¿Trabajas desde casa? Estos son los gastos que puedes deducirte

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Cada vez son más los autónomos que trabajan total o parcialmente desde su casa. Las nuevas tecnologías tienen una incidencia doble en este caso. Por un lado, permite que muchos trabajos se puedan hacer a distancia gracias a una conexión a Internet, y por otro lado estas nuevas tecnologías generan nuevas oportunidades profesionales.

Además, hay que unir la incidencia económica. Alquilar un local o despacho, aunque optes por opciones más económicas como el coworking, obliga a un desembolso económico que, especialmente a los más jóvenes o los que comienzan la actividad y cotizan la gran mayoría por la base mínima no puede permitirse. Esta opción más económica no está exenta de poder aplicar gastos deducibles en nuestros impuestos: usamos Internet, disfrutamos de la calefacción, del agua, de la luz e incluso nuestro espacio de trabajo está dentro del seguro multirriesgo de hogar que tenemos contratado.  Pero ¿Cómo imputo estos gastos? ¿Puedo hacerlo por la totalidad?

Dos grandes grupos de gasto

Hasta hace un año había una clara diferencia entre los gastos derivados de ser titular de la vivienda en la que trabajas y los que procedían del pago de suministros (luz, agua, gas, teléfono…, de este inmueble). La Agencia Tributaria rechazaba, a pesar de sentencias judiciales en contra y que incluso el Tribunal Económico Administrativo Central emitió una resolución vinculante contraria, que considerarás como gasto deducible una parte de estos. Esto ha cambiado. Sigue existiendo una diferencia entre ambos grupos de gastos, pero ya si hay una norma clara que indica como puedes deducirte estos gastos de suministros y en que proporción.

Que parte de los gastos de suministros es deducible

La Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo del año 2017 consiguió que se modificara la Ley del Impuesto sobre la Renta y establecer de forma clara que parte de los gastos en suministros es deducible. En concreto es un 30% que se aplica a su vez sobre la proporción de la vivienda afecta a la actividad económica.

Por ejemplo, si consideras que un 20% de tu casa es tu área de trabajo, para un gasto en electricidad, internet o agua de 200 euros al mes tendrás que multiplicar esos 100 euros por un 30% y un 20%, el resultado en este ejemplo es 12 euros o lo que es lo mismo un 6% del total. Aunque este factor corrector del 30% hace que el porcentaje final no sea muy importante si consigue que sepamos de forma clara qué podemos deducirnos tanto en la declaración trimestral del IVA como en el IRPF

Gastos deducibles si eres el propietario del inmueble

A diferencia de los anteriores, los gastos derivados de ser el titular del inmueble como impuestos (IBI), comunidad de propietarios, intereses de la hipoteca o incluso un 3% anual por amortización del inmueble no requieren de coeficiente corrector.

Siguiendo los datos anteriores, si usamos el 20% de la vivienda para trabajo sobre un gasto de 100 euros mensuales de comunidad, por ejemplo, la cantidad a deducir sería de 20 euros.

Eso sí. Debemos tener muy en cuenta la naturaleza de los gastos para ver donde son deducibles. Por ejemplo, un recibo de servicio como telefonía, con su IVA, podrás deducirlo como gasto en este impuesto y en el IRPF (tanto en ingresos a cuenta trimestrales como en la declaración final). Mientras, otros gastos como tributos municipales o los intereses de la hipoteca solo son deducibles en el IRPF.