Trastorno obsesivo-compulsivo: Causas, síntomas, test, tratamiento y más

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El trastorno obsesivo-compulsivo, muy conocido por  sus siglas como TOC, es uno de los trastornos mentales más frecuentes en nuestro país. Su desencadenante puede ser un fuerte estrés, pero se sabe también que los factores genéticos, ejercen un importante papel.

Como el estrés es un proceso complejo, y con muchísimas aristas, queremos dejarte este artículo titulado: Estrés ¿Es tan malo? Para que lo comprendas. Verás que, como en casi todo, la clave depende de la “dosis” a la que estemos sometidos.

Al margen de su origen, del que veremos más detalles en seguida, creo que debemos comenzar por lo más básico, y esto es ¿Qué es un trastorno obsesivo-compulsivo? Seguro que todos intuimos por dónde van los tiros, pero cuando hablamos de salud, es mucho mejor afinar.

Con trastorno obsesivo-compulsivo nos referimos a una patología en la que pensamientos, imágenes o  conductas repetitivas, generan una gran ansiedad y dificultan las relaciones y labores cotidianas.

Estos pensamientos son muy intrusivos, o en el caso de los  rituales pueden estar tan interiorizados que escapen de la voluntad de la persona.

Con esto nos referimos a que, en muchas personas afectadas, se dan de un modo automático, y por tanto, sin una terapia adecuada, es prácticamente imposible controlarlos.

El cerebro en el trastorno obsesivo-compulsivo

¿Y por qué esa incapacidad de control? Pues porque de muchos de estos automatismos se encarga una parte del cerebro, muy pequeña pero importantísima: la amígdala.

La amígdala en ocasiones se “desconecta» parcialmente de las áreas cerebrales que rigen la consciencia y favorecen el autocontrol, como los lóbulos frontales. Digamos que en estos casos va por libre, y entonces comienzan los problemas.

La amígdala es también clave para gestionar  muchas emociones, como el miedo o la ansiedad, y cuando se desacopla de las áreas conscientes, estos procesos se disparan.

El cerebro en el trastorno obsesivo-compulsivo presenta modificaciones
Existen cambios cerebrales debidos al trastorno obsesivo-compulsivo

Lo que sucede exactamente es que no somos capaces de evaluar las situaciones con objetividad y tendemos a ser más miedosos e irritables, pues casi cualquier cosa supone una amenaza.

Esa sensación de amenaza es lo que puede desencadenar pensamientos y rituales propios del trastorno obsesivo-compulsivo.

Causas del trastorno obsesivo-compulsivo

Las causas de este trastorno son variadas, aunque más que de causas deberíamos hablar de desencadenantes. Es un matiz, pero si lo pensamos es muy distinto.

Como comentábamos al inicio, cuando nos referimos a las causas no podemos obviar la genética, ni tampoco la biología cerebral.

De hecho se sabe que cuando un pariente de primer grado (Padres o hermanos) padece un trastorno obsesivo-compulsivo, la probabilidad de se padezca es considerablemente mayor.

Se sabe también que las alteraciones en el metabolismo de la serotonina, se dan con mucha frecuencia en pacientes con TOC ¿Te suena la serotonina? Seguro que sí.

La serotonina es  un mensajero neuronal trascendental, que cuando escasea favorece diversas enfermedades, como el trastorno obsesivo-compulsivo y la depresión.

Pero hay mucho más, y es que la mayoría de las patologías tienen en un 40% influencia genética y en un 60% influencia ambiental. Por tanto sin ese “caldo de cultivo”, sin ese “abono para la semilla”, como decía un queridísimo profesor mío, no se producirían.

Pues bien, el trastorno obsesivo-compulsivo no es una excepción, y para que se desarrolle esta afección un entorno “favorable” es muy importante. Obviamente entrecomillo “favorable” porque para la persona de favorable no tiene nada, lo único que favorece es la enfermedad.

Es en ese ambiente podemos encontrar por tanto esos desencadenantes, sin los cuales insisto el trastorno no se manifestaría. Me gusta incidir en esto porque mientras que la genética es inamovible, el entorno puede modificarse, al menos en parte, y por tanto sí que podemos hacer algo.

Causas principales

  • Estrés postraumático: Especialmente durante la infancia (maltrato, abusos,…)
  • Infecciones: Algunas infecciones, como las estreptococcicas, dan lugar a reacciones autoinmunes neuro-psiquiátricas, que pueden manifestarse con TOC
  • Estrés agudo: por un divorcio, duelo…
  • Estrés crónico: que favorece a su vez la cronificación de este trastorno

Otras causas

Según diversos estudios existen otras causas, aunque menos investigadas, como son que durante la infancia las figuras paternas sean distantes, al tiempo que controladoras, junto con una educación excesivamente rígida.

Esto daría lugar a una personalidad insegura, con baja autoestima y tendente al perfeccionismo, lo que favorecería a su vez las ideas y conductas repetitivas, pues como veremos muchas de ellas van ligadas a “asegurarse” de algo o a la prudencia.

Otro desencadenante que puede resultarnos muy llamativo, y que, en algunos casos, parece tener una destacada influencia, son determinadas patologías intestinales ¿Y qué tendrá que ver eso? Puede que te preguntes.

