Entrenamientos funcionales: cómo son y cuáles son sus ventajas

El entrenamiento funcional lleva poniéndose en práctica hace mucho tiempo y es una actividad física que aporta grandes beneficios si se hace bien.

El principio básico de los entrenamientos funcionales es el de mejorar la salud y la condición física a lo largo del tiempo. Lo que se busca es lograr que el cuerpo sea capaz de adaptarse a diferentes situaciones a través del entrenamiento.

Como decíamos antes, se trata de un entrenamiento que lleva practicándose mucho tiempo y que ha estado muy presente, por ejemplo, en procesos de rehabilitación. Es desde la aparición Crossfit y de las denominadas rutinas de intensidad alta o entrenamientos HIT cuando ha alcanzado mayor rango de popularidad.

Esto hace que en la actualidad sea bastante común encontrarnos rutinas de entrenamiento funcional en muchos gimnasios, especialmente en aquellos donde se practica Crossfit. Ojo, no deberías confundir este tipo de entrenamiento con los retos para quemar grasas que puedes poner en práctica en otras rutinas

Cómo es el entrenamiento funcional

Se trata de entrenamientos orientados a mejorar áreas específicas, pero con una misma finalidad, que es preparar el cuerpo para diferentes escenarios.

En este tipo de entrenamiento, aunque se pueden utilizar complementos deportivos, las principales claves se basan en trabajar sobre el propio peso corporal. Las áreas de mejora más importantes, aunque pueden incorporarse alguna más, son el equilibrio, la coordinación, y el estado físico general. También puede llegar a incidirse en el estado psicológico.

Lo más habitual es que las rutinas se adapten a niveles diferenciados. Esto hace que sea una actividad al alcance de bastantes perfiles.

Qué entra en juego en las rutinas de entrenamiento funcional

Como ya hemos indicado se trata de un tipo de entrenamiento completo, va a favorecer el fortalecimiento de la musculatura, pero, también, ayuda a eliminar la grasa sobrante.

Por otro lado, mejora la movilidad y contribuye en la mejora de la salud. Hay que tener en cuenta que además del trabajo de fuerza hay una carga de actividad cardiovascular importante, esto ayuda a quemar calorías de manera eficaz no sólo durante la práctica de las rutinas, también en reposo.

A la hora de poner en marcha estas sesiones se comienza por el calentamiento. Aunque pueden darse variables, el calentamiento suele basarse en un pequeño aporte cardiovascular, por ejemplo a partir de pequeñas carreras, y una serie de ejercicios en repeticiones. Aquí también pueden darse diversos ejercicios, los más habituales son las flexiones, las dominadas, etcétera.

Como en otro tipo de rutinas, tras el calentamiento llegaría la fase de entrenamiento. Hoy en día, y cada vez más, existen muy diversas herramientas para practicar este tipo de rutinas. Algunas de las más habituales son las cintas que van a permitir el trabajo a partir de la propia fuerza corporal, utilizando el entrenamiento en suspensión.

Otras herramientas de uso habitual en la rutina de entrenamiento funcional son las cuerdas, los balones medicinales, las pesas rusas, etcétera. Realmente no hay un modelo único para las rutinas, aunque, todas se basan en los mismos principios.

Tras concluir con la rutina resulta conveniente relajar los músculos a partir de estiramientos. Esto nos puede ayudar también a volver a bajar las pulsaciones retomando la actividad habitual de nuestro corazón.

Para quién es el entrenamiento funcional

Obviamente, es necesaria una condición física que permita el uso de las herramientas y la intensidad del ejercicio. A partir de aquí, y como ya hemos comentado, se trata de una actividad en la que la posibilidad de evaluar diferentes niveles hace que sea adecuada para perfiles muy diversos.

Como ocurre con otro tipo de entrenamientos como el entrenamiento por intervalos, lo mejor es consultar a los especialistas sobre lo adecuado que puede resultar para nosotros. Lo demás es cuestión de probar y ver si realmente se adapta a lo que estamos buscando.