Dietas disociativas: cómo funcionan y cuándo pueden ser útiles

Vamos a conocer la dieta disociativa, que puede ayudarnos a perder muchos kilos sin dejar de cuidar nuestro cuerpo.

A día de hoy, existen numerosas dietas y programas de adelgazamiento que nos prometen verdaderos milagros. Aunque ya deberías saber que los milagros no existen, sí que hay dietas que funcionan mejor que otras.

Aunque puedes preguntarte cómo hacer dieta sin hacer dieta, pregunta rara pero que tiene respuesta, lo cierto es que si tienes que elegir una dieta, la disociativa es una de las más habituales.

La dieta disociativa es una de las dietas más conocidas, y también de las que más defensores tiene. Al contrario de las dietas detox y sus peligros, en este caso no se nos proponen restricciones alimentarias, pero, sí comer de una manera muy concreta.

Qué es la dieta disociativa

Se trata de una dieta que no aplica prácticamente ninguna restricción alimenticia. El truco de esta dieta se encuentra en que la única norma es no mezclar ciertos grupos de alimentos bajo ningún concepto.

De esta manera, en una dieta disociativa no podemos comer al mismo tiempo:

  • Proteínas con hidratos de carbono.
  • Proteínas con grasas.
  • Frutas dulces con frutas ácidas.
  • Diferentes tipos de hidratos de carbono.
  • Hidratos de carbono con grasas.

Es posible que a primera vista nos parezca una tarea imposible, ya que hay algunos alimentos que contienen tanto proteínas como hidratos de carbono, como en el caso de los cereales. No te preocupes, esto no supone ningún problema, ya que el porcentaje de hidratos de carbono es mucho superior al de las proteínas.

Lo que sí que debemos evitar a toda costa, son los alimentos que contengan un alto porcentaje de hidratos de carbono y proteínas al mismo tiempo. Como por ejemplo, la carne con arroz, ya que la carne tiene un alto contenido en proteínas, mientras que el arroz se compone, en gran parte, de hidratos de carbono.

Cuando ya tengamos bien asumidas estas pautas alimenticias, sólo nos quedan unas reglas por mirar:

  • Los frutos secos podemos tomarlos a media mañana o a media tarde, pero no debemos mezclarlos con fruta.
  • Podemos comer fruta en el desayuno, en el almuerzo o incluso a medio día, pero siempre sola.
  • Las proteínas siempre se han de comer por la noche.
  • Los hidratos de carbono se han de comer a media mañana o a mediodía, pero nunca por la noche.
  • Debemos descartar completamente de nuestra dieta los refrescos y el alcohol.
  • Es muy importante que realicemos cinco comidas diarias, ya que a diferencia de lo que mucha gente cree, no vamos a engordar por comer más veces al día.

Para que nos resulte una tarea más llevadera, podemos dividir los alimentos en cinco grupos:

  • Proteínas: carne, pescado, productos lácteos, huevos y suplementos de proteínas.
  • Hidratos de carbono: arroz, pasta, patata, legumbres, cereales, azúcares, batata, zanahoria y cebolla.
  • Grasas: frutos secos, aceite de oliva, o de girasol.
  • Verduras: todo tipo de verduras.
  • Frutas: piña, fresas, kiwi, sandía, limón, naranja, mandarina, plátano, manzana, uva y frutos rojos.

A partir de aquí, sólo debemos construir nuestro propio menú diario. Es muy importante que no dejemos de seguirlo bajo ningún concepto. Sólo si somos constantes y no nos rendimos fácilmente, conseguiremos verdaderos y satisfactorios resultados.

En cualquier caso, recuerda, las dietas por si solas son solo una parte de las herramientas que deberías utilizar para adelgazar, y, sobre todo, hacerlo de manera correcta sin perder salud. Practicar ejercicio, y controlar tus hábitos de vida son clave en este tipo de procesos.