¿Cómo saber si un huevo está malo o bueno?

como saber si un huevo esta malo

Seguro que más de una vez, ante una cena improvisada, has pensado en un alimento tan versátil como el huevo, rico y fácil de preparar. Puede que no recuerdes cuando lo compraste, que se haya quedado atrás en tu nevera, o qué su fecha de consumo esté borrosa, entonces te preguntas ¿Cómo saber si huevo está malo? A mi desde luego, me ha pasado…

Hay varios trucos infalibles, que nos ayudarán a saber si un huevo está bueno, o mejor dicho, fresco, o si debemos comenzar a sospechar y es mejor no tomarlo. Si nos comemos uno que no está suficientemente fresco nos puede sentar mal… y sobre esto te hablaré también más adelante.

Desde luego saber si un huevo está malo es lo primero, pero también me parece importante que conozcas los tipos de huevo que comemos y sus diferencias, así que te enlazo nuestro post, porque hay muchas cosas que influyen en su composición nutricional. Especialmente cómo ha sido la forma en la que la gallina ha sido cridada.

Huevos: propiedades y colesterol

Coincidiendo con el día mundial del huevo, el 8 de Octubre, y ya que ha sido un alimento tan denostado en los últimos años, me parece que se merece dedicarle este apartado para hacerle justicia.

Los huevos presentan muchas ventajas nutricionales, contienen por ejemplo proteína de alta calidad, muy asimilable, ideal incluso para ancianos o si padecemos molestias digestivas.

Presenta además mucha vitamina B12, importantísima para el buen funcionamiento del sistema nervioso, y también una elevada cantidad de vitaminas D y A, fundamentales para nuestro sistema inmune.

Por eso y para que los disfrutes de forma variada y sana, te dejo este artículo: Las 6 mejores recetas con huevo saludables, fáciles y rápidas.

No podemos hablar del huevo sin hablar del colesterol. Los últimos estudios indican que, la mayoría de nosotros, metabolizamos muy fácilmente el colesterol que viene del huevo (por diversos motivos que no hoy no tocaría explicar), por lo que podríamos consumirlo con tranquilidad incluso a diario.

Para esto hay alguna excepción, si padeces por ejemplo hipercolesterolemia familiar, de origen genético, entonces mejor no lo consumas a diario, pues tu riesgo es más elevado.

Debemos de tener en cuenta también que cuando la gallina ponedora es alimentada con menos piensos y picotea más por el campo, mejora la calidad de las grasas que contienen sus huevos.

Así que creo que todos deberíamos conocer esta información, para poder elegir mejor a la hora de ir a comprarlos. Te dejo este artículo de una universidad italiana, sobre la calidad de los huevos.

En él muestran un incremento del contenido de omega 3 de los huevos, cuando las gallinas consumen una dieta más natural y con menos piensos. Te recuerdo además que el omega 3 es una grasa que nos protege frente a las patologías cardiovasculares.

Espero que puedas sacarle partido a toda esta información. Ahora ya, no os hago esperar más, vamos al tema central de este artículo.

El Seguro de Vida más completo del mercado.
Ahora con un 50% de descuento


¿Cómo saber si un huevo está malo?

Te cuento a continuación los 2 métodos más conocidos, empezando por el más popular:

Pon el huevo en un vaso de agua lleno hasta la mitad, con una pizca de sal.

saber si un huevo está malo nos protege de intoxicaciones alimentarias

Pueden suceder estas tres cosas:

  1. Se va al fondo en posición horizontal: entonces tu huevo está fresco y mantiene intacta todas sus propiedades.
  2. Se queda en el medio o se coloca vertical: entonces no está en su punto óptimo de frescura y esto puede hacer que pierda algunos nutrientes, pero en absoluto quiere decir que esté malo.
  3. El huevo flota hacia la superficie del agua: ojo porque ese huevo no está fresco y tiene más probabilidades de estar contaminado por algún microorganismo. Toca desecharlo y pensar un nuevo menú.

