Hábitos de la gente rica

Hay algo en común la mayoría de personas ricas y no sólo es tener mucho dinero. Comparten una serie de hábitos, costumbres y actitudes ante el dinero.

Lo cierto es que no solemos tener muy claro qué significa ser rico. Solemos asociar la riqueza con opulencia, exhibición, y gasto superfluo. Puede que en una parte de la gente rica esto sea así, pero, ni mucho menos lo es en todos los ricos. Es más, hay una serie de hábitos relacionados con la economía personal, que se reproducen en muchas de las grandes fortunas del mundo. Vamos a conocer algunos de estos hábitos.

No son conformistas y aceptan los retos

Hay una máxima que resulta tremendamente acertada. Viene a decir que la creación de riqueza siempre va a tener que ver con la capacidad de pensamiento crítico. Esto, dicho de otro modo, significa que el conformismo y el miedo a los retos son malos amigos de la generación de riqueza.

Esto se puede extender incluso a los modelos de relación, o a los entornos profesionales. Buscar siempre la excelencia implica aceptar los retos y también asumir riesgos. Todo ello tiene que ver con un inconformista y lejos de posturas acomodadas.

Piensan a largo plazo

Una de las personas más ricas del mundo, Warren Buffett, expresó de manera contundente la importancia de pensar a largo plazo aplicado a la inversión. Lo hizo a través de la frase siguiente: alguien está sentado a la sombra porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo.

Generar riqueza y, sobre todo, consolidar en el tiempo la riqueza tienen que ver con el pensamiento a largo plazo. El pensamiento inmediato, el que lleva al gasto y al exceso de consumo, tiene poco que ver con la riqueza. De hecho, a todos nos vendrán recuerdos de deportistas famosos arruinados por una mala gestión de su patrimonio económico.

Pensar a largo plazo hace que tomemos decisiones valorando todo lo que puede venir, no sólo lo que estemos viviendo en el momento.

Cuidan su salud

Buena alimentación, práctica deportiva, calidad de vida, seguros médicos apropiados… Todo esto y mucho más tiene que ver con un concepto interesante de cuidar la salud para vivir más tiempo y mejor.

Por supuesto que aquí también hay matices económicos. Una buena salud no sólo nos ofrece un entorno físico más adecuado para tomar buenas decisiones, también reduce gastos y nos proporciona mayor esperanza de vida. Invertir en la salud propia nunca es una mala decisión para nuestro bolsillo.

No necesitan los excesos

Es evidente que las personas con mucho dinero viven con un nivel de vida superior al resto de las personas. Puede que tengan mejores viviendas, mejores vehículos, mejores ropas…

Pero, en el fondo, existe un patrón muy interesante en muchos multimillonarios, y es que, no necesitan los excesos en gasto para ser felices. Generalmente, estas personas son capaces de identificar aquellos aspectos esenciales para su vida. En estos aspectos no reparan en gastos, ya hemos visto que la salud es uno de ellos, pero hay más. Por ejemplo la vivienda, o las herramientas de transporte. Curiosamente, el gasto destinado a lo que consideraríamos lujo es menor proporcionalmente en las grandes fortunas bien gestionadas, que en personas con fortunas medianas, o incluso en personas con, simplemente, un poder adquisitivo elevado.

No pienses sólo que la frugalidad alcanza a aquellas personas con ingresos medios o bajos. Al contrario, son muchos los multimillonarios que han abrazado el concepto de vivir con lo necesario. Aunque su caso se puedan permitir que lo necesario sea lo mejor del mercado.

Se organizan y son capaces de simplificar las cosas

Puedes pensar que es más difícil tomar decisiones sobre el salario medio o bajo, pero realmente esto no es así. Cuando una persona con una gran fortuna toma decisiones económicas sobre su dinero, generalmente repercute no sólo sobre su patrimonio, también sobre otras personas.

Una gran parte de los empresarios multimillonarios de las últimas décadas han mostrado su capacidad de ser organizados. Pero, más allá de esto, su capacidad de simplificar la toma de decisiones. Esto resulta simplemente básico. Simplificar las cuestiones cotidianas ayuda a liberar nuestra capacidad de decisión a la hora de afrontar problemas complejos.

Vivir de la manera más sencilla posible hace que tomar decisiones complicadas resulte más sencillo.