¿Sufres de mala digestión? Aprende todo sobre la dispepsia

dispepsia funcional o mala digestión

La dispepsia, o mala digestión, puede ser de diferentes tipos, por desgracia, todas sus formas parecen haber aumentado entre la población ¿Cuál es el motivo? Seguramente varios: estrés, peor alimentación, algunos fármacos… Todo ello, de forma crónica, debilita las funciones digestivas, las mucosas gástricas y además altera la microbiota.

Te recuerdo que la microbiota se trata de un amplio grupo de bacterias que habitan fundamentalmente en el intestino, pero también el estómago, y de la que te hablamos en detalle en este post titulado: ¿Qué es la microbiota intestinal? Se sabe que son claves para la digestión, la absorción de algunos nutrientes, la regulación de la inmunidad….

Actualmente, y gracias a los descubrimientos que cada día se hacen sobre la microbiota, sabemos mucho más sobre el sistema digestivo y cómo regularlo, pero las malas digestiones suelen implicar varios factores alterados, por lo que pueden ser difíciles de solucionar.

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¿Qué es la dispepsia o mala digestión?

Se denomina dispepsia funcional a una serie de síntomas digestivos en la parte alta del vientre, que incluyen molestias, dolor o pesadez, sin que aparezca una causa orgánica asociada.

La dispepsia puede darse ya en edades tempranas, pero es más común según envejecemos, ya que entonces los órganos digestivos tienden a trabajar más lentamente.

A pesar de esto, cada vez se detecta más en personas jóvenes. En estos casos la causas de la mala digestión se relacionan con padecer más estrés y malos hábitos alimentarios.

Es importante que sepamos que el estrés activa la parte del sistema nervioso denominada sistema simpático, que inhibe parcialmente a otra parte del sistema nervioso, llamada parasimpático.

Esa es justamente la parte que debe de coordinar la digestión, y que también se relaciona con otros procesos que se dan de forma óptima cuando estamos tranquilos, como la regeneración de los tejidos o la regulación del sistema inmune.

💡 Quizás te interese nuestro artículo sobre cómo mejorar el sistema inmune

Durante los procesos de estrés, además, se producen varias sustancias, como el cortisol, que tanto a corto como a largo plazo afectan a la función digestiva y la integridad de la mucosa gástrica. Por todo ello, al ser el estrés un factor tan determinante en algunos tipos de mala digestión, se habla de dispepsia nerviosa.

Finalmente, no podemos dejar de hacer hincapié en que la alimentación es clave para prevenir la dispepsia. Por un lado, por su capacidad de mejorar la microbiota, pero también porque con ella debemos aportar todos los nutrientes necesarios para llevar a cabo las funciones digestivas, además de regenerar la mucosa: zinc, magnesio, vitamina C,…

Son muchos los nutrientes importantes para la digestión, por eso nuestra alimentación debe de ser lo más equilibrada posible.

💡Si quieres conseguirlo aumenta tu consumo de vegetales, y para más detalles no dejes de leer nuestro post: Dietas saludables para adelgazar y cuidarte.

Síntomas de la mala digestión

Para comprender qué es la dispepsia debemos saber que existen muchos posibles síntomas que la definen, pero en no todas las personas afectadas se dan todos. Al fin y al cabo, en algunos pacientes puede predominar una peor ejecución de determinadas funciones digestivas, y en otros, ser otras funciones diferentes las que están alteradas.

Pongamos un ejemplo, no es lo mismo que una persona con dispepsia produzca pocos jugos digestivos, a que su musculatura estomacal o intestinal, se mueva lentamente.

Teniendo todo esto en cuenta, te dejo los síntomas de la dispepsia funcional más  característicos, que se manifiestan en la parte alta del vientre. Esta zona se corresponde con el estómago, en su inicio o no, o también con la parte alta del intestino delgado. Vamos a verlos:

  1. Molestia o dolor, por lo general leve, durante la comida o tras ella
  2. Saciedad temprana y/o  excesiva, incluso en ausencia de comida
  3. Hinchazón o pinchazos
  4. Retortijones o espasmos
  5. Ardor o calor
  6. Falta de apetito
  7. Sensación de digestión lenta
  8. Náuseas
  9. Eructos
En la dispepsia es frecuente perder peso

Estos síntomas, a menudo, van acompañados de otros trastornos digestivos, también muy variados, desde reflujo gastroesofágico, a estreñimiento, pasando por dificultades para tragar, gases o heces pastosas.

Todo ello conlleva una mala digestión que a menudo hace que la persona tienda a ingerir menos comida. Por tanto, cuando la dispepsia se da habitualmente, la pérdida de peso es también un síntoma muy común.

Si quieres profundizar en todo esto, te dejo el artículo para profesionales del manual MSD, que es el más prestigioso en materia médica a nivel internacional: Dispepsia

Tratamiento de la dispepsia

Actualmente el tratamiento de la dispepsia es limitado, y a menudo se centra en las recomendaciones de estilo de vida que pueden mejorarla, de las que os hablaremos más abajo.

En cuanto a los fármacos, obviamente también dependerá de los síntomas que afecten más a cada persona, pero son fundamentalmente de 3 tipos.

Procinéticos

Favorecen los movimientos gastrointestinalas, reduciendo las náuseas y la sensación de saciedad.

