¿Qué es el semáforo nutricional?

El semaforo nutricional puede resultar confuso

El semáforo nutricional es un sistema de información para el consumidor, con el que se pretende que pueda identificar rápidamente la calidad de un alimento, sin embargo tiene algunos inconvenientes importantes, y hay que saber comprender cómo funciona para que nos pueda ser de utilidad, y no liarnos aún más….

De momento, yo a las personas les aconsejo siempre que traten de aprender a leer las etiquetas, porque eso les va a aportar muchísima más información y con menos sesgo. Te dejo un artículo al respecto para que puedas ponerte al día con este tema, y no te den gato por liebre. Se titula, lo que debes saber para leer correctamente el etiquetado de alimentos.

Hoy lo que toca, es comprender el sistema del semáforo nutricional, así que pongamos un poco de contexto.

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¿En qué consiste el semáforo nutricional?

El semáforo nutricional que se ha implantado en España se denomina Nutriscore, y se basa en un algoritmo desarrollado por la Universidad de Oxford. Lo que hace ese algoritmo es tratar de  valorar la calidad nutricional de un alimento teniendo en cuenta su densidad en los principales nutrientes: grasas, hidratos de carbono, proteínas y también la sal.

Dentro de las grasas valora además las grasas saturadas, y dentro de los hidratos de carbono los azúcares. Según esta composición da un color al alimento, siendo el verde oscuro el más saludable y el rojo el menos saludable.

Por el medio tenemos otras tonalidades, según vaya, en teoría, disminuyendo la calidad del alimento: verde oscuro, verde claro, amarillo, naranja y rojo. Estos son los colores que forman el semáforo alimentario.

A pesar de que el semáforo nutricional se ha implantado en otros países, como Francia, o que la OMS lo ha considerado una herramienta útil para el consumidor, no todos los organimso están de acuerdo con esto.

De hecho, la Unión Europea no ha querido generalizarlo a todos sus países, consciente de sus limitaciones y de que puede ser más un factor de confusión por los sesgos que presenta.

¿Pero por qué? Porque por muy verde que tengan su símbolo nutriscore, el mero hecho de que su consumo sustituya a comida sin procesar o mínimamente procesada (fruta, pescado, verdura en conserva…) puede estar perjudicando inuestro equilibrio nutricional, y a la larga nuestra salud.

¿Para qué sirve el semáforo nutricional?

En cualquier caso, lo primero que debemos de saber es que el semáforo nutricional compara alimentos del mismo grupo. Es decir, no compara los beneficios de una fruta con respecto a las galletas. Lo que hace es comparar la composición de cada tipo de galleta con respecto a las de otras que hay en el mercado.

Así muchos alimentos ultraprocesados aparecerán en verde, pudiendo pensarse que lo son tanto como, por ejemplo, un tomate. Por lo tanto, es muy importante resaltar que tan solo compara entre alimentos de la misma categoría.

El semaforo nutricional es util comparando productos similares

Sí que nos brinda información respecto a las calorías del alimento, sus azúcares, su sal y sobre algunas grasas poco saludables, concretamente sobre las saturadas. Todos estos son nutrientes que consumimos en exceso en nuestra sociedad, lo que se sabe que implica a la larga muchos problemas de salud.

La implantación del semáforo nutricional ha hecho que algunos fabricantes modifiquen los ingredientes de sus productos, para tener una mejor puntuación en el semáforo nutricional, y poder llevar el sello verde en su envase.

Un caso claro es la reducción del aceite de palma, que es saturada, en muchos ultraprocesados. Esto es un pequeño avance, pero no creo que sea suficiente, y os explico ahora mismo a qué me refiero.

El semáforo nutricional y las grasas

Continuemos con el ejemplo anterior porque creo que es muy claro. El problema reside en que este sistema no distingue entre la calidad de otras grasas, más allá de las saturadas, que por supuesto son calificadas como negativas. E incluso esto tiene sus matices.

Y es que aunque en general las grasas saturadas son perjudiciales, hay subtipos, más o menos perjudiciales, y algunas no han mostrado tener efectos negativos para la salud. Aún así es cierto que la mayoría de ellas, y más en un contexto de sedentarismo, deben ser limitadas.

Retomo ahora respecto al aceite de palma en las galletas u otros productos procesados. El resultado del semáforo nutricional sobre la industria y sus productos, es que menudo el aceite de palma se ha sustituido por aceites vegetales ricos en ácidos grasos insaturados omega 6.

Dentro de este grupo de aceites, existen algunos que son beneficiosos y otros que no lo son. De hecho, los omega 6 pierden sus propiedades muy fácilmente al ser calentados, y si no son virgen extra tampoco suelen ser interesantes para nuestra salud.

Pero nada de esto es tenido en cuenta por el semáforo nutricional. Tampoco tiene en cuenta que el aceite de oliva virgen, rico en grasas omega 9 y antioxidantes es muy beneficioso para nuestra salud cardiovascular e incluso como neuroprotector.

En este caso el semáforo nutricional tan solo tenía en cuenta que es un alimento muy graso y calórico, por lo que salía mal parado en la clasificación de nutriscorre.

Como decisión salomónica se decidió, que tanto al aceite de oliva como a todos los aceites vegetales, y alimentos con tan solo un ingrediente, por ejemplo, el jamón o la miel, no se les aplicaría este sistema. Normal, porque para desinformar, mejor no decir nada.

