Cuidado de la piel: trucos, consejos y claves para una piel sana

cuidado de la piel
Tiempo de lectura: 8 minutos

El cuidado de la piel resulta fundamental para nuestra salud y es que su papel en nuestro organismo es clave. La piel es el órgano más extenso del cuerpo además de ser el más versátil. Junto con las uñas y el pelo, la piel refleja la salud tanto física como psicológica de nuestro organismo. Gracias a su observación podemos detectar enfermedades internas según su color y textura, así como según la aparición en ella de granos, manchas y escamaciones. Pero es que además la piel es también el órgano que se encuentra en más contacto con el exterior, por lo que recibe un mayor número de agresiones externas.

Por todo ello, es importante que la prioricemos dentro de nuestros rutinas de prevención y cuidado de la salud. En este artículo te enseñaremos los principales consejos y claves en el cuidado de la piel que no debes olvidar y las enfermedades más habituales que afectan a nuestra piel ¿Empezamos?

Cómo cuidar la piel

La hidratación y la limpieza de la piel son claves a la hora de plantearnos cómo mantener nuestra piel sana. Estos hábitos suelen adquirirse sobre todo en verano, y es que en esta esta época del año debemos combatir el calor y la mayor exposición solar. Sin embargo, cuidar la piel debe ser una misión que tengamos muy presente a lo largo de todo el año. La exposición a los agentes externos es continuada, y no debemos bajar la guardia en cuánto a la prevención y su cuidado.

A continuación te damos 10 consejos clave sobre cómo cuidar la piel y prevenir posibles daños:

  1. Hidrátate con frecuencia: bebe agua en abundancia principalmente o infusiones.
  2. Lávate la piel con cierta frecuencia para quitarte el sudor y la suciedad general acumulada durante el día, pero no hagas un uso excesivo del jabón ni utilices jabones fuertes. Una limpieza excesiva o con los jabones incorrectos puede resecar la piel en exceso y privarla de su lubricante natural: el sebo.
  3. Utiliza una crema adecuada para tu tipo de piel, la piel seca tiene unas necesidades muy distintas a la piel grasa. Tras lavarte la piel, principalmente si has usado algún producto que contenga jabón, proporciona a tu piel lubricación usando una crema adecuada. Lubricar la piel con una crema o gel adecuado es especialmente importante antes del afeitado, utilizando siempre una máquina afeitadora limpia y en buen estado.
  4. Evita tomarte baños muy largos. El agua caliente y las duchas o baños prolongados eliminan los aceites naturales de la piel. 
  5. Sécate de forma suave tras el baño. Después de ducharte o bañarte, sécate la piel suavemente dándote pequeños golpecitos con la toalla. 
  6. Haz un uso responsable del sol. Una alta exposición solar no solo puede producir quemaduras y ampollas a corto plazo, sino que, además, a largo plazo puede acelerar el envejecimiento y ocasionar problemas dermatológicos tan graves como el melanoma. La OMS (Organización Mundial de la Salud) nos recuerda a través de su página algunas medidas sencillas para protegernos del sol.
  7. Utiliza protección solar dependiendo de tu tipo de piel. En el caso de los niños, es recomendable que siempre sea por encima de 30 y también en los casos de pieles más blancas. Además, en Verano, cuando vamos a la playa o a la piscina, debemos volver a darnos crema cada 2 o 3 horas, en caso contrario no mantendremos su eficacia. Puedes ampliar información en nuestro artículo ¿Cuál es la mejor crema de protección solar?
  8. No fumes. El tabaco afecta directamente a los vasos sanguíneos que se encuentran en las capas más superficiales de la piel, dejando como consecuencia una piel más débil y apagada.
  9. Presta especial atención a las zonas más sensibles: ¿Sabías que la piel del contorno de los ojos es diez veces más fina que la del resto del rostro? También debes prestar atención a la zona de la boca y los labios.
  10. Y por supuesto, una dieta equilibrada y con alto contenido en agua es fundamental como parte de tus rutinas a la hora de cuidar la piel.

Después de este repaso por algunos consejos generales para el correcto cuidado de la piel, entramos en detalle en algunos de estos aspectos.

Cómo cuidar la cara

Ahora hacemos especial hincapié en una zona más concreta de nuestra piel, la de nuestro rostro. A diferencia de otras zonas de nuestro cuerpo que podemos proteger con prendas de vestir, la exposición de nuestra cara a los agentes externos es mucho mayor. A continuación, ampliamos los consejos sobre el cuidado de la piel para hablar más concretamente sobre cómo cuidar la cara.

