las seis u ocho semanas y, poco a poco, comienza a disminuir.
Durante este periodo es importante recordar que los cólicos no afectan al crecimiento ni al desarrollo del bebé. Si el pequeño se alimenta correctamente, gana peso y el pediatra confirma que está sano, lo más probable es que los episodios vayan remitiendo con el paso del tiempo.
Te puede interesar si tu bebé tiene la pancita hinchada.
Conclusión
Los cólicos del bebé forman parte de una etapa muy común durante los primeros meses de vida y, aunque pueden resultar agotadores para las familias, no suelen indicar un problema de salud grave.
Aprender a reconocer sus síntomas, aplicar medidas que ayuden a calmar al bebé y contar con el apoyo del pediatra cuando sea necesario permite afrontar esta fase con mayor tranquilidad.
La atención médica pediátrica es esencial para el bienestar del pequeño y para la tranquilidad de los padres, por ello, con Aegon, podrás acceder a tu médico pediátrico con rapidez y cuando lo necesites.