Pues aunque las causas aún no están claras, te cuento lo que sabemos por el momento, muy resumidamente. Se sospecha que la clave está en alteraciones de la microbiota intestinal, sobre la que te dejo nuestro post.

Este conjunto de microorganismos que convive cada día con nosotros, modula la producción de diversos neurotransmisores, entre ellos la serotonina, que como ya vimos puede estar muy implicada en el desarrollo del TOC.

Se sabe también que padecer diversas enfermedades físicas crónicas, se relaciona con una mayor probabilidad de sufrir trastorno obsesivo-compulsivo, pero en este caso se sospecha que es debido al estrés asociado que provocan.

Síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo

Como os indicaba anteriormente a menudo los pensamientos, imágenes y rituales de las personas con TOC van ligados a asegurarse de algo para protegerse o proteger a los demás, pero hay otros ligados al perfeccionismo, a la religión, o simplemente al control.

Estos pensamientos  pueden ocupar mucho tiempo en la cabeza de la persona afectada, dificultando la relación con sus familiares convivientes y su capacidad de concentrarse.

Pensamientos

De entre estas ideas destacan, por su  frecuencia:

  • Miedo a padecer infecciones
  • Sentirse  sucio
  • Temor a dañar a un ser querido
  • Temor a que un familiar muera
  • Miedo a equivocarse
  • Miedo a pecar
  • Contar interiormente

Estas ideas suelen ir ligada a conductas que se repiten una y otra vez, como orientación diagnóstica se indica que estos pensamientos o acciones se ejecutan, al menos, durante una hora al día.

Se ha detectado por ejemplo, que pueden levantarse con mucha antelación para acudir al trabajo, conscientes de que sus acciones compulsivas les harían sino llegar con retraso.

Es curioso como este tipo de actos les produce más ansiedad en el medio plazo, pero en el momento de realizarlas les resulta tranquilizador.

Me parece muy interesante que los conozcamos, porque reconocerlos nos permitirá detectar a la persona afectada por trastorno obsesivo-compulsivo, y comenzar a ayudarlas.

Con los pensamientos eso resulta mucho más complejo, pues aunque podamos deducirlos de las conversaciones con esa persona, nunca podremos estar en su cabeza.

Rituales

Entre las conductas más características de las personas con trastornos obsesivos compulsivos están:

  • Lavarse las manos
  • Limpiar y ordenar la casa
  • Cambiarse mucho de ropa
  • Evitar tocar a otras personas
  • Evitar tocar picaportes
  • Comprobar que se ha cerrado la puerta
  • Comprobar que se ha apagado la cocina
  • Colocar minuciosamente los objetos
  • Contar con frecuencia en alto
  • Rezar o repetir frases
  • Realizar una tarea un número prefijado de veces
  • Rituales con la comida
El lavado de manos muy frecuente es característico de algunos TOC
El lavado de manos es un ritual compulsivo muy frecuente

Como ves son muchos los actos compulsivos que podemos encontrar en una persona con TOC, a lo que hay que añadir que a menudo es una patología que se da junto con otras: depresión, hipocondría, trastornos alimentarios, dismorfofobia (obsesión por la apariencia), adicciones…

Si quieres saber más sobre el trastorno obsesivo-compulsivo , te dejo un completísimo artículo del Instituto de Salud Mental de Estados Unidos.

Test para el trastorno obsesivo-compulsivo

Desde la psiquiatría existen test específicos para ayudar a diagnosticar un trastorno obsesivo-compulsivo. Consisten en una serie de preguntas que deben ser evaluadas siempre por un profesional.

Hacer los test para el trastorno obsesivo-compulsivo por nuestra cuenta, la gran mayoría de las veces tan solo dará como resultado una mayor confusión y ansiedad. Su diagnóstico debe hacerse por tanto por un psiquiatra o psicólogo.

Tratamiento

Debemos de tener claro que este trastorno precisa tratamiento profesional.  No se cura por si solo, como mucho puede apaciguarse con técnicas de control de estrés.

Respecto al tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo los fármacos antidepresivos, son los más efectivos, aunque debe valorarse cada caso.

Como te contamos al principio tanto en la depresión como en  las personas con TOC se ha detectado una reducción de los niveles de serotonina, y estos fármacos la incrementan.

💡 Por eso y para que puedas, comprender mejor cómo funcionan estos fármacos, te dejo nuestro artículo sobre cómo funciona el cerebro de una persona con depresión.

Esto no quita que la terapia psicológica deba de establecerse también. En este ámbito suele aplicarse la denominada “Exposición con prevención de respuesta”, en la que al paciente se le pone en un contexto capaz de desencadenar su compulsión, y se le enseña a manejar la ansiedad generada.

Como ves, para casi todo hay solución, pero sí que se precisa compromiso por parte la persona afectada, constancia y tiempo.

¿Y tú? ¿Has padecido alguna vez conductas compulsivas? ¿Las sufres aún? Pues espero que este artículo te haya hecho decidirte a comenzar a trabajar sobre ello. Y si crees que puede ser útil a otras personas, no dejes de compartirlo.