¿Cómo combatir el estrés? Estas recomendaciones te ayudarán

como combatir el estres

En muchas ocasiones no somos conscientes de que lo padecemos, pero el estrés marca el día a día de la sociedades modernas. La carga laboral, económica o familiar, hacen que en muchas ocasiones se conforme un cóctel de emociones díficil de digerir. Por ello, el primer paso es ser consciente de ello y tener claro cómo combatir el estrés a traves de pequeños cambios en nuestras rutinas y actitudes del día a día.

Períodos como la pandemia por Covid y las múltiples restricciones que giraron entorno a ella, o simplemente la entrada de estaciones más invernales, con bajada de temperaduras y una reducción del contacto social, pueden ser el caldo de cultivo perfecto para que nuestros niveles de estrés aumenten. Factores como la falta de luz natural,  una reducción de la actividad física o incluso una mala alimentación, pueden aumentar nuestra fragilidad hacia el estrés; y todo ello sin que apenas nos debemos cuenta.

💡 Si quieres leer más sobre  todos estos factores no te pierdas nuestro artículo alimentación y emociones, donde verás la estrecha relación que hay entre ambas. Pero hoy nos toca centrarnos en el estrés ¡Empezamos!

Porque no es lo mismo atender que cuidar


¿Qué es el Estrés?

Antes de explicar cómo combatir el estrés, es importante familiarizarnos con su significado. Lo primero que me gustaría explicar es que el estrés durante periodos cortos es positivo, pero si se mantiene deteriora gravemente nuestra salud. ¿De verdad es bueno en “pequeñas dosis”? Te aseguro que sí, y para comprender esto vamos a ver qué es realmente el estrés.

Se define como “Una respuesta fisiológica para gestionar estímulos que percibimos como negativos o de demanda incrementada” Es decir: más trabajo del habitual, una discusión, una enfermedad…

Daos cuenta de un matiz muy importante en la definición, habla de lo que percibimos, y es que las causas del estrés a menudo son subjetivas. Por ejemplo, algunos no soportan que les critiquen, a otros les da exactamente igual.

Si el estrés es de corta duración se habla de euestrés, y nos ayuda a concentrarnos mejor, a sentirnos menos cansados, incluso a correr más rápido si fuera necesario.

Todo esto nos permite  afrontar mejor esa situación que nos preocupa, que puede ser incluso imaginaria, pero que en el pasado solía ser un peligro físico real. ¿Te imaginas, por ejemplo, encontrarte a un león en la sabana? Más nos valía ser rápidos escondiéndonos o corriendo lo más lejos que pudiéramos.

Ahora pasemos al “estrés malo”, porque el verdadero problema aparece cuando una situación estresante se prolonga. A este se le conoce como “distrés”, que es como se denomina a esa parte negativa del estrés de la que hablaba.

Consecuencias negativas del estrés

La mayoría de las personas relacionan el estrés con esta fase, de hecho el Estudio de Aegon sobre Salud y Estilo de Vida, refleja que lo vinculamos, acertadamente con determinados problemas de salud. Son los siguientes:

  • Fatiga
  • Insomnio
  • Ansiedad
  • Cefaleas
  • Dolores musculares
consecuencias del estres
Las cefaleas son habitualmente ocasionadas por un exceso de tensión

Yo añadiría además algunos otros, pues se ha constatado la gran influencia del  estrés sobre ellos, a pesar de que probablemente seamos menos conscientes. Son:

  • Infecciones
  • Trastornos digestivos
  • Hipertensión
  • Hiperglucemina (azúcar alto)
  • Atopias en la piel
  • Trastornos hormonales

Cómo ves el distrés afecta a casi todo ¿Notaste que durante el encierro ocasionado por la pandemia aumentó tu distrés?  Muy probablemente sí, pero quizás no, porque la capacidad de gestionar el estrés es muy variable, incluso puedes no percibirlo pero que físicamente se estén produciendo diversas alteraciones que no relacionas con él.

Está claro que todos hemos padecido estrés en algún momento de nuestra vida, así que vamos a aprovechar este espacio para darte algunas claves para saber cómo combatir el estrés.

