Consejos para cuidar a un paciente en casa

Aegon - Consejos para cuidar a un paciente en casa Consejos Tu Salud

“No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad” Gabriel García Márquez.

Diversos tipos de enfermedades y accidentes de gravedad variable ocurren diariamente en el seno de las familias. Desde una torcedura de tobillo, practicando deporte o simplemente caminando por una vía mal asfaltada, hasta el padecimiento de un cáncer pueden dar lugar a que los pacientes deban ser cuidados en casa por sus más allegados. Las decisiones y las actuaciones que se llevan a cabo desde que esto sucede son determinantes en el desarrollo del padecimiento y en la convivencia con la situación.

Primer paso: Planificación

El primer factor a tener en cuenta son los recursos con los que se cuenta: es fundamental evaluar la situación junto con el equipo médico encargado del caso para determinar las necesidades. Es necesario saber qué medicamentos se necesitarán, la evolución positiva o negativa de la enfermedad o del daño, el tipo de movilidad que tendrá, las curas, la posibilidad de comunicación con el paciente, etc. Una vez determinadas las necesidades hay que analizar si se disponen de suficientes recursos para afrontarlo, teniendo en cuenta el número de personas que se pueden implicar con la situación, los medios materiales y las infraestructuras y los recursos económicos para cubrir la medicación y las posibles carencias en el resto de recursos. Es en este punto donde hay que rescatar todas las coberturas de los seguros contratados: hablamos de seguros bancarios realizados junto con préstamos e hipotecas, coberturas de seguros médicos y demás seguros contratados, así como la disponibilidad de ahorros que cubran tanto los gastos previstos como los no esperados. En caso necesario plantear las opciones para solicitar ayuda.

La atención sanitaria

Una vez realizada toda la previsión y con todas las necesidades iniciales cubiertas es el momento de comenzar con los cuidados, los cuales han de ir encaminados en dos vías, una primera sanitaria y una segunda anímica.

En la primera las actuaciones son muy concretas y no se deben realizar variaciones que hayan sido previamente indicadas por los profesionales médicos, por lo que sería conveniente hacerse con una tablilla en la que figurasen las actuaciones que se deben realizar (curas, medicación, medición de temperatura, limpiezas, etc,) y la hora y el día en el que deben realizarse, marcando con una equis y con el  nombre de la persona que las realiza cada vez que se finalice la tarea. En esa misma tablilla debe estar un teléfono de urgencias en el que se pueda contactar en cualquier momento con un profesional sanitario, de modo que cualquier aspecto que se salga de lo programado se consulte inmediatamente. No se deben tomar decisiones que varíen lo indicado por el equipo médico sin previa consulta con los mismos.

La importancia del cuidado psicológico

En la segunda vía se han de contemplarse el aspecto psicológico del padecimiento: Es importante mantener el estado de ánimo tanto de los allegados como el del propio paciente. Para ello, es necesario mantener una ambiente agradable, buscar una buena música para los momentos de espera y buscar aquellas actividades que se puedan realizar en conjunto, de manera que se mantenga la mente pensando en otras cosas.

Es importante destacar que hay que hacer partícipe al afectado de las decisiones que se vayan a tomar, en la medida que se pueda y tratar de que los debates de organización entre allegados para el cuidado del enfermo no tengan nunca lugar cerca de este, ya que aunque parece algo evidente se sigue sucediendo día tras día en diferentes familias.