Todos los consejos que mencionamos en los consejos generales aplican también a nuestro rostro, pero queremos poner el foco en algunos más. Por ejemplo, el hecho de maquillarnos el rostro, hace que para esta zona debamos tener también muy en cuenta tanto el proceso de maquillarse como el de desmaquillarse. Aconsejamos optar por maquillaje hipoalergénico. Este maquillaje está pensando para todo tipo de pieles y evita el riesgo de alergias. Del mismo modo, a la hora de quitarnos esos restos de maquillaje, es fundamental que optemos por una limpieza suave, conservando su equilibrio.

Como parte del proceso de limpieza, recuerda exfoliarte la cara una o dos veces por semana. Una exfoliación adecuada también es clave dentro de nuestros cuidados para la cara.

Además, tal y como comentamos arriba, zonas como el contorno de los ojos son 10 veces más sensibles que otras zonas de nuestro cuerpo. Por ello, su cuidado e hidratación debe conllevar una rutina específica para esta zona de la cara ¡Y no descuides tu boca! aplicar una crema reparadora para labios siempre es una buena opción.

Alimentos buenos para la piel

Para mantener un correcto cuidado de la piel es fundamental cuidar nuestra alimentación a través de una dieta equilibrada (te invitamos a leer nuestro artículo «Mitos y verdades de la nutrición«). El déficit de algunos nutrientes puede provocar enfermedades en este órgano tan importante para nuestra autoestima. Por ello, tienes que saber que además del agua existe una larga lista de alimentos buenos para la piel que te ayudarán a mantenerla sana, sin olvidar las vitaminas para la piel que más te convienen.

A continuación exponemos una serie de alimentos beneficiosos por sus nutrientes o ricos en vitaminas C y E:

  • El tomate: Sobre todo maduros, ya que es el alimento con mayor concentración de licopeno. Este nutriente ayuda a proteger a las células frente a los daños derivados de la acción de los radicales libres. Un consejo es consumirlo de forma cocinada, ya que así se asimila mejor este nutriente.
  • Frutos rojos: Contienen flavonoides y vitamina C, lo que confiere propiedades antioxidantes que previenen la destrucción celular y el envejecimiento prematuro. Para conservarlos mejor, mantenlos en un lugar protegido del calor y la luz, lávalas con agua fría y trocéalas antes de consumirlas.
  • Cítricos: Estos alimentos son muy ricos en vitamina C, que es un potente antioxidante que interviene en la formación del colágeno. El colágeno es una proteína necesaria para que la piel se mantenga firme y elástica. Es importante para su conservación, además de mantenerlos en lugar fresco, que no los peles mucho antes del consumo porque pierden sus propiedades. Si se toman en forma de zumo es recomendable tomarlo nada más exprimirlo.
  • Zanahoria, albaricoque y otros alimentos de color naranja como la calabaza: Son una gran fuente de betacaroteno, un precursor de la vitamina A que ayuda a reducir la flacidez y las arrugas. Se recomienda consumirla antes de la exposición al sol ya que favorece un bronceado uniforme y duradero, además de tener propiedades fotoprotectoras.
  • Frutos secos: Contienen vitamina E y reducen la oxidación celular. Las nueces, además, tienen un efecto antiinflamatorio gracias a su contenido en cobre.
  • Aceite de oliva y verduras de hoja verde: También contienen vitamina E que protege a la piel del estrés oxidativo. En el caso de las verduras, para disfrutar mejor de sus propiedades, te aconsejamos que las hiervas con poca agua y durante menos tiempo.
  • El pepino: es un buen hidratante tanto como alimento como en mascarilla. Por ello, te aconsejamos que consumas medio pepino con piel al día durante el verano.
  • Pimiento rojo: Es el alimento con más contenido en vitamina C, imprescindible para la formación del colágeno.
  • La cola de caballo: Es muy rica en silicio, mineral que interviene como cofactor en la formación de colágeno.
  • La cúrcuma: Puede ser un buen aliado para combatir el acné, al ser una especia con propiedades antiinflamatorias.
  • Semillas de sésamo: Nos pueden aportar metionina, un aminoácido necesario para la formación del colágeno.
  • Té verde: Es un gran aliado para la lucha contra el acné ya que ayuda a disminuir los niveles de la hormona productora del acné. También es una bebida llena de antioxidantes, lo que fovorece que tu piel se vea más joven y saludable.
  • Aguacate: El aceite de este fruto penetra en profundidad en tu piel nutriéndola, limpiándola y haciéndola más suave. También tiene antioxidantes que ayudarán a que tu piel parezca más joven.