Otros aspectos a tener en cuenta del semáforo nutricional

Como veis con el tema de las grasas, el semáforo nutricional de nutriscore, presenta algunas limitaciones, pero el problema es que no es sólo eso…

A continuación, vemos los más preocupantes, al menos bajo mi punto de vista:

No valora los micronutrientes

Ni a las vitaminas ni a los minerales, de ser así, las espinacas o el brócoli serían sin duda las reinas del nutriscore. Pensemos que la escasez de estos nutrientes se relaciona con predisposición a padecer múltiples patologías.

Actualmente se sabe que, aunque consumamos las calorías adecuadas, a menudo vamos justos o escasos de varios micronutrientes, por lo tanto es algo fundamental para valorar un producto. Posiblemente sea muy completo de introducir en el un algoritmo, porque son muchos los micronutrientes a valorar, pero es importantísimo.

No contabiliza la presencia de sustancias no nutritivas beneficiosas

El semáforo nutricional no contempla la cantidad de fibras, antioxidantes, probióticos o prebióticos… Se sabe que estas sustancias, incluso varían como absorbemos y metabolizamos los nutrientes de un alimento.

El semaforo nutricional no valora vitaminas ni fibras

Para explicarnos bien, un alimento puede, por ejemplo, tener bastante azúcar, pero que por contener determinados tipos de fibra apenas la absorbamos, o lo hagamos muy lentamente, lo que cambia mucho su impacto en nuestra fisiología. Tal es el caso de frutas como las ciruelas o las cerezas.

💡 Te dejo nuestro artículo: Top 10 alimentos ricos en fibra, para que profundices en este tema.

No valora los aditivos alimentarios

Por desgracia muchos aditivos son perjudiciales para nuestra salud, no si su consumo es esporádico, pero sí con un consumo frecuente. Por supuesto hay excepciones, como el ácido cítrico, que es una de las formas de vitamina C, pero para el consumidor pararse en estos detalles puede resultar agotador ¡A mi también me pasaba!

Aún así todo es cuestión de práctica, así que te animo a que te informes sobre ellos ¡Merece mucho la pena!

Grado de transformación de los alimentos

Como te digo, el semáforo nutricional tampoco tiene en cuenta el grado de transformación industrial que ha sufrido un alimento, algo muy relacionado con su cantidad de aditivos y con su presencia de vitaminas y minerales. La realidad es que muchos de estos micronutrientes se pierden a más transformado está un alimento.

Por ejemplo, una naranja está llena de vitaminas y fibra prebiótica, pero de eso queda muy poco o nada en una confitura o un zumo industrial, que además suele llevar aditivos.

Te dejo uno de los informes de la OMS que recoge el impacto negativo del consumo frecuente de alimentos ultrocesados, los más transformados de todos: galletas, bollería, salsas comerciales, postres lácteos…

No se aplica a alimentos que vengan en pequeñas porciones

Nos referimos con esto a barritas de cereales, pequeños envases de mermelada o mantequilla, bolsas pequeñas de snacks de todo tipo o paquetes con raciones individuales de galletas (3-6 según su peso)

Esto se debe a que se elabora a partir de la información por cada 100 g de producto. Esto hace que los fabricantes se refugien en estos formatos para no facilitar información al consumidor.

No incluye a productos de un solo ingrediente

Así que quedan excluidos de la valoración del semáforo nutricional el alcohol, los embutidos, los quesos, siropes, otros endulzantes, el azúcar o la miel entre otros. La realidad es que de aplicárseles nos encontraríamos con que la mayoría no son alternativas saludables.

Obviamente no es lo mismo un jamón obtenido de un cerdo que se ha criado en la dehesa comiendo bellotas, que uno que se ha alimentado con piensos y ha crecido estabulado.

Resulta que todo esto no solo cambia su sabor, sino también la composición de sus grasas, pero en estos detalles tan importantes el semáforo nutricional no entra. En este caso por ser alimentos con un solo ingrediente. Por tanto, aquí tenemos otro grupo muy amplio que queda por clasificar.

Conclusiones

El semáforo nutricional puede ser una herramienta válida si conocemos muy bien hasta dónde llega la información que nos brinda y sus limitaciones. Por tanto una vez que tenemos esto claro tiene cierto sentido fijarnos en esa numeración.

Otra opción que puede ayudarnos es el de emplear algunas apps que contemplan más información sobre los alimentos que el conocido semáforo nutricional. Te dejo por aquí algunas ideas: Las mejores apps para comer sano

Aún así es mucho más efectivo comprender las etiquetas de los alimentos, y sobre todo ser conscientes de que los más sanos, son casi siempre los productos que no precisan etiqueta. Especialmente las verduras, hortalizas, frutas, pescados, frutos secos… Estos deben de ser la base de nuestra alimentación para garantizarnos tener la cantidad adecuada de nutrientes, con los que hacer frente al día a día, y que todo funciones de la manera más óptima posible.

Hasta aquí nuestro artículo de hoy, que esperamos que te haya arrojado un poco de luz en este confuso tema. Y te pedimos que si ha sido así nos ayudes a difundirlo, porque realmente nos parece un asunto muy importante y por algo más… ¡Nos apasiona divulgar salud!

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Nutricionista y Salud Natural

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.

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