 Entre ellos destacan la cimetidina, la cisaprida, la cinitaprida p y la metoclopramida.

Antiácidos

También empleados en reflujo gastroesofágico o acidez: esomeprazol, omeprazol, pantoprazol, famotidina, cimetidina… con distinta potencia o tiempo de acción.

Protectores de la mucosa

Se unen a áreas de la mucosa gástrica, reduciendo la acción del ácido estomacal sobre ellas. Son empleados también en gastrititis y úlceras: Sucralfato o subcitrato de bismuto coloidal.

La utilización de estos dos últimos grupos de fármacos se explica porque se conoce que en parte de las personas que padecen dispepsia funcional, su mucosa digestiva es más susceptible a ser dañada por el ácido estomacal.

Finalmente, se sabe también que parte de las personas con mala digestión por dispepsia, tienen una sensibilidad incrementada a la percepción de las vísceras digestivas, que favorece las sensaciones de molestia y dolor. En estos casos el uso de antidepresivos se ha mostrado eficaz, por disminuir esa percepción dolorosa.

💡 Quizás también te interese saber más sobre dolor de estómago: causas y remedios para aliviarlos.

Recomendaciones contra la dispepsia

Hay que tener en cuenta, que según qué síntomas predominen en la persona con dispepsia, las recomendaciones sobre lo qué es bueno para la mala digestión serán distintas.

Por ejemplo, la sensación de saciedad temprana puede derivar de una baja producción de ácido estomacal, mientras que la sensación de acidez puede derivar de un exceso, o de una mucosa estomacal más sensible de lo habitual.

Pero en general las recomendaciones de alimentos prohibidos para dispepsia son:

  • Evitar comidas copiosas y altas en grasas: quesos, embutidos, carnes grasas, aguacate, salsas, pasteles,…
  • Evitar irritantes de la mucosa gástrica: alcohol, café, picantes, vinagre, bebidas carbonatadas, chocolate negro, té…
  • Reducir el consumo de alimentos que favorezcan la hinchazón: leche, legumbres, repollo, coliflor…
  • Hacer cenas ligeras, en las que se reduzcan las grasas y las féculas: patatas, pan, arroz, pasta, legumbres…

💡 Los consejos para reducir el reflujo, suelen ser también útiles en la dispepsia funcional, así que te dejo nuestro post para que puedas saber más sobre esto: Reflujo gastroesofágico: causas, síntomas y tratamiento.

Remedios para mejorar la mala digestión: qué tomar

En cuanto a qué tomar para hacer bien la digestión, existen algunos suplementos y alimentos naturales para la mala digestión que han mostrado mejorar los síntomas de la dispepsia. Aunque nuevamente dependerá de qué síntomas predominen en cada paciente:

  • Enzimas digestivas: pueden mejorar la pesadez en el estómago y la sensación temprana de saciedad.
  • Jenjibre en comprimidos o en infusión: con indicaciones similares a las enzimas digestivas, pero además es útil en casos de náuseas. Se debe de tener en cuenta que en personas con exceso de acidez o reflujo puede resultar contraproducente.
  • Infusiones digestivas: desde el hinojo y el anís para la hinchazón, a plantas amargas como la alcachofa o el rábano negro, pues incrementan la producción de jugos digestivos. Estas plantas pueden consumirse también en comprimidos.
  • Aloe vera: con sustancias protectoras de la mucosa y estimulantes de la producción de jugos digestivos.
  • Infusiones o comprimidos de plantas mucilaginosas: malva, plantago, alholvas… ya que las fibras mucilaginosas reducen el impacto del ácido sobre la mucosa.

En la dispepsia no olvides…

Aunque tras los síntomas de la dispepsia funcional no hay causas orgánicas por la que preocuparse, el diagnóstico debe ser bien establecido tras realizarse distintas pruebas: gastroscopia, phmetría, pruebas de imagen… así se descartará cualquier causa subyacente que deba ser tratada, y evitaremos que surjan complicaciones.

Por otro lado, cuando los síntomas de la dispepsia están relacionados con épocas de estrés, es aconsejable el uso de psicoterapia para que nos ayude a gestionarlo. Al fin y al cabo, con el estilo de vida actual, hoy es difícil no padecerlo, y aprender a reducirlo puede ayudar mucho a algunas personas con dispepsia nerviosa.

Finalmente, en los casos en los que se emplean plantas contra la dispepsia, recomiendo siempre que se busquen marcas en las que se cuantifique la cantidad de principio activo, pues es la única manera de saber si realmente puede sernos eficaz, o si vamos a tirar el dinero.

Ahora ya me despido, muchas gracias por haber llegado hasta aquí, y espero que todo esto te haya sido de utilidad. Si ha sido así, recuerda por favor compartir nuestro post, nos encanta divulgar salud.

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Nutricionista y Salud Natural

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición. Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología, el área de la ciencia que estudia la relación del sistema nervioso con el resto de nuestro organismo. Diploma de estudios avanzados en: Microbiota, inmunidad y sistema digestivo. Cursos de doctorado en: Biología del Cáncer. Autora de los libros: "¿Y ahora qué puedo comer?" y "Comer para cuidarse". Compagino la pasión de mi trabajo en consulta con la impartición de diversos cursos y las charlas divulgativas.

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