Principales enfermedades en el cuidado de la piel

La piel puede padecer de muchas enfermedades diferentes y, al ser un órgano muy visible, estas alteraciones pueden crear complejos a las personas que las padecen. Por ello tiene tanta importancia prevenirlas o tratarlas a tiempo. Te mostramos algunas de ellas:

  • Acné: Es un problema de la piel que afecta al 80% de los adolescentes, aunque en mujeres el 20% sufre de esto desde los 20 a los 50 años. Esto se debe a las hormonas, que favorecen la inflamación de las glándulas sebáceas.
  • Psoriasis: Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica y autoinmune de la piel que puede ocasionar otros problemas de salud como obesidad, diabetes, enfermedad de Crohn, hipertensión y trastornos psicológicos. Los síntomas principales son cambios de coloración y descamación de la piel, algo que puede ocasionar problemas estéticos que deriven en complejos, afectando a la calidad de vida de las personas que las padecen.
  • Dermatitis: Pueden ser de muy diversa tipología. La mayoría de los casos se trata de dermatitis atópica cuyos signos son la inflamación de la piel que provoca quemazón, picor,  y además favorece la aparición de alergias y asmas. Otro tipo es la dermatitis seborreica que cursa con síntomas parecidos, pero en zonas más grasas del cuerpo y dando a la piel un aspecto amarillento. También puede salir algunos tipos de dermatitis como reacción a ciertas sustancias o a una mala circulación sanguínea.
  • Melanoma: Se trata de un tipo de cáncer que aparece cuando las células de la epidermis se convierten en malignas. Se trata de una de las patologías dermatológicas más graves y frecuentes entre la población española, a pesar de estar cada vez está más concienciada de la prevención. Por ello, es importante proteger siempre la piel de los rayos UVA y UVB cuando nos exponemos al sol durante todo el año.
  • Quemaduras solares: Aparecen por excesiva exposición al sol, una exposición solar sin la protección adecuada o tomar el sol en los momentos de mayor radiación solar. Esto puede derivar en lesiones en la piel que van desde rojeces a ampollas y levantamientos de la piel.
  • Eccema: Se trata de una manifestación alérgica crónica y se caracteriza por comezón e inflamación de la piel. La zona afectada suele escamarse y secarse.
  • Alopecia estacional: Esta afección la presenta el 58% de la población, y en algunos casos esta caída es muy abundante y llamativa. Suele pasar en la estación de otoño y es debido a que el cabello pierde vitalidad y los folículos pilosos sufren daños acelerando su caída.
  • Urticaria: Su origen suelen ser las alergias alimenticias y son más comunes en la infancia.  Los síntomas son ronchas rojas en cualquier parte del cuerpo debido a la ingesta de determinados medicamentos cuando somos alérgicos a ellos.
  • Pie de atleta: Es la infección por hongos más frecuente. Se da en la piel de los pies en forma de ardor, ampollas y enrojecimiento de la planta del pie. Favorece su aparición el calzar un zapato cerrado durante mucho tiempo.
  • Verrugas: Las produce un virus y se presentan como un trozo de piel en relieve duro y más oscuro que la zona de alrededor. El tratamiento más habitual es quemarlas, aunque en algunos casos requiere de intervención quirúrgica.

En conclusión, la piel es un órgano del cuerpo que está muy visible y que debemos de cuidar con mucho mimo para que conserve su salud y aspecto agradable. Algunas de las afecciones que puede padecer pueden crearnos complejos que nos limiten en nuestra calidad de vida y autoestima. Por ello, recomendamos hacer revisiones periódicas al dermatólogo para detectar a tiempo enfermedades de la piel. Asimismo, es muy útil disponer de un seguro médico para disfrutar de estas revisiones y que nuestra piel siempre luzca resplandeciente. Y, ¡adiós complejos!

Si te ha parecido interesante este artículo, te animamos a compartirlo en tus perfiles sociales ¿Nos ayudas a difundir salud?