¿Cómo combatir el estrés?

Empezamos con el repaso de algunos puntos que te ayudarán ¡Toma nota!

1. Aprende a relajarte

Es fundamental para tu descanso y para tener un sueño reparador, y  ambos aspectos son determinantes para protegerte del estrés. Para lograr relajarte puedes emplear técnicas muy sencillas, como son el auto-masaje o los estiramientos.

💡 Si quieres conocer más, descubre estas 7 técnicas de relajación muy sencillas.

Con dedicarles tan solo 5 minutos al día notarás que se distenderán tus músculos y se apaciguará tu mente. Así que céntrate en esa sensación y desconecta de todo.

Otras técnicas más elaboradas incluyen el yoga, ejercicios de respiración o el mindfulness (atención plena), y aunque requieren un poco más de práctica sus resultados se extienden más allá del tiempo en el que se practican, mejorando tu tolerancia a estrés.

Estas técnicas son incluso capaces de modificar nuestra estructura cerebral, sí, sí, has oído bien. Por eso aunque requieren ser constantes merecen muchísimo la pena ¡No hay mejor inversión contra el distrés!

ejercicios de yoga para eliminar el estres
Los estiramientos y la actividad física calman nuestra mente

2. Actividad física

No hace falta que te pegues grandes “palizas”, el movimiento natural y habitual es la clave, aunque también es cierto que la actividad intensa  nos aportan un extra de beneficios, pero cada uno a su ritmo.

Entonces… ¿Qué podemos hacer?  ¡Lo que más te guste! Bailar, saltar a la comba (o imaginarte que lo haces), recoger y limpiar con ganas si eres de los que lo disfrutan, sino descárgate aplicaciones específicas o ve a youtubers llenos de energía que te inspiren ¡Hay muchas alternativas!

El secreto del movimiento reside en que libera endorfinas y neurotransmisores que mejoran nuestra resistencia al estrés e incrementan nuestro bienestar. Así que busca cualquier excusa, pero no dejes que la pereza te pare.

💡 Aquí te dejamos algunos ejercicios para hacer en casa y mantenerse en forma.

3. Alimentación “anti-estrés”

Esto podría dar también para mucho, pero lo más importante, sin duda, es mantener un elevado consumo de verduras y hortalizas ¿Por qué? Pues porque se trata del grupo de alimentos con mayor densidad nutricional.

Con las verduras y hortalizas obtendrás la materia prima necesaria para que tu sistema nervioso trabaje eficazmente y te sientas en equilibrio. Entre esos nutrientes destacan algunos como el magnesio, las vitaminas B, o el omega 3 de las nueces y las semillas de lino, del que te hablaré en próximos artículos.

Hoy no me resisto a hablarte del magnesio, porque es impresionante su contribución a nuestro bienestar emocional ¿Y cómo lo hace? Pues reduciendo la actividad de neurotransmisores que favorecen la ansiedad, como el glutamato.

Estos neurotransmisores también son importantes, porque nos activan, pero cuando estamos estresados se da una hiperestimulación que nos impide descansar.  Si quieres conocer más sobre el papel de los neurotransmisores en trastornos como la ansiedad, puedes leer este artículo del centro superior de investigaciones científicas.

El magnesio te ayuda también a reducir la fatiga y a relajar tus músculos, además cuando escasea puede provocar irritabilidad, cefaleas, taquicardias,…

seguro de salud familiar

Como ves cuidar tu ingesta de magnesio es importante para casi todo, pero especialmente para mantener a raya tu estrés. Así que te animo a consumir a diario sus principales fuentes alimentarias: verduras de hoja verde, como espinacas y borraja, y también algunas semillas y frutos secos: pipas de calabaza, sésamo, almendras… ¿Te animas?

Espero que con toda esta información sobre cómo combatir el estrés hayas decidido pasar a la acción y plantarle cara, tu sistema nervioso te lo agradecerá.

Ahora ya me despido, cuídate mucho y ya sabes, si te ha gustado nuestro artículo no dejes de compartirlo en tus redes ¡Ayúdanos a difundir salud!

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Deva Camino Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.