¿Por qué sucede esto? Puede que te preguntes, pues porque la cáscara del huevo es porosa y permite pasar aire; además en su interior, hay una estructura llamada cámara de aire, que se va llenando según pasa el tiempo.

Cuando contiene mucho aire hace que el huevo llegue a flotar en el agua, indicándonos que ha pasado ya demasiado tiempo desde su puesta. Por eso esta manera de saber si un huevo está malo, es muy precisa, además de sencilla.

Otra forma de saber si un huevo está bueno o malo es agitándolo.

Obviamente debes agitarlo con cuidado para que no se te rompa. Lo agitas acercándolo a tu oído, al hacerlo no debería sonar.

Si se genera un sonido similar a un chapoteo, es que su cámara de aire está ya muy llena, y por tanto no está fresco.

Otras formas de saber si un huevo está malo o bueno

La OCU (Organización de consumidores y usuarios) y otros organismos, nos explican más métodos para detectar si un huevo está lo suficientemente fresco.

Estas estrategias son menos populares que las anteriores, pero también es interesante que las conozcas:

1. Observa el huevo

Un huevo fresco presenta una cáscara áspera, mientras que al pasar el tiempo queda brillante y más lisa. Al abrirlo, su clara debe de estar translúcida y su yema sin manchas de ninguna coloración y con la forma precisa. Si la yema aparece como desparramada, es otra forma de saber que un huevo está malo.

2. Prueba a cocerlo

Al cocer un huevo su yema debería quedar centrada con la clara alrededor. Si queda muy cerca de la cáscara, te indicará que no está fresco.

si un huevo esta fresco, su yema esta centrada

3. El olfato también te ayudará

El huevo no debe de presentar ninguna clase de olor, ni por su cáscara ni en su interior. Cualquier olor que percibas, te indicará que está malo.

4. Observa su fecha de consumo preferente:

Usualmente se considera que un huevo está fresco hasta un mes después de que se realizara su puesta, y así debe quedar reflejado en su fecha de consumo preferente.

Es cierto también que según cómo haya sido su conservación y refrigeración, ese tiempo puede ser algo menor, o algo mayor. En la mayoría de los casos se considera que un huevo puede estar fresco un mínimo de 3 semanas, y un máximo de 5.

banner seguros aegon

¿Qué pasa si te comes un huevo malo?

Un huevo que no está fresco, no quiere decir que esté malo, pero desde luego tiene más posibilidades de estarlo.

El huevo contiene muchos nutrientes y agua, y su cáscara es porosa. Todo esto facilita que en él puedan vivir diversas bacterias como la salmonella, y a más tiempo pase desde su puesta más probabilidades habrá de que se haya contaminado. Por eso se recomienda desechar los huevos que no están frescos.

Si consumimos un huevo contaminado padeceremos un intoxicación alimentaria, con síntomas, más o menos intensos, como dolor de vientre, nauseas o diarrea. Por si quieres más información, te dejo a continuación nuestro artículo: Intoxicaciones alimentarias: causas, síntomas y cómo prevenirlas.

Si el huevo no está fresco, pero no ha sido contaminado por ningún patógeno, entonces simplemente te estarás comiendo un huevo con menos nutrientes y menos sabroso. Puede incluso que, si está muy pasado, notes ya un sabor desagradable.

Por otro lado, las grasas más saludables que puede contener el huevo, se oxidan con el tiempo, así que también te estarás perdiendo sus beneficios. Conclusión, con los huevos la frescura y la calidad son fundamentales.

Ahora ya tienes unas cuantas ideas para garantizarte que cuando comes un huevo lo haces con seguridad y manteniendo sus propiedades, te animo a que compartas este post. De esta manera más personas descubrirán estos sencillos trucos y podrán cuidarse un poquito más.

¿Te ha parecido interesante este artículo? ¡Compártelo en redes sociales con tu familia y amigos!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Deva Camino Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.