¿Haces ejercicios de alto impacto? Deberías sumar ejercicios Kegel a tu rutina

La práctica de ejercicio de manera habitual es básica para nuestra salud, pero, cuando realizamos ejercicios de alto impacto hay zonas de nuestro cuerpo que se pueden dañar. Por ejemplo la musculatura del suelo pélvico.

La práctica deportiva no solo ayuda a mantener una buena salud, también puede ayudar a alargar nuestra vida, como te contamos en este artículo. Sin embargo, no siempre tenemos en cuenta que hay algunas zonas de nuestro cuerpo que pueden resultar dañadas en el deporte y a las que tal vez no prestamos la atención correcta.

Correr, el tenis, el baloncesto, la equitación, entre otros, son actividades físicas que pueden afectar a tu zona perineal y debilitar la musculatura pélvica. No resulta infrecuente la pequeña pérdida de orina durante una práctica deportiva de alto impacto, algo que se conoce como incontinencia de esfuerzo, y que puede conducir a ser síntoma claro de esta debilidad de la musculatura pélvica.

Qué es el suelo pélvico y por qué debes cuidarlo

Por suelo pélvico se entiende un conjunto muscular y de ligamentos que cierra la cavidad abdominal en la parte inferior, y sostiene a los órganos pélvicos: vejiga, útero, vagina y recto. Una buena situación del suelo pélvico es básica para un buen funcionamiento de estos órganos.

Cuando el suelo pélvico se muestra tonificado y fuerte se controla de manera correcta el esfínter urinario y anal, además, ejerce un papel básico en el embarazo ayudando a soportar el peso del bebé y empujar a través de la vagina en el momento del parto.

La práctica continua de deportes de impacto puede acarrear una debilitación del suelo pélvico, por lo que sería necesario tomar medidas para evitarlo. Utilizar los llamados ejercicios de Kegel es una buena herramienta para ello.

Los ejercicios de Kegel

Se trata de una serie de ejercicios que van a ayudar a fortalecer el suelo pélvico, pueden ayudar tanto a hombres como mujeres, y en el caso de la práctica de deportes de alto impacto, se deberían incorporar en pequeñas series de no más de cinco minutos a todas nuestras sesiones.

Ten en cuenta que se trata de ejercicios muy sencillos, y que puedes hacer sentado, acostado, etcétera. Básicamente en el ejercicio Kegel fingiremos que vamos a orinar y después, retendremos la orina. Se relajan y aprieta los músculos que controlan el flujo de orina, es muy importante encontrar los músculos correctos que debemos utilizar.

La mejor manera de determinar estos músculos es que al orinar arranques y después detengas la orina. Sentirás los músculos de la vagina, la vejiga o el ano, ponerse tensos y desplazarse hacia arriba; estos son los músculos suelo pélvico. Si los sientes firmes has hecho el ejercicio de manera correcta. Durante el ejercicio tus muslos, glúteos y abdomen deben permanecer relajados. Otra manera de explicar cómo detectar el ejercicio correcto es imaginar que estás tratando de evitar expulsar una flatulencia.

Hay diversas fórmulas a la hora de poner en práctica el ejercicio, la más habitual es apretar los músculos del suelo pélvico y mantenerlos apretados en una cuenta hasta ocho, después relajar los músculos y contar hasta 10. Esto puede repetirse hasta 10 veces. No es necesario obsesionarse, pero, incorporado a nuestras rutinas deportivas habituales, puede ser muy beneficioso como ya hemos visto anteriormente.

En el caso de las mujeres resulta más importante aún si se está embarazada o preparando para el embarazo, ya que el suelo pélvico va a resultar fundamental tanto durante el proceso como en el momento del parto.