Reducir tus gastos o aumentar tus ingresos ¿Por cuál deberías apostar?

Para sanear tu situación económica hay dos caminos principales, la reducción de gastos o el aumento de ingresos. Veamos cuál de los dos es más interesante.

Es cierto que va a resultar complicado obtener el saneamiento de tus cuentas sin ambas cuestiones. Dará igual controlar mucho el gasto si nuestros ingresos descienden, de mismo modo que también dará igual aumentar nuestros ingresos cuando los gastos se descontrolan.

Al final, ganar más o gastar menos son soluciones complementarias cuando se trata de controlar tus finanzas.

Controlar y reducir el gasto

A simple vista esta es la opción más fácil de poner en marcha. Parece razonable entender que es más sencillo ser capaces de optimizar nuestros gastos que encontrar nuevas fuentes de ingresos.

Reducir el gasto, sobre todo para quien no lo hecho anteriormente, suele traducirse en una sorpresa muy agradable. Realmente, cuando no se ha optimizado el gasto, tendemos a gastar mucho más de lo que necesitamos. Además, este gasto rara vez suele estar alienado con nuestros objetivos e intereses. En otras palabras, gastamos en cosas que no nos hacen realmente felices.

Por ejemplo, algo tan sencillo como planificar la cesta de la compra, y limitarse a comprar lo estrictamente necesario puede aportar ahorros superiores al 30% mensual en ese aspecto. Calcula lo que te cuesta la cesta de la compra y aplica una reducción similar, el resultado es sorprendente.

Para controlar el gasto es necesario ser capaces de confeccionar un mapa de gastos. Esto no es tan complicado como puede parecer y está al alcance de cualquiera. Simplemente se trata de invertir tiempo en detectar todos los gastos que generamos a lo largo de un mes. Posteriormente, deberías colocarlos por categorías, y, entonces, comenzar a buscar donde reducir.

Lo más habitual es que puedas gastar menos prácticamente en todas las categorías Otra cosa es que resulte más o menos complicado en función del nivel de consumismo que arrastramos. Sin embargo, es una opción muy interesante para liberar dinero que podemos destinar al ahorro para la jubilación, por ejemplo, pero también a otro tipo de objetivos a medio y largo plazo.

Es interesante tener en cuenta que en la mayoría de definiciones sobre libertad financiera, que a la postre debería ser el objetivo de todos, se habla de tener la riqueza suficiente para vivir de manera cómoda. Si somos capaces de ajustarnos a nuestros gastos reales,y no gastar de manera superflua, además de poder ahorrar para el futuro, podemos habituarnos a un tipo de vida más frugal, en el que nuestras necesidades sean realistas y no sobredimensionadas. Este es un buen camino para obtener la libertad financiera. El minimalismo y la frugalidad son buenos para tus finanzas en todo caso.

Aumentar los ingresos

No hay mucho que explicar aquí. Se trata de buscar nuevas fuentes de ingresos que compensen el déficit que el gasto puede traer a nuestras cuentas. Realmente, como te decíamos al principio, lo ideal es ser capaces de combinar ambas cuestiones: gasto y aumento de ingresos. Es decir aumentar tus ingresos para mejorar tu ahorro para la jubilación por ejemplo.

Imagínate que eres capaz de generar nuevas fuentes de ingresos. Efectivamente mes a mes tendrás más dinero. Pero, si no controlas el gasto, puede que no aproveches bien ese dinero del todo. Puede, también, que tu capacidad de ahorro o inversión no sea la más adecuada. Y por supuesto, puede que el tiempo que inviertas en conseguir ese dinero a la larga no te resulte tan rentable. Desde el punto de vista de la salud el sobreesfuerzo laboral, a largo plazo nunca es rentable.

Es decir, aumentar los ingresos puede ser interesante, pero hay que valorar tanto el esfuerzo que nos va a requerir, como la efectividad real sobre nuestras cuentas en relación a los gastos.

Además, el ahorro tiene siempre unos límites. Hay gastos que no vas a poder eliminar. Por el contrario, la capacidad de generar más dinero es infinita, siempre que no esté ligada al tiempo de trabajo.

En conclusión

La principal conclusión es que, aunque ambas opciones deberían estar presentes en nuestras aspiraciones, la reducción del gasto es más sencilla de aplicar y probablemente más efectiva.

No se trata sólo de ganar dinero, también buscamos ganar calidad de vida y ésta se obtiene con la tranquilidad de vivir con lo necesario, pero también de poder ahorrar para imprevistos, y, por supuesto, para el futuro.