Ocho gastos que las personas que no ahorran suelen pasar por alto

Una mala gestión de nuestra economía personal puede impedirnos ahorrar. Pero, también, no tener el hábito de oro puede llevarnos a gastar más de lo necesario.

Vamos a repasar una serie de gastos que las personas que no ahorran suele pasar por alto. En algunos casos, no se trata tanto del gasto en sí, sino de la manera en la que lo afrontan.

Gastos poco pensados

Es una manera de gastar muy habitual y que a la vez, supone un verdadero problema para el equilibrio ingresos/gastos.

Este tipo de compra tiene que ver con el impulso consumista y con una mala planificación de la economía doméstica. En general, se basa en la compra de objetos, productos, o servicios que realmente no necesitamos.

Un buen ejemplo puede ser lo relativo a la tecnología. Los cambios de dispositivo móvil cuando no son necesarios o la compra casi compulsiva de productos que ya tenemos, pero que se nos ofrecen con algunas ligeras mejoras.

Mala planificación de nuestro presupuesto mensual

No es un gasto en sí, pero supone el control o la falta de control sobre el conjunto de nuestros gastos.

Cuando no realizamos una buena planificación de nuestras finanzas personales la tendencia es gastar más de lo que realmente deberíamos. Este principio básico nos puede ayudar realmente con el conjunto de gastos a los que nos estamos refiriendo en este artículo. Para ello sólo necesitamos dos cosas: ganas de racionalizar nuestra economía y un buen presupuesto ajustado a nuestra realidad económica. Eso sí, es importante hacer un presupuesto que de verdad te sirva.

Comer fuera de casa

En un mundo en el que el trabajo cada vez es más flexible y descentralizado, comer en casa se ha convertido en un problema para muchas personas, tanto por el poco tiempo disponible a la hora de la comida como por los desplazamientos que supone.

Obviamente, con un buen presupuesto, comer en casa siempre es más barato y saludable. Sin embargo, un porcentaje muy alto de españoles come todos los días fuera de casa. Comer fuera de casa resulta caro, incluso con las mejores opciones que podemos encontrar si lo comparamos con preparar la comida en nuestro hogar y llevarla al trabajo.

Exceso de servicios

La oferta de servicios a la que se puede acceder hoy en día es inmensa. Desde las suscripciones básicas relacionadas con los consumos en nuestro hogar, hasta todo tipo de suscripciones, servicios de ocio, etcétera.

El problema de este tipo de suscripciones es que vamos acumulando una tras otra, con importes que puede ser relativamente asequible, pero al final, en la suma de servicios encontramos una cantidad realmente alta.

Aquí, como en todo, se impone ser razonable y revisar a fondo todos los servicios y suscripciones que poseemos. Racionalizar este gasto puede ahorrar una buena cantidad de nuestro bolsillo.

Desplazamientos

Hay que reconocer que a medida que la tecnología nos ha facilitado el desplazamiento cada vez nos hemos vuelto más cómodos en este sentido. Es interesante el dato que dice que una persona adulta en los años 50 del siglo pasado terminaba una media de 10.000 pasos diarios. En la actualidad estos promedios han caído en picado, de hecho, se habla de promedios por debajo de los 3000 pasos diarios.

Cuando tenemos que desplazarnos, no sólo hablamos de salud, también de nuestro bolsillo. El uso excesivo de vehículos particulares, además de contribuir a un problema medioambiental, contribuye a vaciar nuestro bolsillo. El gasto en desplazamiento es muy elevado sobre todo en las grandes ciudades. Utilizar transporte público, compartir vehículo, buscar alternativas de desplazamiento sostenible, o simplemente caminar si es posible, son herramientas buenas para combatir este gasto puede ser muy elevado.

Gastos financieros comisiones bancarias

Aquellas personas que nunca han revisado bien sus contratos de productos financieros, incluyendo cuestiones tan básicas como las cuentas bancarias, pueden encontrarse verdaderas sorpresas negativas, al acumular costes, comisiones y gastos que tal vez podrían evitar.

Este tipo de gastos realmente son sencillos de optimizar. Basta con revisar a fondo los contratos de nuestros planes de pensiones, cuentas bancarias, seguros de vida, etcétera. En aquellos casos en los que no entendamos bien los costes, debemos acudir a la entidad en la que tenemos contratado el producto y pedir que se nos especifique.

Por otro lado, hay que evitar de manera intensa en acumular descubiertos en las cuentas, o gastos relativos a intereses por el mal uso de las tarjetas de crédito. Se trata de gastos que pueden ser muy elevados.

Gastos de ocio excesivos

Está claro que el ocio es necesario. No obstante, no siempre medimos bien lo que invertimos en ocio. La tendencia a gastar más de lo que necesitamos es una realidad que afecta a muchas personas. Parte de la sensación de recompensa que obtenemos cuando invertimos en nuestro ocio, y también, de una percepción poco clara de lo que realmente podemos gastar.

Gastar en ocio es necesario, pero, hacerlo de manera adecuada a nuestro bolsillo es inteligente.

Gastar en malos hábitos

Hay muchos malos hábitos que cuesta una gran cantidad de dinero al mes. Seguro que no te cuesta reconocer muchos de ellos. Vamos a citar sólo uno: el tabaco.

Una persona que consuma una cajetilla de tabaco al día con un coste de cinco euros asume un gasto no inferior a 150 € mensuales. Es un gasto que además contribuye a perjudicar de manera notable nuestra salud.

Además de para mejorar nuestra calidad de vida, un ahorro de este calibre nos puede permitir plantearnos otro tipo de actividades además de mantener el ahorro. Piensa que esos 150 euros mensuales devienen en 1800 euros al año. Ahora piensa lo que puedes hacer con esos 1.800 euros, además de ahorrar una parte de ellos. Ahí tienes otro motivo más para dejar de fumar.