Cómo y en qué invertir para tus objetivos a corto y medio plazo

Solemos tener más o menos claro qué hacer con el ahorro a largo plazo, y también con los objetivos a corto plazo. Pero, nos olvidamos que a medio plazo también podemos tener necesidades de ahorro.

Las necesidades de ahorro a medio plazo son muy frecuentes, imagínate que tus hijos irán a la universidad en un plazo de cinco años, o que debes cambiar de vehículo en un plazo no superior a tres años. Éstas son situaciones comunes para las que no siempre tenemos respuesta y utilizamos parte del ahorro a largo plazo o, peor, parte del ahorro a corto plazo.

Deberíamos empezar por distinguir las necesidades de cada uno de estos tres elementos:

  • El ahorro a corto plazo estará compuesto fundamentalmente del fondo de emergencia y de aquellas cantidades de dinero relacionadas con objetivos cercanos en el tiempo; por ejemplo planificar unas vacaciones para el próximo verano.
  • El ahorro a medio plazo, al que no solemos prestar la misma atención que a los otros dos, será aquel que tenga que cubrir objetivos determinados en plazos no superiores a los cinco o seis años: un cambio de vivienda, un nuevo vehículo, la Universidad de tus hijos…
  • El ahorro a largo plazo es el que se orienta a futuro y, fundamentalmente, a la jubilación. Es un ahorro que ya conocemos bastante bien y en el que podemos utilizar instrumentos eficaces como los seguros de ahorro, los planes de jubilación, etcétera.

¿Cuáles son tus opciones de inversión para las metas a mediano plazo?

Antes de tomar ninguna decisión, es lógico que determines las metas que vas a necesitar cumplir en el medio plazo. Recuerda que el gasto imprevisto debería ser cubierto siempre con un fondo de emergencia, aquí hablamos de ahorro con objetivos.

Como productos garantizados, los seguros de ahorro que toman la forma de Plan 5 son sin duda un producto muy adecuado para ahorrar a medio plazo. Además de ofrecer una rentabilidad elevada en comparación a otras opciones, teniendo claro los plazos de necesidad de rescate, son productos equilibrados y que permiten aportaciones sistemáticas.

Otra opción para el ahorro a medio plazo podría ser la de las cuentas de ahorro. Se trata de productos flexibles y de liquidez elevada en los que podemos disponer de nuestro dinero sin penalización alguna en cualquier momento. En la actualidad la rentabilidad de estos productos es baja, pero, se trata de productos garantizados y muy flexibles.

Los fondos de inversión son otra opción interesante para el ahorro a medio plazo. Ten en cuenta que un fondo de inversión puede ser tan agresivo o tan conservador como tú mismo elijas. La gran ventaja de los fondos, precisamente, es la amplitud de la oferta y la posibilidad de modificar el modelo de inversión sin costes añadidos al cambiar de estrategias. Por otro lado, los fondos de inversión permiten una recuperación rápida de tu dinero.

Obviamente existen otras opciones, pero estas tres representarían los tres grandes grupos de herramientas en las que puedes colocar el dinero para obtener rentabilidad a medio plazo, los productos garantizados con poca flexibilidad pero un rendimiento elevado en comparación a la media, los productos garantizados con liquidez pero baja rentabilidad y la posibilidad de obtener rentabilidades mayores asumiendo mayores riesgos.

Cómo encontrar el equilibrio adecuado

Esta es la pregunta del millón cuando se trata de elegir la herramienta adecuada para ahorrar, da igual el plazo. En este caso, si nos volvemos a fijar en el medio plazo, habría algunas preguntas que deberías ser capaz de responder antes de elegir el tipo de ahorro en el que vas a confiar.

La primera estas preguntas es cuál es el plazo real en el que vas a necesitar el dinero. Técnicamente, cuanto antes vayas a necesitar el dinero más conservadora tiene que ser inversión. Piensa que, por ejemplo, si colocas tu dinero en acciones, el mercado puede ser capaz en un año de doblarte esa cantidad, pero también de hacerte perder la mitad de tu dinero, algo que te podría tomar años en volver a recuperar.

La segunda pregunta que debes hacerte es sobre la cantidad que vas a necesitar. Si necesitas una cantidad específica para una fecha específica, tienes menos margen de error, por tanto, puedes jugar más con las opciones más conservadoras de ahorro. Aquí también entra en juego la flexibilidad que puedas tú aportar en este caso: si puedes esperar un año más o no para tu objetivo.

Es importante tener en cuenta la flexibilidad en la línea temporal del ahorro, si puedes permitirte esta flexibilidad tal vez puedas apostar por un poquito más de riesgo entre inversión.

Por último, una manera interesante para elegir correctamente el producto adecuado es calcular la rentabilidad que realmente necesitas y valorar si algún producto te la puede proporcionar: analizando la relación rentabilidad/riesgo.

Lo ideal en cualquier caso es que encuentres un equilibrio en el que te sientas cómodo. Si te mantienes en constante intranquilidad sobre dónde está colocado tu dinero, es posible que tomes decisiones precipitadas y mal meditadas.