Así funciona el presupuesto inverso

Así funciona el presupuesto inversov

Elaborar un presupuesto, y cumplirlo, es una base para mejorar las finanzas personales. Sin embargo, el orden en el que elaborar el presupuesto puede ser importante. Aquí entra en juego el presupuesto inverso.

Elaborar un presupuesto no sólo es básico para ser capaces de controlar de manera correcta la relación entre nuestros gastos e ingresos. También es un factor clave cuando nos planteamos ahorrar. Teniendo en cuenta la importancia del ahorro tanto a medio como a largo plazo, parece interesante dedicarle tiempo a estudiar qué tipo de presupuesto será el más adecuado para su bolsillo.

Por tanto, a la hora de empezar a confeccionar el presupuesto, hay diversos elementos a tener en cuenta. Uno de ellos es el orden en el que lo elaboradas. El presupuesto inverso, puede ser una muy buena idea cuando lo que pretendes es tratar de ahorrar más dinero.

El presupuesto inverso

Para entender el presupuesto inverso debemos centrarnos primero en cómo se confecciona un presupuesto que funcione. Un presupuesto estándar comienza por detectar de manera clara los ingresos, tanto los regulares como los extraordinarios. En segundo lugar se incluirán los gastos de primera necesidad: vivienda, suministros y gastos comunes, cesta de la compra… posteriormente iremos incorporando los gastos secundarios, prestando especial atención a los que se denominan gastos hormiga ya que estos suelen ser culpables de un exceso de gasto. Al final, comprobaremos el resultado de cruzar lo que gastamos y nuestros ingresos. Y, en función de ello plantearemos qué ahorro es el que podemos asumir. 

Esta sería, teóricamente, la fórmula más común y sencilla para hacer el presupuesto. Sin embargo, no necesariamente es la más adecuada en todos los casos. De hecho, si has puesto en práctica algún tipo de presupuesto y no consigues ahorrar lo que deseas, sería bueno que te plantees dar la vuelta a esta herramienta y crear un presupuesto inverso.

Cómo hacer un presupuesto inverso

Cuando elaboras el presupuesto siguiendo el orden anterior, dejas para el final tu capacidad de ahorro. Esto lleva, en muchas ocasiones, a que el ahorro no sea suficiente, o, ante la perspectiva de cantidades no atractivas para ahorrar, nos relajemos y perdamos el hábito del ahorro, o peor no lleguemos a alcanzarlo.

Para elaborar un presupuesto inverso, como probablemente ya hayas adivinado, comenzaremos por el final. Para ello vamos a establecer una cantidad de dinero que será directamente destinada al ahorro, este es nuestro primer movimiento en todos los casos.

Calcular cuánto dinero hay que hablar no es una tarea sencilla, además, depende de tantos factores que no existen reglas únicas que puedan servir a todo el mundo. Por norma general deberemos tratar siempre de ahorrar entre el 10% y el 20% de nuestros ingresos. Por supuesto existen teorías para todos los gustos y con diferentes propuestas, pero, ahorrando entre esos porcentajes ya estaremos haciendo un buen trabajo.

Una vez hayamos establecido la cantidad que tenemos destinada al ahorro la vamos a restar de manera inmediata de nuestros ingresos. De hecho aquí podemos utilizar otra herramienta muy interesante como es el preahorro, que realmente se basa en apartar automáticamente una cantidad de dinero y que ésta ni siquiera llegue a nuestro presupuesto.

Descontado, y retirado en su caso, el porcentaje de ahorro de nuestros ingresos, ahora sí procedemos a continuar con el presupuesto tal y como lo hubiéramos hecho, aunque empezando de nuevo por los gastos. Y esto es así porque te vas a ver obligado a racionalizar el gasto, es decir, si de entrada cuentas con una cantidad menor de ingresos ya que lo has destinado al ahorro de manera automática, tendrás que gestionar tu presupuesto desde el control del gasto. Fórmulas para ahorrar existen muchas, mitos sobre el ahorro también. Por ejemplo, es perfectamente posible comer sano y ahorrar, también es posible reducir los gastos cotidianos simplemente prestando atención y con un poco de esfuerzo.